22 de febrero de 2011

Cadaqués

Entre dos
“El que quiere interesar a los demás, tiene que provocarlos”
Salvador Dalí

Cadaqués

Imaginando, se puede pensar que quizá esa frase con la que hemos querido iniciar este paseo se la susurrara a Dalí la marea que rompe en la costa de este encantador lugar. Cadaqués provoca… y Dalí lo conocía muy bien.

Cadaqués

En la provincia de Gerona (Girona) en la zona del Alt Ampurdá se encuentra este pintoresco pueblo que interesa a tantos por su belleza. Es una provocación a los sentidos, la vista se inunda de los dos colores que predominan en el entorno. Fachadas blancas, que visten sus callejuelas empedradas y estrechas, junto a las contraventanas azules que conjuntan con el mar que lo acaricia, proporcionan un embrujo especial a la localidad.

Un lugar con un ambiente bohemio pisado por  muchas personalidades cuyas vidas era el arte. El más conocido Salvador Dalí, cuya familia tenía una residencia veraniega en esta villa marinera y que, posteriormente, en Portigallt, al norte de Cadaqués, se estableció dónde hoy se encuentra la Casa Museo con su nombre.  Entre otros, también estuvo Picasso, quién tampoco pudo permanecer indiferente a la inspiración que despierta este lugar desbordado de encanto.

Cadaqués

El nombre de esta localidad deriva de Cap d’Quers (Cabo de las Rocas). Fue declarado Paisaje Pintoresco en 1972. Durante la Historia, su situación apartada lo convirtió en lugar de refugio para muchos y se mantuvo virgen a los estragos del turismo. En cambio, actualmente,  a raíz de la fama internacional que le dio Dalí con sus estancias temporales, se encuentran galerías de arte y una oferta cultural muy interesante que lo convierten en un destino turístico codiciado.

El verano lo convierte en una paleta de colores, su enclave natural hace que esté rodeado de calas que nacen entre las rocas, con el agua transparente que desde la altura destacan por su azul-verdoso intenso.

Iglesia Santa María Cadaqués

El perfil de Cadaqués muestra su punto álgido con la fachada de la iglesia gótica de Santa María del s.XVII. En blanco no desentona con la estética del lugar, dónde se desarrolla el Festival Internacional de Música de Cadaqués, ofreciéndose conciertos de música clásica en su interior, así como en otros puntos del municipio. Desde allí arriba podreís divisar una panorámica impresionante, por encima de los tejados uniformes.

Y es que Cadaqués se encuentra ubicado en una zona de excepción, en el Parque Natural del Cabo de Creus (Cap d’Creus). La zona más al Este de la península Ibérica te permite observar imponentes acantilados que esconden calas, islotes y un paisaje peculiar.

Faro de Cabo de Creus

Si acudís allí, la carretera os llevará directamente al Faro que lo corona. Lugar que cinematográficamente tuvo su protagonismo con la película de Orson Wells “El Cabo del Fin del Mundo”.

Cabo de Creus

De nuestra visita al parque os podemos decir que, bajo nuestra opinión, no es el típico lugar en el que sea necesario ir al caer el sol. Al estar en el Este, el atardecer no se muestra tan sorprendente como en otros lugares y, en cambio, la vuelta, con el sol bajo y la carretera estrecha, se puede tornar incómoda. La visita matutina quizá ofrezca unas vistas aun más impresionantes con los azules vivos de día en pleno esplendor…

Cadaqués
El verano en Cadaqués es fácilmente reconocible, como buen provocador que es el lugar, se convierte en un reclamo para muchos, por lo que aparcar puede resultar una misión casi imposible. Nuestra recomendación es que, según lleguéis, estacionéis el coche en el aparcamiento habilitado a la entrada y desde allí os preparéis para disfrutar de un lugar diferente caminando…

Las villas marineras suelen tener un encanto especial, pero Cadaqués es mucho más que eso, aúna el espíritu del mar y la naturaleza con la estela de inspiración que tantos han encontrado, artistas, conocidos y anónimos, que no han podido resistir los efluvios que desprende este lugar. No sabemos bien como transmitir las sensaciones que nos provoca, quizá un paseo por sus calles sea lo que necesitéis para poder sentirlo vosotros mismos… ¡Seguro que no os defraudará!


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Cadaqués

19 de febrero de 2011

Cerceda y Cercedilla

Entre dos
Por San Blas… las cigüeñas verás… (¡Y escucharás!)

Iglesia de Cerceda

Hace unas semanas os hablábamos de Navacerrada, un pueblo ubicado en la provincia de Madrid, concretamente en la Sierra de Guadarrama (compartida por segovianos y madrileños), que es ideal para disfrutar de él en cualquier época del año.

Esta sierra, a la cual se puede acceder en menos de una hora desde el centro de la capital, nos resulta especialmente atractiva para escapar. Cansado quizá de vagabundear por centros comerciales, de hacer colas para ir a los cines, de querer alejarse de esas obligaciones que te imponen los fines de semana, es una opción si te gusta disfrutar del aire libre.

Cercedilla

Justamente eso ocurrió hace unos fines de semana, decían que iba a llover. Eso es lo peor que le puede pasar a alguien que le gusta salir a dar vueltas por el mundo que le rodea. El frio y el calor se pueden combatir… pero la lluvia… ¿Turismo con paraguas? ¿Y las fotos?.. Así que pensamos, si nos vamos a la sierra, no nos lloverá… ¡Nos nevará! Eso era mucho más atractivo…

La mayoría de los municipios de esta sierra, por el lado de Madrid, se alimentan de segundas residencias. La arquitectura sigue una uniformidad más o menos marcada, casas de piedra con tejados de pizarra, chalets, o edificios de no más de tres plantas.

Quizá uno de los mayores encantos de estos municipios radica en el entorno natural en el que se ubican y en su clima continental.

Cercedilla

En cualquiera de los dos lugares (Cerceda o Cercedilla) encontrareis un núcleo urbano con pequeños comercios como los que cada vez escasean más en la capital. Bares y piedra, mucha piedra… Según te vas alejando las casas independientes están salpicadas por el campo, rodeadas de coníferas, con un aspecto entre romántico y serrano.

El ayuntamiento de Cerceda lo conforma El Boalo-Cerceda-Matalpino. Siendo el principal núcleo la villa de la que os estamos hablando. En Cerceda, cabe destacar su iglesia gótica del s.XVI, declarada Monumento Histórico Artístico que resulta sorprendente.

Plaza Mayor de Cerceda

Y comenzábamos la entrada con el famoso refrán acerca de las cigüeñas y San Blas, onomástica que se celebra el 3 de febrero y que en Cerceda pudimos comprobar que, efectivamente, se encontraba en pleno auge. El sonido del repiqueteo de las aves resonaba como si fuera un eco insaciable.

Cualquiera de estos municipios se convierte en un destino ideal para una escapada de fin de semana. El entorno te ofrece la posibilidad de realizar diferentes deportes de aventura, paseo y disfrutar de una vegetación que te aleja de la gran ciudad. En la parte más alta de las colinas pinares y según desciendes, robles y otras especies arbóreas…

Estatua Francisco Fernandez Ochoa Cercedilla

La llegada a Cercedilla para mi es un cúmulo de recuerdos. Todo nevado, luce con un encanto especial. En la plaza mayor se localiza el ayuntamiento, a su lado una escultura del 2006 homenajeando uno de los hijos del lugar, Francisco Fernández Ochoa.

La iglesia de San Esteban corona la villa. Desde la plazuela en la que se sitúa se observan los tejados, aquel día, cubiertos por un manto de nieve que parecía algodón.

Cercedilla
Estábamos llenándonos la vista de esta imagen, cuando la nieve empezó a caer con ganas. Descendiendo por la calle, llegamos hasta la C/Mayor en busca de resguardo. Haciendo esquina descubrimos el Restaurante Yeyu, entramos con intención de tomarnos algo y acabamos comiendo allí. De reciente apertura, llama la atención el buen gusto con el que está decorado. Un lugar cálido, con una decoración multimezcla sin un estilo definido, integra una carta con guisos tradicionales y variados. Podemos deciros que nos resultó un lugar muy agradable, el servicio fue atento y la cocina estaba bien elaborada pero, bajo nuestro criterio, igual un poco elevado de precio.

En Cercedilla aun quedan restos de la antigua calzada romana que atravesaba la localidad. Se pueden ver algunos puentes, principalmente en la zona de las Dehesas acondicionada como area de recreo donde se disfruta de unas piscinas naturales, y el Ecoparque Amazonia, que ofrece alternativas para disfrutar del entorno natural de forma divertida. En verano, muchas veces, excesivamente masificado.
En cambio en invierno estos municipios, entre otros de la zona, te ofrecen la posibilidad de disfrutar de la naturaleza sin ningún tipo de aglomeración. Muchas veces los que somos llamados “domingueros”, nos tenemos que incluir aunque nos adaptaríamos más a “sabaderos”, acudimos a los “clásicos” enclaves conocidos universalmente. Así es fácil encontrar los aparcamientos de lugares como el Puerto de Navacerrada con aforo completo antes de las 11 de la mañana.

Cercedilla nevado

Pero desde estos pueblecitos el Valle de Guadarrama se muestra generoso, sin contaminar visualmente la estampa con vehículos aparcados por doquier en cualquier rincón, sin peregrinación de personas por cada esquina. En estos lugares, con variados establecimientos de hostelería, con nieve virgen pisada por pocos, podrás encontrar el placer que todos buscamos cuando visitamos un lugar.

Cercedilla

Cercedilla me sabe a infancia, y a los dos nos huele a diversión… Casi en cualquier lugar que pares por la zona encontraras la forma de disfrutar si te gusta la naturaleza. Las vacas pastan en calma, tanto en verano como invierno, algunos caballos con sus potros pueden sorprenderte cruzando la carretera, las ardillas atraviesan la sierra de rama en rama, curiosas, inquietas… Y todo eso ocurre a tu alrededor, con total normalidad, como transcurre la vida en estos lugares.


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Cercedilla


9 de febrero de 2011

Albarracín

Entre dos
El reloj parece haberse quedado parado en el s.XVII. Un grupo de casas rojizas se agrupan irregularmente acomodándose a las formas del terreno en el que se asientan. A su alrededor la larga y portentosa muralla parece que repta rodeándolas. Ese abrazo que separa la tierra del cielo, se completa por la caricia del rio Guadalavia, que discurre a los pies de la villa, formando meandros que contribuyen a potenciar el embrujo de la estampa. Estamos en Albarracín.

Albarracín

Al igual que os comentamos en su día acerca de Besalú, Albarracín se encuentra en la mayoría de las listas de pueblos con más encanto de España. Ubicado en la provincia de Teruel, a unos 38 km de la capital, es Monumento Nacional desde 1961, en 1996 recibió la Medalla de Oro al Mértio de las Bellas Artes y está propuesto por la UNESCO para ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Es difícil en nuestra maleta encontrar las imágenes que le hagan justicia, al igual que es complicado que nuestras palabras sean reflejo de ese hermoso lugar. Pero intentaremos, con la máxima sensibilidad posible, rememorar nuestra estancia alli.

Murallas de Albarracín

Albarracín reposa en una colina de los Montes Universales. En época de dominio árabe durante más de un siglo vivió como una taifa independiente. Posteriormente, continuó siendo gobernada por señores feudales. Este recorrido histórico es el responsable de las murallas que luce actualmente. En el s.X se establecen los inicios de éstas. Durante el dominio cristiano, tras la reconquista, pasó a formar parte de la Corona de Aragón y debido a la situación estratégica que tenía, siendo frontera con el Reino de Castilla, éstas fueron ampliadas hasta acabar con el aspecto actual.

Se puede subir a través de unos caminos a la zona amurallada, y desde alli divisar, no solo la majestuosa fortaleza defensiva sino, además, disfrutar de unas vistas impresionantes. 

Torreón de Doña Blanca Albarracín

El Torreón de Doña Blanca, pertenece a una de las tres fortalezas de la villa. Su origen data del s.XIII, aunque existen algunas excavaciones que plantean la posibilidad que sea de épocas anteriores. Situado al final de la muralla sobre él se cierne una leyenda romántica y enigmática. Parece ser que llegó a Albarracín, con su comitiva, la hermana de uno de los herederos al Trono de Aragón huyendo de las envidias de su cuñada por su belleza y carácter cautivador. Doña Blanca, triste, dejó el reino hasta llegar a esta localidad. Los habitantes la vieron entrar y alojarse en el Palacio de los Azagra. Estuvieron esperando para poder ver su rostro. Pero eso no ocurrió, solo pudieron, días después, observar como la comitiva partía sin Doña Blanca. De hecho, nunca más se supo de ella… Desde entonces se dice que probablemente muriera de pena, y la familia Azagra la enterró en lo que hoy se llama EL Torreón de Doña Blanca en su honor. Actualmente quedan testimonios que dicen que los noches estivales de luna llena se ve una silueta vestida de blanco bajar hasta el rio Guadalaviar y desaparecer al llegar a él…

Vista de Albarracín

Las otras dos fortalezas son el castillo y la Torre del Andador. El castillo, casi camuflado entre las montañas y la muralla, hoy por hoy, es un conjunto de ruinas de lo que fue  residencia de árabes y cristianos. La Torre del Andador, por su parte, es la cumbre de la muralla. De origen árabe fue residencia permanente y punto defensivo de vital importancia para el lugar.

Catedral de Albarracín

La Catedral, asentada sobre el terreno que albergaba la antigua mezquita, sobresale sobre un monte de fachadas y tejados de tonos rojizos. Su origen se fija en el s.XIII , aunque la presencia actual corresponde al s. XVI, con una apariencia gótica tardía y renacentista. Resulta especialmente curioso su campanario colorido de estilo mudejar. En el s. XVIII sufrió una reforma interior que hizo que su estilo evolucionara hacia el barroco. Es conocida por tener un archivo importante de música gregoriana. En el verano del 2010 tras una restauración se han vuelto a abrir las visitas al público después de varios años cerrada. 

Pero realmente Albarracín destaca por lo que es en su conjunto, adentrarte en el centro de la localidad supone un ascenso por sus calles empedradas y empinadas, que te conducen a un nudo de callejones estrechos, donde las construcciones se distribuyen desafiando  cualquier orden aparente y los desniveles naturales consecuencia de la orografía del terreno.

Calles de Albarracín
Calles de Albarracín













Su apariencia medieval inunda toda la ciudad, y una vez metido en el centro las sombras y las luces juegan con los recovecos y pequeños pasadizos que comunican cada rincón. Los balcones de madera sobresalen a cada lado de las estrechas calles, y a veces parece que están a punto de tocarse.  Las farolas, contribuyen a dotar de mayor encanto los caminos. 

Subida hacia el casco de Albarracín

El paseo por tan sorprendente lugar está plagado de tranquilidad, el silencio acompaña nuestra visita y al hablar los labios inconscientemente dejan resbalar susurros.

En los alrededores de ese nudo de calles, los caminos que llevan al corazón de Albarracín te permiten vislumbrar el enclave en el que se encuentra. Cualquier rincón te regala una imagen bucólica.

Comimos en la misma Plaza Mayor de la localidad, en un bar situado en uno de los soportales, las paredes eran de piedra, estaban frías, el vino era fuerte, de estos que rascan la garganta y que, curiosamente, su trago resultó reconfortante. Acompañándolo con embutidos de la zona, esa parada se convirtió, sin ser aparentemente nada especial, en un momento inolvidable.


Fuimos afortunados, llegamos alli sin saber casi nada de este lugar, cuando el tiempo amenazaba ventiscas y tan solo unos días antes la nieve había cubierto paisajes y carreteras. Pero la recompensa fue sin igual, la nieve se filtraba entre las tejas, los últimos resquicios del frio antes de la inminente llegada de la primavera nos presentaron un lugar que no podemos olvidar. A día de hoy entendemos que esté en las listas de lugares más bellos de España, y se nos llena la boca cada vez que hablamos de "Albarracín".


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Panorámica de Albarracín

2 de febrero de 2011

Hondarribia (Fuenterrabía)

Entre dos
Monte Jaizkibel

Monte Jaizkibel

Hoy nos trasladamos hasta Guipúzcoa (Guipuzkoa), nuestro destino va a ser Hondarribia (Fuenterrabía). Para llegar a él pasamos por el Monte Jaizkibel. Allí el verde intenso solo se rompe para dar paso al azul del mar Cantábrico. La vegetación y el mar forman contrastes que son un regalo para la vista. En la ladera que baja hacia Hondarribia se encuentra el Santuario de su patrona, la Virgen de Guadalupe.

Monte Jaizkibel

Parece mentira que desde este monte, el más alto de la Costa Cantábrica (543 m), se pueda divisar, como si se tratara de un mapa de esos que nos enseñaban en el colegio, la frontera entre España y Francia dibujada por el río Bidasoa. A ambos lados de éste las casas salpicadas configuran dos localidades vecinas cuyo país es distinto, en la Bahía de Txingudi, a un lado Hondarribia, al otro Hendaya ( Francia).

El aire ahi arriba es fresco y húmedo, se puede observar el litoral como si estuviera dibujado a mano alzada.

Hondarribia

Hondarribia, a unos 20 km de San Sebastián (Donosti), es un lugar lleno de encanto cuyo enclave es un paraje de ensueño.

Hondarribia

Se trata de la única localidad amurallada de toda Guipúzcoa, ubicada en un paso fronterizo que durante la Historia la ha convertido en un punto estratégico muy importante y que, cómo es lógico, cada vez que Francia y España se encontraban enfrentadas era el primer testigo de ello. 

Perteneció al Reino de Navarra y posteriormente fue tomada por el Reino de Castilla, siendo un puerto de vital importancia para éste. Durante bastante tiempo se produjeron tensiones y enfrentamientos por la posesión de este lugar.

Construcciones medievales de Hondarribia

Diferentes episodios históricos han sido protagonistas en este decorado, uno de los que ha dejado un legado que pervive en el tiempo fue el que ocurrió en el s.XVII, estando Francia en manos de Luis XIII, fue asediada la ciudad durante dos meses y ésta, gallardamente, se resisitió. Cada año se celebra este hecho que recibe el nombre de Alarde 

La localidad tiene dos partes claramente diferenciadas y que, personalmente, nos resultan bellas por igual.

El casco antiguo, declarado conjunto monumental histórico, se encuentra dentro de lo que fue la zona amurallada de la que aun queda algunos restos. Las calles  empinadas, estrechas y empedradas te regalan un paseo sorprendente a través del cuál podrás divisar casas señoriales y palacetes. Quizá los protagonistas de esta zona de la ciudad sean la Plaza de Armas, el Castillo, hoy parador, y la iglesia.

Parador de Hondarribia

La iglesia parroquial Santa María de la Asunción y del Manzano, asentada sobre los restos de una muralla medieval, se comenzó a construir en el s.XV. Tiene una mezcla de estilos arquitectónicos, su torre, visible desde casi cualquier punto de la localidad, está marcada por un claro estilo barroco.

El sobrio castillo de Hondarribia hoy es el único parador de turismo que hay en toda Guipúzcoa. Convertido en establecimiento hotelero y de restauración, sigue siendo uno de los edificios más representativos del lugar. Sus orígenes datan del s.X,  y fue Carlos V, en el s.XVII, el que llevó a cabo nuevas reformas y por el que acaba tomando el nombre por el que es popularmente conocido, “ El Castillo de Carlos V”.

A su lado, una plaza se llena de terrazas y ambiente, rodeada de casas coloridas, del aspecto típicamente medieval que caracteriza a todo el casco histórico, nos encontramos ante la Plaza de Armas.

Plaza de Armas de Hondarribia

Un lugar que a lo largo de la Historia ha sido el centro de reuniones y festejos. Actualmente se convierte en el escenario del Mercado medieval que se celebra esporádicamente, o del aglutinamiento de personas durante la fiesta del Alarde. Se encuentra situada junto al Castillo en la zona más alta de la ciudad.

Plaza de Guipuzcoa Hondarribia

La Plaza de Guipúzcoa, por otro lado, es un lugar sugerente para más de un artista, que sentado sobre su banqueta con el lienzo en blanco, oleos de colores y paleta se llena de inspiración. Quizá esta plaza sea un claro ejemplo del esfuerzo de la gente por mantener el encanto de este lugar. A pesar de su apariencia está construída en los años 70, pero se cuidaron todos los detalles para que conservara el estilo y se integrara con el resto de la arquitectura del lugar. Desde ella podemos tomar la calle que nos dirige hacia esa otra zona característica de la ciudad, el Barrio de la Marina.

Porque fuera de los extramuros vive la  Hondarribia que refleja otra parte de la historia de las gentes de este lugar, los símbolos de una ciudad pesquera…

Hondarribia

La playa de Hondarribia es de arena blanquecina, sus aguas, por la ubicación, son tranquilas, se encuentra ubicada entre el puerto deportivo y el pesquero. Su puerto durante años tenía la actividad pesquera pegada al muelle de la localidad, en la actualidad se ha trasladado un poco más lejos, en el llamado Puerto Refugio, ubicado en las inmediaciones del Cabo de Higuer.

En el barrio de la Marina, declarado Conjunto Histórico Artístico, las casas son de colores y los balcones se visten de flores para adornar las calles donde multitud de locales nos regalan la sobradamente conocida gastronomía vasca. Huele a Txacolí, a piparras, y a esos pintxos que les caracterizan. Limitado por un lado por ese casco histórico del que os hemos hablado y al otro por el mar de azul intenso y aroma profundo, estas callejuelas rebosan de tranquilidad y de vida, dos conceptos que pueden parecer incompatibles, pero que mientras paseas por allí entiendes que pueden darse simultáneamente.

Barrio de la Marina Hondarribia
Barrio de la Marina HondarribiaSegún te aproximas al mar lo encuentras salpicado de pequeñas embarcaciones y, allá donde tu vista alcanza, sin hacer demasiado esfuerzo estás viendo Hendaya, la primera localidad francesa que podemos divisar. Existen embarcaciones que te trasladan hasta allí donde se puede disfrutar de su enorme playa. También existe otro tipo de embarcaciones de recreo que te dan la opción de un pequeño paseo por la Bahia Txingudi.

Hondarribia auna en sus 29 kilómetros cuadrados un conjunto de encantos que no os dejaran indiferentes. Entre una vegetación densa se divisa la costa acariciada por las pequeñas embarcaciones que reposan en  calma sobre ella. Y adentrándote en el municipio las siluetas arquitectónicas medievales pintaran un paisaje empedrado para, a pocos pasos, mostrarte el color de unas casas de apenas dos alturas que se perfuman con el aroma de las flores que las adornan… Hondarribia tiene Historia, tiene color, tiene aroma y tiene sabor…

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