29 de diciembre de 2011

Mercado de San Antón de Madrid

Entre dos
Empezamos el año 2011 hablando de un lugar con mar, eso que en general a los madrileños nos hipnotiza. Ya se sabe, siempre se desea lo que no se tiene, y el mar es algo tan especial… Para acabar el año, en cambio, vamos a hacerlo en nuestra ciudad, que a pesar de no tener el mar vivo, tiene la vida en lo que muchos consideran inerte, el asfalto, las calles, los edificios, los coches… todo eso de lo que a veces se habla como con desprecio pero que está habitado por multitud de personas que imprime de un carácter especial a la ciudad.

Mercado de San Antón

Concretamente, nos vamos a acercar a un lugar que en estas fechas en pueblos y ciudades es protagonista, porque si algo nos gusta, y más concretamente a los españoles, es celebrar las fiestas comiendo y bebiendo, bien en casa, o bien fuera, quedar con nuestros seres queridos y brindar, por los sueños y deseos para los tiempos venideros, con un vino, una cerveza, una tapa… Esto, hoy por hoy, se puede hacer dentro del mercado. En su lucha por sobrevivir muchos de ellos se han reinventado.

Mercado de San Antón
Así que, reivindicando las costumbres nacionales, rindiendo homenaje a las fiestas, a la ciudad y al mercado… Nos acercamos al renovado Mercado de San Antón en Madrid que ha reabierto sus puertas en el año 2011.

Para encontrarlo tenemos que dirigirnos a la C/Augusto Figueroa 24, ubicada en uno de los barrios que ha sufrido en los últimos 15 años una transformación impresionante, hablamos de Chueca. De la decadencia a ser una de las zonas de Madrid más valorada y cuidada, con multitud de oferta en restauración, comercio y vida nocturna que sabe convivir perfectamente con el carácter residencial en el que confluyen diferentes generaciones.

El mercado de San Antón se presenta como un sólido edificio de ladrillo, similar a un cubo irregular que ha despertado opiniones muy diversas en cuánto a la estética se refiere. Su ubicación hace de este recinto un espacio al que no se acerca tanto el turismo, es más un reclamo para muchos madrileños, no tanto como mercado, sino como centro de picoteo, tapeo y exquisiteces.

El Mercado de San Antón ha renacido con un criterio ecológico, la luz penetra en el edificio dotándolo de una sensación de amplitud. Multitud de placas solares contribuyen al desarrollo sostenible en este edificio. Su suelo es de material reciclado, basalto fundido. Al entrar, sorprende la distribución arquitectónica, tres plantas visibles y un único techo por donde entra la luz para las tres. Unas escaleras mecánicas en el centro, unos cuadros que decoran las altas paredes y dotan el espacio de un aire urbano y vanguardista que rompe con el sobrio diseño exterior.

Mercado de San Antón

Se divide en tres plantas, cada una dirigida a una función diferente aunque todas vinculadas a través de la gastronomía. Además de un supermercado en el semisótano y 80 plazas de garaje.

En la primera planta, encontramos lo que vendría a representar el clásico mercado reorientado a la modernidad, los productos gourmet y ante todo una gran variedad de materia prima. La disposición de una docena de puestos, aproximadamente, que conforman este espacio es muy atractiva, y sus expositores aun más. Carnicería, pescadería, frutería, puestos especializados en hamburguesas, panes, etc., convierten la primera planta de este mercado en un paseo atractivo y sugerente para los sentidos. En este espacio, el público es variado, desde curiosos observadores hasta vecinos con sus carros de la compra, todos se entremezclan y agolpan en torno a los productos…

Mercado de San Antón

Mercado de San Antón









En la segunda planta la degustación es la protagonista. Una barra rodea los puestos, que van desde los productos estrella de la gastronomía nacional, hasta los de carácter internacional (griego, asiático, italiano). El carácter cosmopolita de la ciudad permite una convivencia entre todos. Y es aquí donde el público se acumula pidiendo pequeños bocados acompañados de la bebida favorita. Además, en este segundo nivel, el Mercado cuenta con un espacio dedicado a la oferta cultural, donde se organizan exposiciones, talleres, etc… la llamada Sala Trapezio.

Mercado de San Antón

Mercado de San Antón












La tercera planta recoge el restaurante de la Cocina de San Antón. Desde aquí, la oferta es variada, desde menús relativamente económicos de cocina de mercado, hasta la llamada “show-cooking” y “take away”, términos que se están poniendo de moda y que, personalmente, no nos hace demasiada gracia utilizar con la de vocabulario que tenemos en nuestro idioma. Básicamente, el primer termino se refiere a que tienes la posibilidad de, en la primera planta, comprar el producto que quieras degustar y, arriba, te lo cocinan con su guarnición, salsas etc… la segunda opción es comida para llevar. Allí, además, una azotea deja vistas de tejados unidos en la gran ciudad y cuando el tiempo lo permite resulta un espacio codiciado para disfrutar de una tranquila noche madrileña, cenando o con una copa.

Mercado de San Antón

Hablar del Mercado de San Antón entendido como el mercado clásico con el que hemos crecido y que, por cierto, nos encanta, no sería fiel a la realidad. En los clásicos, los puestos de pescado, carne y verduras suelen convertirse en una paleta de colores y aromas que en cualquier otro lugar por su intensidad igual podrían resultar desagradables, pero allí no. La gente rodeando los puestos, intentando fijar su vista en las mejores piezas. La tensión en la espera del turno propio, donde se podría cortar con cuchillo el momento en el que el “dependiente” pronuncia “¿Siguiente?”… y comienzan los susurros, los codos, las prisas… el regateo, el “dámelos buenos”, las conversaciones que surgen entre desconocidos unidos por un objetivo común, comprar lo mejor al mejor precio y que no se lo quite el de enfrente, etc… eso no lo encontrarás en San Antón, pero sí, la recuperación de un Mercado que tuvo fuertes problemas estructurales, que estuvo muchos años cerrado, que se fue quedando oscuro con el barrio… abandonado y triste.

Mercado de San Antón
El Mercado de San Anton se convierte en un foro nuevo donde se reúnen madrileños y algunos turistas, en sus aun recién estrenadas instalaciones (apenas 6 meses) se dejan enganchar por delicatesen que emborrachan paladares. Es acercarse a ese pequeño templo del pecado y dejarse conquistar por la más perversa… la gula, ese pecado capital.

Es observar como la ciudad se reinventa intentando huir de la fuerza que imponen las grandes superficies y el imán que tienen los extrarradios, dotando el centro y barrios como Chueca, de lugares atractivos, diferentes, cosmopolitas para el disfrute de todo aquel que pise (de forma caduca o perenne) Madrid.

De hecho, en los últimos tiempos son varios los mercados que se han recuperado, uno de los primeros y  más conocidos es el Mercado de San Miguel. Pero también podemos destacar el Mercado de San Ildefonso.

EL final de año se merece un brindis, bien sea por todos aquellos premiados por sus favores, o bien por los maltratados por sus horrores porque por fin se va. Pero, sobre todo, un brindis por estar aquí para ver cómo se va uno y viene otro… poder sonreír a las sorpresas que nos esperan…

¿Por qué no brindar allí? Nosotros queremos hacerlo con vosotros, desearos un feliz año 2012 desde este pequeño rinconcito, que espera seguir contando batallitas.

¿Tienes planes hoy?

Mercado de San Antón


19 de diciembre de 2011

Viella (Vielha)

Entre dos
Viella

La temporada blanca está llamando a la puerta. Las primeras noticias de nevadas en la Península Ibérica han llegado este fin de semana, más tardías que de costumbre por fin han hecho acto de presencia.

Tenemos el privilegio de contar en España con diferentes puntos en los que disfrutar de la nieve, en el sur, en el norte… tanto para los que esquían,  los que quieren aprender, los que quieren jugar o los que simplemente quieren deleitarse con las imágenes que regalan los paisajes blancos.

El pirineo Ilerdense es una de esas zonas valorada por muchos para el esquí, siendo la estación más popular la de Baqueira Beret. Quizá menos conocido son la cantidad de atractivos que ofrece independientes a la nieve o al esquí y que se pueden disfrutar también en otras épocas del año, por ejemplo, el verano si os gusta la naturaleza y el turismo poco masificado. Así que, bien porque seas amante de una cosa, o de otra, o de ambas, el Pirineo catalán tiene mucho que ofrecer.

Viella

El Valle de Arán está salpicado por  pueblos típicos pirenaicos que reposan sobre las laderas de las montaña como, entre otros, Arties y Salardú… 

Hoy vamos a centrarnos en Viella (Vielha). A 14 kilómetros de la estación de esquí, es la capital de la comarca del Valle de Aran y una de las localidades más conocidas de la zona. Resulta un excelente punto de partida para realizar diferentes excursiones. Además ofrece  la imagen típica de un pueblo de montaña,  con el ambiente y la vida que lo convierte en uno de los principales destinos elegidos para el alojamiento turístico y que nosotros recomendamos. 

Viella

El acceso a la villa permite concienciarse del maravilloso lugar en el que se ubica este pueblecito. La carretera comienza a descender, pasando al lado del Parador del Nacional de Turismo de Viella, desde el que se obtienen unas vistas panorámicas de la zona, hasta llegar al núcleo urbano. La carretera de golpe se convierte en una de las calles del pueblo que lo atraviesa con dirección hacia el Sur de Francia (a unos 10 km, aproximadamente)

Viella
Es característico de esta zona el románico, principalmente la zona del Valle del Boi (Val de Boi) al que nos acercaremos en este blog próximamente.  En la plaza principal del municipio es protagonista la Iglesia de San Miquel, del s XII-XIII. Este templo, de origen medieval también, se viste de románico con guiños al gótico con su torre octogonal. En su interior alberga un cristo en madera tallado y policromado de gran valor artístico.

Las callejuelas estrechas se enredan entre sí como si fueran nervios y antes de que te des cuenta te han sacado del meollo para devolverte a la naturaleza. El verde envuelve la localidad. Desde la vaguada en la que se encuentra Viella, montones de laderas se visten de árboles tapizando el terreno de ese color.

A principios del mes de agosto se celebra el mercado medieval. En una de sus plazas montones de quioscos engalanados con lonas, escudos, y comerciantes caracterizados convierten el municipio en un festin de olores, colores y sonidos que te trasladan a otros siglos.


El Rio Garona atraviesa el lugar, entre muros y sobre piedras contribuye a ensalzar el carácter atrayente de Viella.  La niebla, que generalmente resulta incómoda, aquí se convierte en complíce a primera hora de la mañana de paisajes insólitos para los que estamos habitualmente lejos de las montañas.

Viella Viella












Viella

Dispone de multitud de lugares de restauración, tiendas y servicios. Viella es un municipio en el que el turismo tiene un protagonismo especial, pero no exclusivo. Es una de esas localidades donde la gente mora, tiene su residencia, y eso se nota. Es un lugar en el que no echareis en falta nada. Esto, junto con su ubicación privilegiada en la zona, cerca de la estación de esquí, del Parque Natural de Aigüastortes, del Valle del Boi, del sur de Francia, lo convierten en un destino ideal si quieres hacer una escapada a la provincia de Lérida (Lleida) y llenarte los pulmones de aire limpio, la vista  de colores, de belleza… Un turismo apto para todos los públicos.

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Viella


6 de diciembre de 2011

Calatañazor

Entre dos
A 32 kilómetros de Soria capital, con apenas 70 habitantes, os acercamos a un lugar que se vislumbra desde la carretera con una panorámica preciosa. Asentado en un cerro, en la cumbre los restos de un castillo y a los pies el Río Milano, asi Calatañazor aparece en escena.


La Historia y las leyendas caminan de la mano, se entrelazan para que con el paso del tiempo muchas veces no se sepa diferenciar la una de la otra, y la leyenda gane la batalla queriéndose convertir en Historia.

Esto ocurre cuando se habla de la Batalla de Calatañazor (s.XI), donde se dice que Almanzor perdió el “atambor” (tambor, alegría). La Historia comienza el relato y lo finaliza la leyenda.

La biografía de Almanzor está llena de grandes conquistas, Barcelona, León… etc, La lucha contra los cristianos protagonizó su vida. De vuelta a casa, hacia el sur, tras su visita a San Millán de la Cogolla, mayor, cansado y enfermo, pasó por Calatañazor, dónde "se dice” que se dio lugar una dura y violenta batalla en el valle que reposa a los pies de la localidad, de la que Almanzor salió, si no muerto, malherido, dándosele sepultura a unos kilómetros de allí, en la villa de Medinaceli. Pero la Historia en cambio señala que tal batalla no existió, y de existir fue insignificante. Que la enfermedad y la edad son las que acabaron con su vida, y esta falsa victoria sirvió para dar ánimo a los cristianos y vengar las huellas de Almanzor.


Sea como fuere que ocurrieran los hechos reales, desde lo alto del cerro en el que se asienta lo que queda del castillo, las vistas  son casi infinitas, ese valle propio de las tierras de Castilla fue bautizado como el Valle de la sangre, lo cual dota de mayor realismo esa cruenta batalla de la que se hablaba, a pesar de que su nombre podría estar relacionado con las tonalidades de las que se visten sus tierras y río con la caída del sol.






















La historia del Castillo es larga. Su origen es árabe, durante largas temporadas fue escenario de encuentros entre “Moros y Cristianos". Después de esta etapa, el castillo pasa por manos de diferentes monarcas, uno de los más conocidos popularmente fue Alfonso X el Sabio. En el s. XIV sufrió una restauración y luego fue pasando por diferentes familias, las más trascendentes, la familia Padilla o los Duques de Medinaceli.


La localidad se compone de una calle principal en pendiente de la que nacen casas de adobe con travesaños de madera que forma soportales. Arquitectura típica de estilo medieval, que colorea el ambiente en tonos rojizos, ocres, propios de las tierras castellanas y que lleva hacia la parte más alta del pueblo donde se encuentra la plaza con el “rollo” de la justicia, el actual ayuntamiento y la zona del castillo. El paseo empedrado desemboca en unas vistas espectaculares, a un lado u otro, donde mires, los campos castellanos dibujan parcelas que se colorean en función de la temporada del año.


La iglesia parroquial , que destaca por su tamaño, es de origen románico, aunque posteriormente, en torno al s. XVI sufrió restauraciones. Llama la atención el rectángulo que se dibuja sobre la puerta de entrada, elemento propio de la arquitectura árabe, y que queda como símbolo de la presencia de esta cultura tiempos atrás.

Calatañazor fue declarado Conjunto Histórico Artístico en los años 60. Merece la pena recorrer sus calles, es un pueblo de poca extensión pero que aporta rincones muy pintorescos (Orson Welles lo eligió para rodar algunas escenas de Campanadas de Medianoche). Resulta sorprenderte encontrarte con un espacio asi, que parece protegido pero al alcance de cualquiera.


La pasada Semana Santa hicimos una corta pero intensa escapada a la provincia de Soria. En ella, a parte del Cañón del Rio Lobos, Vinuesa, Burgo de Osma, y la Laguna Negra, disfrutamos de una parada en este lugar del que habíamos leído y aparecía en multitud de ocasiones dentro de las listas de pueblos pintorescos. Personalmente, os lo recomendamos.

Es un paseo pequeño pero lleno de imágenes y paisajes que uno no acostumbra a encontrar. Este año, que está muy cercano a su término, en cuestión de viajes nos ha aportado muchas satisfacciones, pero quizá uno de los grandes descubrimientos, sobre el que si lo reconocemos no teníamos tan altas las expectativas, ha sido la provincia de Soria, a la que esperamos volver pronto para dejarnos de nuevo impresionar.


Algo está cambiando, el turismo rural cada vez parece despertar más interés entre las personas, quizá el recuerdo de otros tiempos, la búsqueda de otra forma de vida, o simplemente  la necesidad de desconectar drásticamente con el día a día. Independientemente de cuál sea vuestra motivación, si tenéis ganas de conocer un lugar distinto y peculiar Calatañazor es una oportunidad que os espera…

¿Tienes planes hoy?



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