28 de abril de 2013

11 días en Escocia. Día 11: Edimburgo y... de vuelta a Madrid.

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Edimburgo

Comienza el último día de nuestras vacaciones en Escocia y con él, el último capítulo de esta serie de relatos que han descrito nuestros 11 días por esta maravillosa tierra. Para los que hayáis llegado aquí sin haber leído los anteriores os hacemos un pequeño resumen de nuestro itinerario.

A pesar de que la tarde noche anterior las lluvias hicieron acto de presencia, el sol nos despierta y está dispuesto a acompañarnos hasta que nos vayamos. Es una gran noticia.

Tenemos el equipaje preparado y en Clearemont Hotel nos dicen que nos guardan las maletas hasta que nos vayamos. Hacemos el check out y el equipaje se queda en una especie de consigna.

Edimburgo

De nuevo comienza el paseo hasta la Old Town de Edimburgo. La ciudad continua con su animación habitual en estas fechas, y en vez de tener una sensación de nostalgia porque apenas nos quedan horas allí, nos contagian la alegría y vamos muy animados a hacer una visita muy especial Mary King’s Close. 

Hasta el momento nos os habíamos hablado de los populares closes de Edimburgo, que son una especie de callejones que salen de la Royal Mile y que tienen ciertas peculiaridades. Por supuesto, y como a estas alturas ya sabéis, las leyendas viven en estos lugares.

Edimburgo
Hoy por hoy la mayoría de los closes de Edimburgo son propiedad privada y su acceso no es libre. Otros, en cambio, están abiertos y si curioseáis tendréis otra visión de la ciudad de Edimburgo. Pero si uno se ha hecho peculiar es del que os hablábamos anteriormente. El Mary King’s close que está abierto al público desde 2003 (con visita guiada y previo pago de su importe).

El nombre de los closes de Edimburgo están vinculados muchos de ellos a profesiones y gremios, ya que acostumbraban a vivir cada uno de ellos en las mismas zonas.

En torno a estos estrechos y tenebrosos callejones existen muchas historias, macabras como no, y muy vinculadas a la peste. Tanto que, cuando nosotros llegamos allí, hasta nos las habíamos creído. Íbamos con la idea de una ciudad subterránea donde habían dejado encerrado a los apestados hasta su muerte. Uh, menuda historia. Lo cierto es que la realidad no es realmente esa y dista de esa crueldad. Aunque descubriríamos otras que son perfectas para “el morbo hambriento”.

Para empezar, los closes eran callejones en los que vivían alquilados generalmente gente humilde y trabajadora de la ciudad. Las viviendas crecían en vertical, llegaban a tener hasta 7 plantas. En las plantas altas y las más baja vivían los más desfavorecidos. La primera planta, alejada de ruidos y de fácil acceso, se reservaba para los que se lo pudieran permitir.

Edimburgo

En el s.XVII la peste bubónica llegó a la ciudad, un momento en el que además, una vez más los ingleses y escoceses habían estado sumidos en uno de sus enfrentamientos. Se produjo un éxodo de Edimburgo, pero muchos ciudadanos quedaron cautivos en los closes mientras la agonía y la muerte llegaba a sus puertas.

En esas fechas, la protagonista del callejón que vamos a visitar ya había fallecido.

Comentaros que si queréis visitar Mary’s King close, lo más recomendable es que os acerqueis y hagáis una reserva. El motivo no está relacionado con la masificación, sino con la posibilidad de hacerlo en el idioma natal. Si vais con antelación cogerán vuestro nombre, pagareis la entrada y os dirán a qué hora tenéis que volver para hacer una visita guiada en grupo con gente que hable vuestro idioma. Así podréis aprovechar más el tiempo, en vez de estar en la puerta esperando a que llegue más gente interesada en la visita en español.

Edimburgo
Mary King Alexander fue una viuda madre emprendedora. Gran comerciante que acumuló una riqueza importante en aquellas fechas (su testamento aún se conserva con el inventario de sus posesiones) y que llegó a conseguir tener derecho a voto. Antes del callejón tomar su nombre, éste se llamaba Alexander King Close. Alexander fue un famoso y reputado abogado que vivía en la misma calle. Entre ambos no existía ninguna relación, pero dicen que quizá la coincidencia de apellido fue la responsable de que el callejón, hoy por hoy, más conocido close de Edimburgo, esté bautizado con el nombre de Mary.

A medidados del s. XVIII  los callejones se encontraban en un estado ruinoso, y existía una necesidad urbanística de poner cierto orden en la ciudad. Aprovechando estas circunstancias, no se dudó en que estos callejones podrían ser estupendos cimientos para un nuevo proyecto, que en la actualidad es el ayuntamiento de Edimburgo, el City Chamber. Así que, tras desalojar a principios del s.XX a uno de los pocos supervivientes que aun habitaban allí, se tapió y se construyó sobre los restos el nuevo edificio.

Así que, debajo de éste, durante muchos años, oculto y olvidado quedó un cachito de un Edimburgo subterráneo, lleno de pasadizos, callejones, restos de viviendas y almas vagantes llenas de sufrimiento. Y por encima del asfalto la nueva vida continuó.

La visita a Mary King’s Close permite sumergirte en ese Edimburgo subterráneo, redescubierto años después de ser sepultado y que te adentra en imágenes impactantes.

EdimburgoLa entrada a este callejón no es gratuita. Nosotros nos planteamos si merecería o no la pena, pero ya a estas alturas todo lo quieres ver. Habíamos leído opiniones de todo tipo, y nosotros, bajo nuestra experiencia, ahora también tenemos la nuestra. Como anticipo comentaros, que en su conjunto nos mereció la pena.

El guía que os acompañará en la visita aparecerá caracterizado por un personaje del s. XVII, un abogado, un carnicero, una mujer de la época. Se dirigirá a vosotros como si fuera un habitante del callejón para relataros un montón de historias y curiosidades.

A parte de ubicaros un poco en la Historia, la visita se centrará mucho en historias particulares de habitantes del lugar. También pretenderá generar un ambiente inquietante y algo paranormal. Esta parte gustará más o menos en función de los gustos personales.

Podemos deciros que resultan impactantes algunas partes del recorrido. Comienzas descendiendo las escaleras que llevaran a los suburbios del antiguo Edimburgo. El ambiente es húmedo y bastante oscuro. Te sumerges en lo que eran viviendas y uno es consciente de las condiciones en las que se vivian en aquellas fechas. Mucha humedad y oscuridad, techos bajos.

En esta parte es cuando se encargarán de desmentirnos el hecho de que en Edimburgo se dejó encerrados a los enfermos de peste para morir a su suerte. Todo lo contrario, los propios enfermos se encerraban en su casa y ponían en las puertas una bandera blanca para indicar que allí habitaba un apestado. Entonces otros ciudadanos dejaban en las puertas alimento para ayudar a su superviviencia. Además, había un médico, que iba visitándolos para intentar aliviar su malestar.

Quizá es en este personaje donde se auna una de las imágenes más escalofriantes. En una de las salas que visitareis se recrea una habitación en la que, en literas, una familia permanece enferma y la sombra del doctor se refleja en la pared. El doctor los visitaba con una túnica y una máscara con un pico gigante que pretendía protegerle del contagio. Digna imagen de cualquier película de terror (desde otro punto de vista podría recordaros al carnaval de Venecia).

Edimburgo

Continua el trayecto por el Close. Si en ese momento nos apagan la luz y nos dicen que salgamos, al menos yo, me quedo paralizada y paso a formar de por vida parte del atrezzo del lugar. No os queremos descubrir muchas más historias, para que os sorprendan si decidis visitarlo. Solamente dejaremos un nombre aquí puesto ¿Annie? …

Si hay una parte que nos gustó especialmente fue casi al final, un callejón que te traslada al s XVIII a la velocidad de la luz, quizá la parte en la que más te alegras de haberte sumergido en uno de los closes más populares de la ciudad. Por desgracia, antes de entrar nos prohiben terminantemente realizar ningún tipo de fotografía. Allí, y justo en esa calle, ellos te realizan una foto, que si a la salida (como en el zoo) te gusta, puedes adquirir (también previo pago de su importe). Siendo una especie de cámara nocturna os podéis imaginar que el aspecto, al menos el nuestro, era totalmente espectral, y decidimos que nos gusta vernos con una cara un poco más alegre ante la vida, así que la dejamos allí, igual nos incluyen como fantasmas, habíamos quedado muy bien.

Edimburgo

Salir al exterior fue una explosión de luz y ruido. Eran más o menos las 12.30 de la mañana y Edimburgo rebosaba por todas sus esquinas. Nos dedicamos a callejear emocionados, a ver actuaciones, a vivir la calle hasta el último minuto. Eran tantas las ganas de aprovechar hasta el final, que decidimos que con el bonito día que hacia, lo mejor era comer en la calle.

Nos fuimos a un Subway y nos hicieron un bocadillo, de esos que se te van de las manos, que empiezas a meter ingredientes y cuando te quieres dar cuenta, no sabes ni lo que estás comiendo, sabe a algo que nunca has probado, porque aunque quisieras no serias capaz de volver a repetir tal combinación. Pero sabe genial. Nos cogemos unas bebidas, y vemos unos escalones que nos gritan… Aquí, aquí… y nos sentamos.

Edimburgo

En cuestión de minutos, no estamos solos, y en el centro un humorista-mago, muy muy cachondo saca todo su arsenal y comienza su actuación. Qué divertido. Es que allí no solo actúan, interactúan. Si estás sentado, eres candidato a acabar siendo cómplice del artista. Se combinan todos los elementos, un niño de no más 5 años espontáneo, unas chicas… es un no parar. Los organizadores siempre merodean porque tienen un tiempo límite, cuando acaba, llega otro y comienza con otro espectáculo, y el que estaba ahí, se va a otro lugar. Así los ves circular de lado al lado.

El tiempo que nos queda lo dedicamos llenarnos los pulmones, la vista, los oídos de Escocia, de la diversión, de su vida y cuando el reloj nos susurra que ha llegado la hora, sin pena y con mucha felicidad vamos a por las maletas al hotel.


Edimburgo

Desde ese momento nos centramos en la logística de vuelta. A cinco minutos del hotel hay un autobús que lleva hasta la estación de autobuses en Princess Street. Andando son unos 20 minutos, pero claro llevamos 2 trolleys y una maleta grande. No estamos por la labor.

En las paradas de los autobuses se puede ver a qué hora pasa el autobús y, cuando íbamos al hotel a por las maletas, ya tomamos nota a qué hora pasaba. En no más de 7 minutos estamos en Princess Street. Desde allí sale el autobús que lleva directo al aeropuerto. Es un itinerario sencillo, sin dificultades. Se coge a pie de calle, no tiene pérdida y salen cada muy poco tiempo (no recordamos el precio). Al menos un día de diario hacia las 4:00 de la tarde.


Edimburgo

Por una vez, en uno de nuestros viajes internacionales, ni nos sobra, ni nos falta tiempo. Todo fluye. Sería el karma que lo teníamos en paz…

Facturamos la maleta grande y vamos al control de seguridad. Esa parte resulta horrorosa, muchísima gente e infinito calor… una vez superado solo queda esperar.

Al subir al avión una sensación rara en nuestro interior ¿Nostalgia? No sabemos, es esa sensación típica. Parece mentira, meses preparándolo todo y cada día allí un regalo. La suerte nos ha sonreído, todo ha salido bien, nos hemos divertido, nos hemos reído mucho, hemos disfrutado. Afloran los recuerdos de cuando, así, al azar nos planteamos ¿Y si este verano nos vamos a Escocia?

Esta pregunta resonaba ahora hace un año en nuestra casa, y empezábamos con la aventura de leer, de mandar mails, de reservar, y de llenarnos de emoción por esta aventura. Ahora, queremos dejarlo aquí para todos a los que os pueda ayudar. Para animaros si os lo estáis planteando porque es un lugar estupendo en el que se pueden hacer muchas cosas . Pero si os somos sinceros, sobre todo lo dejamos en este formato de diario, porque lo hemos disfrutado mucho un año después recordándolo y reviviéndolo, teniéndolo escrito e ilustrado. Porque Escocia se ha quedado en nuestro corazón.

Si estáis interesados en otros diarios de viaje que hemos realizado, quizá os pueda interesar:

13 días por sur de Inglaterra
13 días en Austria
8 días en Nueva York

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Escocia

25 de abril de 2013

11 días en Escocia. Día 10: Edimburgo

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Edimburgo (Escocia)

Tras nuestra primera e intensa toma de contacto con Edimburgo el día anterior, amanecimos en la habitación de 5 camas. Cada una de ellas ya tenía su función. Somos geniales para aprovechar el espacio. Tras arreglarnos y bajar a ese lugar en el que servían los desayunos que os comentábamos en el anterior capítulo, salimos bastante temprano del hotel.

Veinte minutitos de paseo y estábamos en la Royal Mile, caminito del Castillo de Edimburgo. El Castillo está incluido en la Explorer Pass. Nosotros, además, cogimos dos audioguías, que al tener la tarjeta tienen un descuento. La verdad que es recomendable, porque el Castillo tiene mucha tela, y no es lo mismo sumergirte en un sitio así solo, que con la Historia que te envuelve; se aprecian mejor todos los detalles.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

Nos preocupaba el hecho de las colas y demás. Al ser temporada alta de turismo, y siendo el Castillo el mayor protagonista de la ciudad, habíamos escuchado que era bastante habitual tener que soportar largas filas. Nosotros llegamos más o menos hacia las 10.15. Entramos por la fila de la Explorer Pass, sin casi gente. Más o menos 20 minutos después, desde una de las perspectivas que teníamos desde el interior del castillo, se veía una larga cola para entrar. Ahí lo dejamos, por si os puede ayudar.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

Lo del Castillo, no sabemos muy bien como describíroslo. Centrarnos en la Historia y sus diferentes compartimentos haría de este escrito algo demasiado largo y poco gráfico. Es allí donde más intensamente se puede vivir.

Sí deciros que de nuevo vuelve a tratarse de un Castillo en un enclave espectacular, en el centro de Edimburgo sobre una roca de origen volcánico. Su entrada se restringe únicamente a la empinada calle por la que tendréis que ascender.

Castillo de Edimburgo (Escocia)


Lo primero que encontrareis será la extensa explanada de la entrada. Si lo visitáis en agosto estarán montadas un montón de gradas con asientos, es ahí donde se celebra cada noche durante tres semana el Military Tatto del que os hablamos en el anterior capítulo.

La historia del castillo es larga, pasó de mano a mano durante un tiempo entre ingleses y escoceses, fue residencia real y en su interior se encuentra el recinto más antiguo de todo Edimburgo, la Capilla de St Margaret. Además, podréis disfrutar de curiosidades como un cementerio de las mascotas de los soldados, un museo Militar, los Honores de Escocia (Tesoros) entre otros muchos más.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

Por supuesto, si estáis allí a la 1:00 p.m. no podéis perderos el disparo del “Cañón de la Una” (los escoceses no se andan con poesía para bautizar las armas) que, diariamente a excepción de domingos, Navidad y viernes Santo, entra en acción a la una (también dejó de usarse de forma excepcional en las Guerras Mundiales). Esta fue la manera que les pareció más efectiva para que aquellos interesados en poner su reloj en hora, principalmente capitanes de barco, tuvieran una referencia. Dentro de la curiosidad, otra mayor, este cañón (que no es el original, sino que es del 2001 y un modelo que utiliza el ejercito británico) solo en una ocasión fue utilizado por cuestiones bélicas.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

En este castillo descubrimos también como "sonamos" a los escoceses los españoles hablando inglés. Es realmente sorprendente. En una de los recintos del castillo se simula un suceso ocurrido en la Historia en la que tanto militares españoles como franceses fueron prisioneros. Dentro de la interpretación está incluido un audio en el que se reproducen conversaciones de lo que teóricamente ocurría allí. Cuando los españoles hablan en inglés, uno se puede reconocer perfectamente en esa pronunciación... totalmente sorprendente el acentazo español hablando este idioma. Fijaos si pasáis por allí os resultará divertido.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

Como no, resaltaros que desde las murallas del castillo obtendréis nuevas vistas panorámicas de la ciudad muy atractivas.

Edimburgo (Escocia)

Abandonamos el Castillo a la 13.30 de la tarde. Tres horitas de visita que nos encantó. El día estaba poniéndose, por segunda vez en nueve días, un poco gris. No teníamos aún hambre, así que decidimos, antes de comer, ir a hacer una nueva visita.

Cambiamos de tercio. Abandonamos la historia militar de Edimburgo y nos dirigimos hacia otra de las atracciones del lugar. Un cementerio.

Sí, lo sabemos, parece increíble, friki, macabro, o romántico, hay adjetivos para todos los públicos. Pero es que en Escocia les gustan las leyendas, y les gustan los cementerios. Y en torno a ellos se fábrica una atmósfera inquietante. Tanto que, para los interesados, que sepáis que se organizan visitas guiadas nocturnas por los Closes (callejones) de la Old Town, de los que nos empaparíamos al día siguiente, y por los cementerios. Nosotros no las hicimos, pero hay varias “gratuitas” (la voluntad).

Si hay un cementerio popular en Edimburgo es el de Greyfiards. Pero antes de llegar a él, elegimos un camino, al sur del castillo que nos llevara a Grassmarket, una plaza con bastante encanto y dramática historia. Seguimos en la Old Town.

Grassmarket Edimburgo (Escocia)

Grassmarket fue una plaza que desde el s.XV hasta casi cinco siglos después fue un lugar donde la gente venía a vender su ganado. Hasta aquí nada suena macabro pero es que en el s XVII también fue el lugar elegido para llevar acabo los ahorcamientos públicos. En la actualidad su funcionalidad, por suerte, es muy distinta. Numerosos restaurantes y bares, que en verano sacan sus terrazas al exterior, junto con diferentes pintores entregados a sus lienzos, hacen de esta plaza un lugar muy frecuentado y agradable.

Tras el paseo por allí, nos acercamos al cementerio. Este cementerio es popularmente conocido por Bobby; suponemos que cuando os contemos quien es Bobby la historia os resultará familiar. Bobby, se dice que fue un pequeño perro, que tras fallecer su amo (vigilante nocturno del cementerio) pasó el resto de su vida pegado a la tumba de su ser querido El resto de su vida no fueron unos meses, no… fueron 14 años. Para que digan que la tranquilidad no alarga la vida. Como la normativa impedía que animales fueran enterrados en terreno consagrado, se le enterró justo a lado del muro de entrada al cementerio, no en el mismo lugar donde en actualidad veréis la placa en su honor.

Greyfriars Bobby Edimburgo (Escocia)

Por otro lado, al lado de esta romántica historia, han salido muchas otras en las que dicen que este fue un montaje publicitario para atraer al público y que Bobby no tenia perfil de perro policía (un Skye Terrier), que era un perro vagabundo que murió al poco tiempo y luego se le sustituyó por otro, y mil historias más. Pero como estamos en Greyfiards, y es el paraíso de las leyendas y las historias, nos quedamos con la tradicional que es como muy bonita y nos pega en el viaje.

Deciros que no bastó solo con la historia y el enterramiento en la zona de Bobby, si no que, además, tiene su propia escultura, enfrente del Pub Greyfiards a escasos metros del cementerio.

Ahora centrémonos en la otra vertiente del Cementerio, no es un cementerio cualquiera, es un cementerio con fama de embrujado… uhhh… si es que lo tiene todo. Nosotros por si acaso vamos de día, que quién evita la ocasión…

 Cementerio Greyfriars  Edimburgo (Escocia)

Por lo visto, un abogado muy atormentado y bastante hostil se pasea por el lugar causando situaciones bastante escalofriantes. El origen de la historia se remonta al s. XVII, cuando allí se estableció la cárcel de los Convenantes (rebeldes religiosos). Detrás de estas torturas se encontraba el hostil abogado. Uno de los callejones del cementerio es donde están enterrados muchos de ellos. Sus celdas carecían de techo, lo cuál, en un sitio como Edimburgo tenía que acrecentar mucho el malestar, por cierto.

El caso, que el abogado malo, malísimo y cruel, muy cruel, fue enterrado allí, en su propio mausoleo. Pues se dice, se cuenta, se rumorea (y no en pocos sitios, ya que por lo visto este cementerio que es uno de los más tenebrosos existentes) que en los años 90, un mendigo, buscando refugio se metió en el cementerio, en el mausoleo de este horrible hombre, de alguna manera extraña se cayó y rompió el lugar donde se encontraba el cuerpo y desde entonces el abogado vaga, siendo tan malo (porque la maldad no caduca aunque pasen los siglos) importunando a visitantes, tanto, como hasta provocar su muerte. Arañazos, moratones, muertes en extrañas circunstancias, sensaciones paranormales… Vamos que lo estoy escribiendo y estoy pensando que igual viene a buscarme por estas palabras que le hemos dedicado… Ahí lo dejamos.

 Cementerio Greyfriars  Edimburgo (Escocia)

Eso sí, en la visita es cierto que paseas entre la muerte, con un maravillosa pradera verde y unos macabros mausoleos de hace muchos siglos que resultan curiosos y desagradables a la par…

Aunque parezca extraño, salimos con hambre. Pero el tiempo se nos ha echado encima y comer no va a ser fácil, tenemos que tirar de un clásico escocés. Esta vez sí… McDonalds. así que paseamos hasta Princess Street (New Town) y hacemos una parada de supervivencia.

Tras reponer fuerzas, tomamos la decisión de acercarnos a un lugar que nos pilla un poquito lejos, pero que habíamos leído que era curioso, Dean Village.

Para ir a Dean Village, debéis coger Princess Street y sin miedo, para delante, un paseíto majo (dirección puesta a Calton Hill). En él aprovechamos para recorrer la calle con más detenimiento, que como os decíamos es principalmente comercial. En nuestra visita, estaban las obras del tranvía (suponemos que sería una especie de tranvía por la apariencia).

Dean Village Edimburgo (Escocia)

Dean Village es una pequeña aldea medieval cuyo origen se remonta a unos frailes de la Abadía de Holyrood. Una estampa que contrasta con la calle comercial de la que venimos. El río atraviesa el lugar y, allí, las viviendas se presentan a cada lado. Fue una zona de prosperidad económica, que aprovechaban la fuerza del agua con molinos para instalar algunas fábricas de antaño. Con el paso del tiempo fue llegando la decadencia y, actualmente, como suele ocurrir, es valorado por su tranquilidad. Estamos un rato, un lugar llamativo, que si vais justos de tiempo sería prescindible en la visita.

Dean Village Edimburgo (Escocia)

Nos quedan menos de 24 horas para volver a Madrid y la lluvia hace acto de presencia. No quería que volviéramos y escribiéramos este diario sin que ella fuera, en algún momento la auténtica protagonista. Y es que un viaje a Escocia sin lluvia no habría sido 100% real.

Y vaya, cuando llueve, llueve de verdad. Hasta el momento nos habíamos dicho que la Royal Mile a un lado tiene el castillo y al final de la misma, en el lado opuesto el Palacio de Holyrood. El paseo desde Dean Village hasta allí es larguito, y húmedo. Volvemos a pasar por Princess Gardens, hacemos un descansito y según van cayendo las gotas mas rápido nuestros pasos van al compás.

Edimburgo (Escocia)

Cogemos las Royal Mile en dirección opuesta al Castillo, nuestra intención acercarnos al Palacio de Holyrood, residencia oficial de la Reina en su visita a la ciudad. Este palacio durante la Historia, y a partir de la Edad Media, ha tenido esta funcionalidad, siendo un lugar mucho más apacible para establecer la residencia que el castillo. En nuestro caso, no llegamos a tiempo para la visita y nos tenemos que conformar con ver su fachada, mientras diluviaba, desde las verjas. Tenemos entendido que su visita merece la pena, para nosotros se convierte en una excusa más para volver en otra ocasión…

Palacio de Holyrood Edimburgo (Escocia)

Volvemos a The Cork Burn Street, la misma calle en la que cenamos la noche anterior, y excogemos un pub que está justo al lado de Eccovino. Con mucha suerte, cazamos una mesa y disfrutamos de una agradable cena y, con las escusa de estar Escocia, terminamos con un buen wisky.

Edimburgo (Escocia)

El día se va acabando y con él comienza la cuenta atrás para nuestra vuelta a Madrid, pero no estamos dispuestos a tomarlo aun como una despedida, el avión al día siguiente sale alrededor de las 18.30 de la tarde y queremos aprovechar para conocer, antes de irnos, los populares closes (callejones) de la Old Town y disfrutar del festival. Dejamos las maletas preparadas y nos vamos a dormir…

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Edimburgo (Escocia)

22 de abril de 2013

11 días en Escocia. Día 9: St Andrews - Edimburgo

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St Andrews (Escocia)

En Stonehaven disfrutamos del desayuno más tempranero de todo el viaje. La mayoría comienzan en torno a las 8 de la mañana. Esta vez hemos podido pedirlo a las 7:30. Ya tenemos todo preparado, para nada más terminar, salir con dirección St. Andrews.

Nuestro itinerario en esta jornada es: Ubicación en Google Maps

St. Andrews es la cuna del golf, donde se encuentra el club más antiguo de todo el mundo. Aquí  Severiano Ballesteros, nuestro Seve, se hizo un mito, ganó 3 Abiertos Británico. En su palmarés, entre otros, también consiguió 2 chaquetas verdes en el Master de Augusta.

St Andrews (Escocia)

Es una de las ciudades más antiguas de toda Escocia. Además del golf, tiene otros atractivos, como su afamada universidad y los impresionantes restos de la catedral que fue más grande de toda el territorio escocés. Tiene castillo y una playa a la que acompaña una conocida banda sonora… ¿Recordáis la película Carros de Fuego? Esa es la playa.

St Andrews (Escocia)

Una vez estamos allí, lo primero que visitamos es la catedral o, más bien, lo que queda de ella. Casi 160 años se tardó en construir y se inauguró en el s. XIV. Su ubicación la hizo víctima en un par de ocasiones de deterioros por temporal meteorológico. Pero lo realmente trascendente del edificio se produce durante la reforma Protestante, cuando fue semiderruida. Desde que ésto ocurrió, hace más de 5 siglos, se planteó su posible reconstrucción pero, mientras se meditaba, la piedra caída se fue utilizando para otras obras en el lugar.

St Andrews (Escocia)

La visita es muy recomendable, es un lugar imponente, son pocos los muros que quedan, pero a través de ellos se puede uno imaginar lo impresionante que tuvo que llegar a ser.

St Andrews (Escocia)

Posteriormente fuimos a ver el Castillo. A nosotros, personalmente, al lado de los diferentes castillos que habíamos visto durante el viaje, éste no nos dijo nada especial, aunque sí se obtienen unas bonitas vistas desde su interior. Lo que quedan de él son las ruinas también. Este castillo tuvo funciones más administrativas que defensivas, siendo ocupado por la iglesia. Luego durante la Historia pasó de manos inglesas a escocesas constantemente…

Y es que si algo sacamos en claro en este viaje por tierras escocesas es que el tema de Inglaterra-Escocia ha sido durante toda la vida una guerra sin final.

Castillo St Andrews (Escocia)

Fijaos hasta donde llegaría la competición y la venganza que, en el transcurso de la Historia, los propios escoceses llegaron a derruir el castillo solamente para que los ingleses no lo pudieran tomar… 

 Castillo St Andrews (Escocia)

Para llegar de la catedral al castillo comenzamos a callejear por San Andrews. Es un lugar muy muy agradable. Las facultades se encuentran repartidas por muchísimos edificios. Es una ciudad de carácter universitario.

St Andrews (Escocia)

Tras la visita del Castillo y el paseo por las calles vamos a ver la playa. Junto a ella, un campo de golf. En la playa podemos ver la escena de Carros de fuego, es fácil visualizarla… y nos parece un lugar muy bello.

St Andrews tiene un encanto especial, por cierto que sepáis que “San Andrés” es el patrón de Escocia.

St Andrews (Escocia)

Bueno, pues se nos está dando bien la mañana… hemos podido recorrerlo con tranquilidad, hacer fotografías y empaparnos bien del lugar. Así que tomamos destino Edimburgo mientras planificamos la logística de nuestra llegada.

Nos quedan nuestros últimos aprovisionamientos. En Edimburgo ya no los necesitaremos más, allí comienza el turismo urbano donde el "picnic" no formará parte de nuestros planes.  Pensamos que lo más interesante sería llegar en coche al hotel, dejar el equipaje, comer y entregar el vehículo en la agencia de alquiler. Luego ya nos buscaríamos la vida en transporte público para llegar al centro de Edimburgo.

Edimburgo (Escocia)

Esto es importante y quizá deberíamos haberlo dicho antes. Si estáis pensando en ir a Edimburgo este verano y estáis leyendo esto, dejadlo, de verdad. Ya estáis perdiendo tiempo en reservar el alojamiento en esta ciudad. Este texto seguirá aquí después de vuestra reserva.

Edimburgo es un horror para reservar en agosto, a parte de caro está todo llenísimo. Empezamos a mirar y teníamos algunos alojamientos que parecían aceptables, pero en abril ya estaba todo ocupado. Así que acabamos aquí: Claremont Hotel.

A ver, no es un Hotel para exigentes, si lo sois, olvidadlo. Cuando llegamos al hotel y descargamos las maletas, según nos dirigían a la habitación escaleras abajo por pasillos serpenteantes, la cosa no pintaba muy allá. Cuando se abrió la puerta la primera impresión fue de susto.

Claremont Hotel Edimburgo (Escocia)Susto porque esa habitación parecía de un campamento de “Los Albóndigas VI”. La habitación era enorme, el tamaño estaba relacionado con el número de camas que tenía dentro ¡Cinco! Nos veíamos durmiendo en plan comuna hippie. Creíamos haber reservado una habitación doble, pero eso era hippilandia, cinco camas y una tele de 32 pulgadas lcd (con poca señal, eso sí).

Nos relajamos al confirmar con la persona del hotel que esas cinco camas eran solo para nosotros. Al final fue hasta cómodo. 

El hotel es un básico, las camas no son las más cómodas, el baño era pequeño, pero eso sí, una presión del agua de nivel ¿El desayuno? Malo. Nunca pedimos allí el full breakfast, estábamos cansados, pero lo que vendría a ser el continental era tristillo. Tanto como lo era el lugar en el que se servía, en los bajos. El recinto del desayuno sin luz natural, parecía ser lo que en los años 70 podría haber sido una discoteca con lámpara redonda, asientos de terciopelo y espejos. No sé si nos explicamos, un toque rancio de disco-pub de “ayer” . 

El hotel está a unos 20 minutos andando del centro neurálgico de Edimburgo. A la ida de subida, a la vuelta de bajada. Bueno, para tres días puede ser aceptable. A su favor, diremos que es un sitio tranquilo y poco ruidoso, tiene wifi, y además te guardan las maletas después de hacer el check out de la habitación hasta que te vayas, algo realmente práctico que te hace ganar mucho tiempo.

Princess Street Edimburgo (Escocia)

Lo cierto es que en Edimburgo casi no tocas el hotel nada más que para dormir, pero si os veis con dificultades para la reserva, no sois exquisitos y hay disponibilidad puedes llegar a plantearartelo ante una necesidad, solo ante una necesidad y no nos hacemos responsables.

Tomamos el sándwich en “la cama de comer” (entendedlo, podíamos permitirnos el lujo de tener una cama para cada cosa) y salimos en busca de la agencia, que está en una zona industrial a dejar el vehículo. Era el momento también de llenar el depósito, con esta compañía la política es dejar el vehículo hasta arriba de gasolina.

Al llegar a la agencia, inspeccionan el vehículo, todo está correcto. Ha llegado la hora de despedirse de él, nuestro compañero durante una semana, víctima de nuestra experiencia ¿Cuántas veces no habremos abierto y cerrado sus puertas? Claro, tanta parada y las veces que conductor y copiloto iban a la puerta equivocada... Nos hemos encariñado, somos mucho de encariñarnos…. 

Pero no os hemos contado que a mitad del viaje, allá por Inverness nos dimos cuenta de que lo que nos habían cobrado en el momento del alquiler no coincidía con el presupuesto que nos mandó William Wallace (no el de Braveheart, el de la agencia; lo comentamos en los primeros capítulos). Nos habían cobrado algo más. Se nos planteaba el dilema de reclamar o no… Nos daba pereza y respeto, a ver cómo explicamos 7 días después esto y no en el momento que ocurrió, recién llegados que ni nos percatamos…

Aquí, el que no escribe, saca su inglés de los últimos 20 años y, mientras la mujer insistía en despedirnos, él insistía en que quería hablar dentro. Qué orgullo y satisfacción. No podría recrear la conversación en la empresa, ni la cara con la que nos miraban, pero yo creo que por no tener que escuchar el terrorismo lingüistico que debíamos estar haciendo nos hicieron un presupuesto que al final era más económico que el inicial que nos mandaron por correo… What a wonderful day!

Edimburgo (Escocia)

Bueno, pues ya eramos dos españoles recién llegados a Edimburgo y con dinero extra, en una zona industrial, sin plano, sin coche, sin nada, intentando buscar el autobús. La oficina en la que dejamos el vehículo, y a la que llegamos gracias al GPS está comunicada por un autobus. Ahora no recordamos el número (es un fallo) pero cualquiera os indicará sin dificultad. La distancia más o menos a recorrer desde la oficina al Carlton Hill es esta.

Parece mentira, pero tanto andar por pueblecitos y carreteras ha hecho que aun a la hora de cruzar o interiorizar en que acera se coge el autobús estemos muy verdes… 

Al ver el autobús que buscábamos, corremos, casi levantando la mano, viendo que lo cogíamos, que era el nuestro.. sí… los ferrys nunca los cogimos a la primera pero el autobús sí, es nuestro, sin esperas… Un señor se ríe mucho, se ríe tanto y tanto, vamos a la acera equivocada a cogerlo. El autobús se va y el mundo nos mira divertido… 

No nos planteamos sacar ninguna tarjeta de transporte, vamos a estar 3 días y Edimburgo se puede recorrer perfectamente a pie. Pensamos que no es necesario hacerlo.

Lo que más nos cuesta en el trayecto del autobús es identificar nuestra parada, porque realmente no tenemos un destino seguro. Como habíamos atravesado en  coche la ciudad al mediodía para entregarlo en la agencia de viajes, teníamos algunos puntos de referencia, bueno, aquí la que escribe ninguno, porque soy bastante mala para la orientación, pero mi compañero ahí suele estar bien.

Carlton Hill Edimburgo (Escocia)

Por suerte nos bajamos bastante cerquita del Calton Hill, un excelente mirador sobre el que divisar una panorámica de la ciudad de Edimburgo, perfecto para unos recién llegados.

Calton Hill es una colina que se eleva 98 metros por encima de la “Nueva Ciudad” (New Town de Edimburgo, al final de Princes Street).

Y es que Edimburgo se divide en dos zonas perfectamente diferenciadas, la “nueva” y la “vieja”, con una calle principal cada una que las atraviesa. En New Town, Princes Street. En la Old Town la famosa y preciosa Royal Mile.
Edimburgo (Escocia)

Volviendo a Calton Hill, llamada popularmente como la Atenas del Norte, a parte de ser un mirador de excepción como os comentamos, auna una serie de monumentos.

El monumento de Nelson, levantado en su honor en el s. XIX, tras su victoria en la Batalla de Trafalgar. Se puede acceder a su interior tras subir unos cuantos escalones para tener una nueva toma “A vista de pájaro” de la ciudad. No está incluida en la Explorer Pass y nosotros nos conformamos con la vista desde la propia colina por lo que no subimos.

El Monumento Nacional lo encontraréis al lado del Monumento de Nelson, es impactante por su tamaño. Se comenzó a construir (aunque nunca se acabó) en homenaje a todos los caídos durante las guerras napoleónicas. Además también se encuentra el observatorio de la Ciudad.

Edimburgo (Escocia)

En Calton Hill se celebra cada año la primavera y la fertilidad de sus tierras, el 20 de abril, el Festival del Fuego de Beltane (no les gusta ni nada en Edimburgo los festivales). Entonces la colina es tomada por un montón de gente, siendo el principal protagonista el fuego y los tambores. La verdad es que esto es lo que hemos leído que ocurre y la imagen que viene a nuestra mente con tal descripción es un poco tribal, suponemos que no lo harán con los kilts puestos, porque tiene que ser un espectáculo.

Una vez hecha esta primera toma de contacto con la ciudad y con las buenas expectativas de que ahora el camino era cuesta abajo (adoro las cuestas abajo), cogimos Princess Street. 

Princess Street como os comentamos es la calle principal de la parte nueva de Edimburgo. Dicho así, parece que nos referimos a una zona de reciente construcción, pero nada más lejos de la realidad. La “New Town” fue una ampliación del casco antiguo de Edimburgo (Old Town) y que se produjo en dos etapas, en el s. XVIII y XIX. La necesidad de llevar a cabo está extensión venía obligada por la superpoblación y la llegada de la ilustración, ante lo cuál no se deseaba que se produjera un éxodo. El principal problema era que Edimburgo lindaba con un lago que tuvo que ser secado. 

Nos contaban cómo desde los callejones de la Old Town se tiraba el agua ladera abajo e iba a desembocar al lago, antes de la ampliación. Hoy en día donde éste estaba se encuentran los jardines de Princess Street (Princess Street Gardens).

Una vez estéis en Princess Street podréis ver el desnivel en altura que existe entre la antigua y nueva ciudad de Edimburgo.

Edimburgo (Escocia)

El paseo desde el Calton Hill por la calle era tranquilo hasta la llegar a la altura de la estación de autobuses y trenes. De golpe, nos encontramos con las primeras muestras del Festival que cada año se celebra en Edimburgo.

El Festival Internacional más grande del mundo que se compone de otros tantos festivales enfocados a las artes, éstos se conocen como Fringe. Si algo tiene de peculiar ésto es que se celebra mayoritariamente en la calle. La ciudad recibe durante este mes un alto número de turistas que no quieren perderse su ambiente alocado y divertido.

así se celebra, el Festival Internacional, El Festival cinematográfico, El festival de Jazz y Blues, El festival de la Gente, el Festival del Libro, El fringe y el popular Military Tattoo. Decir una fiesta de festivales es redundante, lo sabemos pero es que es lo que se merece.

Festival Edimburgo (Escocia)

El primer contacto con las actuaciones de las calle nos cautiva, nos quedamos como niños, disfrutando de la magia, en este caso, de forma literal, que nos regalan a todos los que pasamos por allí. Viendo la multitud de gente que hay y lo fácil que puede ser desorientarte o perderte (recordad que estamos recién llegados) decidimos establecernos un punto de encuentro, por si en algún momento, entre foto y foto, y actuación y actuación, nos perdemos. La estación de trenes.

Monumento Walter Scott Edimburgo (Escocia)Tras esta parada que nos hace generar muchas endorfinas, continuamos por Princess Street. Esta calle actualmente es una vía comercial, donde se encuentran las principales cadenas de ropa, etc. Pero al poco de salir encontramos a nuestra izquierda los jardines de los que antes os hablamos (donde antes estuvo el lago). 

Estos Jardines son un punto de encuentro en Edimburgo. En estas fechas son un lugar de descanso también. Transcurren paralelos a la calle y muchísimas personas caminan o descansan en ellos.

Nos encontramos en seguida un monumento levantado en honor a Walter Scott (Famoso escritor y poeta escocés autor de obras como Rob Roy o Ivanhoe). 

En el parque hay un especie de quiosco, como los que conocemos aquí para bandas municipales, y unas gradas donde se celebran conciertos.

Desde el mismo parque y según avanzamos por él, empezamos dejarnos llevar por el ambiente. Se hace muy raro tras 8 días recorriendo paisajes poco frecuentados encontrarte este Edimburgo festivalero, y cada vez podemos ver más cerca el famoso e imponente Castillo de Edimburgo en lo alto.

Castillo de Edimburgo (Escocia)

Tras este primer contacto con la New Town, decidimos que había llegado el momento de conocer la otra parte de Edimburgo. No tiene pérdida, desde donde estéis, podéis ver perfectamente donde está… (derecha o izquierda es indiferente, siempre acertareis si vais hacia arriba).

Edimburgo (Escocia)
Nos encontramos en el camino un elemento decorativo temporal. En 2012 mientras nosotros disfrutábamos de Escocia, en Londres, se celebraban los Juegos Olímpicos y, en Edimburgo, tenían un símbolo en su honor.

La llegada a la Old Town y, como consecuencia de ello a la Royal Mile, fue impresionante. Nos sorprendió. Pero vino con una gratísima sorpresa. Nos encantó.


La calle estaba llena de gente, gente muy distinta los unos de los otros, disfrazados de rosa, gente tirada en la calle, gente que repartía panfletos, turistas, no turistas. Representaciones teatrales. La gente se acercaba, se reía, marionetas, un caos desordenado perfecto, en un lugar de fachadas oscuras y pavimento empedrado cautivador. Tan cautivador que encontramos un cachito de bordillo en el que sentarnos y dejar que la vida de Edimburgo nos rodeara.

Tras esta experiencia comenzamos a ascender por la Royal Mile camino del Castillo pero el paso estaba cortado y lleno. La hora indicaba que empezaban los preparativos para el comienzo del Military Tattoo (no, no tuvimos entradas, así que no os podemos comentar nada diferente sobre él).

Royal Mile Edimburgo (Escocia)

Sí, deciros que el Military Tattoo (que tiene un nombre así como alternativo) se trata de un festival que se celebra en el interior del maravilloso Castillo de Edimburgo, en el que se juntan todas las bandas militares de los países que pertenecieron a la Commonwealth. También han participado en la celebración numerosos países como invitados. Creemos que es un espectáculo único y muy codiciado. 

En nuestro caso, lo que vimos fue ir llegando a las bandas con sus coloridos y recargados atuendos en autobuses que llegaban en procesión.

Cuando estéis en la Royal Mile, casi a la altura de la fortaleza, (en la foto superior se puede observar) encontrareis un edificio que parece un templo, de hecho fue construido en el s- XVIII por la Iglesia escocesa como templo parroquial. Destaca su protagonista torre gótica sobre el resto de los edificios (es el más alto de la ciudad). Actualmente, se denomina The Hub, un bar restaurante que también, es centro de información y en esta época vende tickets para los festivales.

A parte de los numerosos actos que se celebren en recintos, previo pago de su importe, deciros que gran parte del festival está en la calle, para que todos los disfruten, compuesto de multitud de representaciones artísticas. 

Lo que pudimos visitar en The Hub (ya que estaba restringido el paso a las plantas superiores, no sabemos si por las fechas o porque generalmente es así) no nos dijo nada. Arquitectónicamente, en cambio, su exterior sí nos sorprendió.

Tras conseguir escapar como podíamos de los policías que nos cortaban el paso, salimos de los alrededores del castillo, esta vez, Royal Mile abajo. Un paseo mirando simultáneamente todo y nada, que dicho así no suena bien, pero que realmente era todo lo contrario… una gozada.

Royal Mile Edimburgo (Escocia)


Llegaba la hora de cenar. Acostumbrados a tener un par de sitios para elegir en nuestro viaje a Escocia, en Edimburgo se abría un mundo de posibilidades, lo cuál complica bastante la elección. No estábamos por la labor de dar demasiadas vueltas, la experiencia nos ha enseñado que eso solo te lleva a dudar más, cansarte, acabar famélico y con locales petados sin sitio.

Edimburgo (Escocia)Cogimos una bonita calle empinada y curva que salía de la Royal Mile, en Corck Burn Street. Vimos varios locales, uno de ellos tenía una ventana abierta con una mesita en el quicio. De esos rincones que uno ve en una revista y piensa que jamás encuentra algo así disponible para sí mismo. Así que, sin dudarlo, entramos y la ventana fue nuestra. El lugar se llama Eccovino (un nombre muy escocés, estaréis pensando, nosotros también). Un lugar muy agradable por dentro, donde cenamos pasta, que estaba bien pero, sobretodo y ante todo, muy a gusto.

Cuando salimos de allí, bastante cansados, por cierto, no quisimos volver aún a nuestro hotel de “Los Albondigas VI”. La luz estaba cayendo, el cielo se teñía de azul añil y las farolas se iban alumbrando.

En la calle, el ambiente seguía a tope, menos actuaciones callejeras, pero mucho jaleo, risas y tumulto. Costaba pensar en una retirada a pesar de que las fuerzas iban cayendo. La Royal Mile seguía en ebullición.

En las puertas de The Tron Kirk, una iglesia situada en plena Royal Mile, que ya no tiene función de templo, cuyo origen data del s.VII y funcionó como tal hasta mediados del s.XX. La gente entraba y salía y no llevaban caras de oración precisamente. De hecho parecía que sonaba música poco celestial del interior. No pudimos resistir la tentación de acercarnos y, entre todos los demás, nos metimos.

The Tron Kirk Edimburgo (Escocia)

En la puerta dos “típicos” porteros elegantes de discoteca se encontraban a cada lado, pero la mayor sorpresa estaba por llegar. En el interior, unos espectáculos de burlesque coloreados con luces moradas, rosas, azules que incitaban más al pecado que a otra cosa acaparaban la atención de todo el mundo. Mesitas redondas y unas chicas que cantaban y bailaban mientras se quitaban la ropa eran la atracción. Realmente curioso.

Como veis, las iglesias en Escocia, o están en ruinas o han sido reutilizadas de formas diversas. Nos inquietaba un poco que durante el día habíamos visto la Catedral de San Giles (en la Royal Mile) por el exterior, pero dejamos su visita interior para el día siguiente… La Catedral… ¿Nos depararía un Full Monty? o, por el contrario ¿Sería una catedral de la de toda la vida?… Ya no sabias que pensar. 

Tras pasear un rato por la nocturna Royal Mile, decidimos volver a nuestro hotel, a unos 20 minutos de allí paseando. Al día siguiente queríamos estar temprano en el Castillo, del cuál habíamos escuchado maravillas y que su visita podría ser larga. Además, queríamos que el día nos diera para ir a algunos rincones más que queríamos ver…

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Edimburgo (Escocia)



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