11 de mayo de 2015

Tudanca: una joya en el Valle del Nansa

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Conocer Cantabria no es solo perderse por su espectacular costa, en algunos rincones salvajes como Oyambre o la Costa Quebrada , playas kilométricas de arena suave y fina como las de Laredo, o disfrutar el cotizado oleaje bravío para los surfistas en la Playa de los Locos de Suances. No es solo visitar su preciosa capital, Santander, o sus localidades más populares como Santillana del Mar, Castro Urdiales, Potes o Comillas.

Tudanca

Conocer Cantabria implica adentrarse también en su verde y profundo interior. En los valles cruzados por ríos, en paisajes relajantes donde se pueden encontrar municipios realmente bonitos que conservan arquitectura y tradiciones ancestrales. Pequeños rincones que albergan tranquilidad y muchísima belleza, tanto por sí mismos, como por el enclave en el que sitúan. Dentro de éstos, ya os hablamos en su día de nuestra excursión por los Valles Pasiegos, de Bárcena Mayor, de Carmona o de Liérganes

Y hoy queremos sumar un rinconcito más, enclavado en el Valle del Nansa, un pequeño municipio que no llega a 100 habitantes pero que nos pareció que está lleno de encanto: Tudanca.

Tudanca Tudanca

























Tudanca fue declarado Conjunto Histórico en los años 80. Nosotros, a pesar de nuestras múltiples visitas a Cantabria (sentimos auténtica devoción por esta Comunidad Autónoma), hasta hace poco no conocimos este lugar. Nos dirigimos allí tras tomarnos uno de esos “desayunos de los campeones” con los que parece que no vas a necesitar comer más en todo el día (mentira, solo nos hizo falta llegar al mediodía a los Tojos donde solemos pecar y arramplar con un cocido montañés para, aquel día, pensar que como era el día de regreso quizá deberíamos tomar algo más ligero, y acabar dándole al rabo de toro y a las judías con venado; como podéis observar muchísimo más ligero, tanto, que optamos además por tomarnos una tartita casera, en fin, si os lo estáis preguntando, llegamos bien a casa, aunque prescindimos de cenar...).

Tudanca

El caso que, aquel día tras el potente desayuno, pusimos destino a Tudanca y no tardamos en encontrarnos en el Valle del Nansa, entre laderas y verde por doquier a pesar de ser el mes de agosto. Simplemente, recorrer estos paisajes en coche es un placer, sobre todo para mí, que voy de copiloto como una reina mirando como pastan las vacas y como las laderas suben y bajan. “El que no escribe” dice que también lo disfruta muchísimo, pero es imposible que sea tanto como yo (yo gano una vez más).

Tudanca

Tudanca se sitúa en un enclave espectacular, rodeado de campo, de laderas, parece aislado en medio de la naturaleza cántabra, a media ladera de Peñasagra. A eso de las 10-11 de la mañana, en el aparcamiento que hay a la entrada donde se debe estacionar, no había ningún vehículo. Llegábamos los que parecíamos los primeros visitantes del día a colarnos por las calles de este bonito lugar.

Tudanca

Si vais a Tudanca, el desayuno de los campeones del que os hablábamos os vendrá muy bien, algunas de sus empinadas calles que salvan el desnivel de la ladera en la que se ubica harán que queméis parte de la energía.

Tudanca Tudanca

























Es un placer fijarse en sus casas, arquitectura popular cántabra. Cuanto más asciendes por la calle, las vistas del lugar en el que te encuentras se hacen más majestuosas y tú pasas a sentirte más pequeño.

El paseo es tranquilo, aun estando en pleno verano. Cuando disparamos la cámara se escucha casi el eco de la misma con cada fotografía. Y eso sí, os aseguramos que la disparamos muchas veces. Lo cual, para algunos que nos hayáis leído antes, igual no sea muy significativo, porque lo nuestro es obsesión, pero de verdad que el lugar lo pide a gritos.

Tudanca

Aunque también te grita que te sientes un rato ¿Para qué? Para reposar y empaparte del lugar y la paz de dónde te encuentras. Y así hicimos, cuando estábamos en una de las zonas más alta de Tudanca, justo al lado de una de sus casas más populares, una Casona típicamente montañesa, de importancia histórica.

Esta casona es originaria del s.XVIII, y es conocida también como el Palacio de la Cuesta, cuyo nombre no deriva de la pendiente que habréis ascendido para llegar a ella, sino de la familia a la que pasó después de que el que la mandó construir falleciera sin descendencia.

Tudanca

Su primer propietario fue un vecino que emigró a Perú y, a su vuelta, con el capital obtenido, mandó construir la vivienda. A su muerte, como os contamos, no tenía descendientes y la casona pasó a los antepasados de José María Cossío, escritor español en el s.XX, que formó parte de la Real Academia de la Lengua y que mantuvo contacto con muchas personalidades del momento. Por esa casa, dicen haber pasado Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, Gerardo Diego… entre otros.

Tudanca

Se puede acceder al interior a través de una visita guiada. Nosotros esta última parte la dejamos para otra ocasión, porque aquel día, al lado de esa casona blanca que preside Tudanca y sentados en un pequeño poyete de piedra, dejamos que se nos perdiera la mirada en los valles cántabros. Aquel día también dejamos que las agujas del reloj se movieran sin a su antojo, porque sin hacer nada más que estar los dos allí sentados el tiempo corrió rápido. 

Los tejados de las casas, las vigas de madera, las calles empinadas, el aire limpio y ese día soleado era todo lo que necesitábamos en ese momento.

Tudanca

Un rato después necesitaríamos ese rabo de toro y judías con venado que nos tomamos en los Tojos, del que os hemos hablado antes.

¡Cómo no nos vamos a derretir cada vez que vamos a Cantabria si nos dan todo lo que nos gusta! ¿Queréis conocer más lugares llenos de encanto en el interior de Cantabria? Aquí os enseñamos más.

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Tudanca



4 de mayo de 2015

Museo Reina Sofía: arte, misterios e Historia en Madrid

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En Madrid, entre la estación de Atocha y el Paseo del Prado, se forma un triángulo fundamental en el Madrid cultural. Se trata del trío que forma el Museo del Prado, el Museo Thyssen Bornerzmisa y el Museo Reina Sofía del que os vamos a hablar hoy. Todos ellos muy cerca unos de otros, a un corto paseo por una de las zonas de Madrid con bastante Historia y encanto.

Museo Reina Sofía de Madrid

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) está al lado de la Estación de Atocha de Madrid, en la calle Santa Isabel 52. Su vocación principalmente está ligada a las manifestaciones artísticas contemporáneas y al s.XX. En constante cambio con sus exposiciones temporales, además, cuenta con una exposición permanente de gran interés. En ésta se encuentra, entre otros, Dalí o Joan Miró y uno de los mayores protagonistas tanto para el turismo nacional e internacional, el famoso cuadro del Guernica de Picasso, que se convierte en uno de los mayores atractivos populares.

Museo Reina Sofía de Madrid

El Museo Reina Sofía está constituido por dos edificios que se diferencian perfectamente, uno mucho más moderno, del s.XXI obra del arquitecto francés Nouvel, y otro mucho más sobrio que fue terminado por Sabatini, aunque son más los arquitectos que contribuyeron a su construcción. Además, fuera de esta ubicación, el Museo Reina Sofía ha ampliado sus muestras artísticas a otros lugares emblemáticos como son el Palacio de Cristal o el Palacio de Velázquez, ambos en el Parque del Retiro, y que se emplean para exposiciones temporales.

Y es que el museo, declarado como tal, no lleva tanto tiempo con nosotros. En los años 80 fue declarado Centro de Arte, ya que solo disponía de exposiciones temporales, y ya en los años 90, cuando por fin tuvo una exposición permanente fue declarado oficialmente museo. Esta colección se fue consiguiendo poco a poco, a base del legados, compras y donaciones que hicieron por ejemplo la mujer de Joan Miró, entre otros. En su trayectoria ha tenido algunas exposiciones que causaron total aceptación entre el público, como la de Antonio López en los años 90, o la de Dalí a principio de los años 2000.

Museo Reina Sofía de Madrid Museo Reina Sofía de Madrid


Nos encanta ahondar en la Historia de los edificios emblemáticos de Madrid, y es que detrás del Museo Reina Sofía, a parte de un excelente museo de arte contemporáneo, se esconde también una larga Historia, llena de idas y venidas, de reyes, de leyendas y mucho más…

Nos vamos a centrar en las sedes principales del centro, donde se encuentra el edificio de Sabatini y la ampliación posterior del arquitecto Jean Nouvel. Respecto a los otros edificios ya hablaremos cuando hagamos una entrada del Parque del Retiro.

Museo Reina Sofía de Madrid

Para resumir su historia y todas las leyendas que lo rodean hay que remontarse al comienzo, en el s.XVI, entonces Felipe II quiere unificar todos los centros que recogen a enfermos y desvalidos en un único centro. A pesar de que inicialmente se plantea hacerlo en la Carrera de San Jerónimo, se considera que sería una buena ubicación donde se encuentra el actual edificio de Sabatini. En aquellas fechas, ese lugar era la periferia y contaba con un buen abastecimiento de agua en su entorno. Inicialmente la iglesia no se lo pone fácil y a través del Concilio de Toledo impide unificar todo en un centro, protegiendo así a todas las congregaciones de religiosas que se dedicaban a esa tarea. Pero Felipe II, acude hasta al Papa para poder llevar su proyecto a cabo.

Museo Reina Sofía de Madrid

Y así comienza la construcción del Hospital. Una construcción que se extendería a lo largo de los siglos y que fue llevándose a cabo poco a poco y ejerciendo sus funciones en la misma medida. En el s.XVIII, Fernando VI considera que el edificio no es adecuado para la función que se le presupone y que por tanto debe adaptarse un nuevo proyecto para llevar a cabo esta función. Así, de la mano del arquitecto José de Hermosilla se inicia el nuevo proyecto para el Hospital General, que no pudo acabar y para el que fue destinado finalmente Sabatini. 

En este edificio, durante todos estos años, han sido muchos los que encontraron el final de su vida, y quizá vinculado con ésto, mucho tienen que ver las infinitas leyendas que han hecho de este lugar un espacio investigado más de una vez por sucesos paranormales.

Museo Reina Sofía de Madrid

Durante toda su historia, el “Hospital General” tuvo también funciones de prisión, depósito de cadáveres del Anatómico Forense y un área dedicada a psiquiátrico, o manicomio como se llamaba antiguamente, dónde se dice que las técnicas que se utilizaban con los pacientes no eran muy ortodoxas, también, en la parte baja estuvo durante un tiempo el Colegio de Cirugía de San Carlos. En la Guerra Civil también se comenta que se torturó y mató a soldados, concretamente en el lugar donde hoy en día está la Biblioteca. A esto sumamos la cantidad de enfermos que llegaban casi incurables con peste, virus e infecciones sin solución. Y parece ser que todos estos cuerpos acababan enterrados en el subsuelo del Hospital.

Museo Reina Sofía de Madrid

Lo cierto es que a mediados de los años 60 el Hospital cerró y quedó sumido en un abandono que rozó la posibilidad de demolición. En esos momento de qué hacer con un edificio que había quedado en la ciudad en soledad, al final, y debido a la trayectoria histórica del mismo, se decide proteger y convertir en edificio Histórico Artístico. Así, la construcción de Sabatini, de corte neoclásico, y que no llegó a acabar tal y como él tenía proyectado, comienza a tener protagonismo, se inicia una rehabilitación y se piensa en orientarlo hacia un Centro Cultural.

Museo Reina Sofía de Madrid

Durante las diferentes etapas desde finales de los 70 hasta el 90, en el que abre como museo, se encuentra en su rehabilitación restos que confirman parte de los hechos dramáticos de lo vivido entre las 4 paredes: tumbas, huesos, cadenas… y hasta tres monjas momificadas (que, por cierto, tras su descubrimiento se dejaron enterradas bajo la entrada principal de la fachada de Sabatini). 

Todos estos hechos alimentan más aún los testimonios de algunos de los trabajadores, sobre todo nocturnos, del Centro de Arte y Museo. Dicen escuchar sonidos, sentir energía extraña, falta de aire, agobio… Además, los modernos ascensores que se construyen en la fachada principal del clásico edificio empiezan por la noche a ponerse en marcha solos. Son tantos los testimonios que en más de una ocasión se hacen estudios paranormales al respecto, quedándose este edificio como uno de los “encantados” de Madrid. Entre las leyendas más “simpáticas”, la que dice que era Picasso quien se aparecía por allí, muy enfadado, porque su obra maestra, El Guernica, lo habían trasladado del Casón del Buen Retiro a un edificio que había sido un Hospital.

Museo Reina Sofía de Madrid

Y entre las leyendas más escalofriantes, la de un paciente que decía llamarse “Ata” (Ataulfo para algunos) y que se manifestó a través de una ouija a unos trabajadores del museo y, posteriormente, a unos profesionales en la materia, afirmando ser un loco asesino.

Apartadas estas leyendas y misterios. La Historia del Museo Reina Sofía continúa. A partir de su apertura como tal empieza a tener bastante éxito, sus colecciones se incrementan y se plantea hacer una remodelación, que al final no parece, como suele pasar, que agrade a todos.

Museo Reina Sofía de Madrid

El arquitecto Jean Nouvel, incorpora un nuevo edificio en el terreno de al lado, donde se encontraban anteriormente edificios anejos al Hospital, y en el momento de la construcción algunos organismos oficiales. Se trata de una construcción totalmente rompedora que intenta unificarse con el antiguo edifico a través de un espacio común, la plaza presidida por la escultura de Roy Lichtenstein. Dos estilos que nada tienen que ver uno con el otro.

Museo Reina Sofía de Madrid

La plaza es realmente llamativa, su altura y las paredes del edifico neoclásico enfrentadas a cristaleras que conforman la otra nueva construcción, al menos, llaman poderosamente la atención. Es una sensación de amplitud y perspectivas.

En esta misma plaza podréis encontrar las taquillas del museo. Aprovechamos este punto para comentaros que el martes el museo permanece cerrado. El resto de días su horario es de 10 a 21 horas, a excepción de los domingos que se cierra a las 19.00 horas. Y con respecto al precio de la entrada, hay diferentes tarificaciones, así que lo mejor es consultarlo en la web, pero para cada día existe un horario en el que la entrada es gratuita, así, los días laborables que está abierto, se puede entrar gratuitamente de 19 horas a 21 horas. Y los domingos desde las 13.30 hasta el cierre.

Museo Reina Sofía de Madrid

Volvemos al nuevo edificio, es muy aconsejable subir a sus terrazas, ubicadas en la sexta planta, desde ellas se obtienen unas vistas de la plaza de la que os hablábamos y, a la vez, y mirando hacia el otro lado, de la Glorieta de Carlos V y la Estación de Atocha. Un poco más de Madrid desde las alturas. Para acceder a este área no es necesario pagar el importe de la entrada del museo, es de acceso libre.

Museo Reina Sofía de Madrid

Y como este blog no es de arquitectura, ni de sucesos paranormales, ni de arte, si no de planes, turismo, ocio y viajes, hemos pensado que el Museo Reina Sofía bien merece una visita tanto para los madrileños como a los turistas.

Porque tiene de todo y para todos, Juan Gris, Dalí, Miró, Picasso y muchos más... Colecciones temporales muy variadas, algunas curiosas y otras tantas, al menos para nosotros, no entendibles pero que no dejan de sorprenderte. Actualmente, se encuentra la exposición temporal llamada “Fuego Blanco” que albergará a partir de junio la obra Nafea Faa Ipoipo de Gauguin, que en este año acaba de ser comprada como la obra más cara de la Historia y, probablemente, no haya muchas más oportunidades de poderla observar públicamente.

Museo Reina Sofía de Madrid

Un edificio que son dos (realmente 4 si contamos con los dos ubicados en el Parque del Retiro). Uno anclado en la Historia de Madrid, de pasillos largos y acristalados con salidas y vistas a un pequeño jardín, y ese aire de película antigua, de niños, de monjas, de médicos y enfermos… Y otro moderno, con cristal, metal, espacios diáfanos. Contrastes, arquitectura, imán para la fotografía...

Museo Reina Sofía de Madrid

Un lugar que puede atraer a los amantes de los misterios y lo paranormal, no es un lugar del que simplemente se hable por una leyenda, sino que son muchos los que cuentan sus experiencias.

Un vértice del triángulo del arte de Madrid, junto con el Museo del Prado y el Museo Thyssen, el Reina Sofía te espera. Arte moderno, Historia y un cachito más de la ciudad.

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