27 de octubre de 2015

Ruta Lagos de Covadonga en los Picos de Europa

Tienes planes hoy
La historia que tenemos nosotros con los Lagos de Covadonga es variada y multicolor. No hemos subido una única vez, lo hemos hecho, juntos, en tres ocasiones diferentes y, en cada una de ellas, hemos tenido alguna experiencia diversa. En esta entrada os vamos a hablar de ellas y describir una ruta accesible que se puede realizar una vez arriba y que ofrece paisajes maravillosos.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Lo primero ubicaremos los Lagos de Covadonga. Para ello nos tenemos que desplazar al Principado de Asturias. Los lagos se encuentran ubicados en los Picos de Europa. Para acceder a ellos dependerá de la época en la que los visitéis, alta o baja. Nosotros lo hemos hecho de ambas maneras.

Si vais en temporada alta (verano, puentes, Semana Santa) el acceso se tiene que realizar obligatoriamente en un autocar. A no ser que lleguéis antes de las 8:30 de la mañana, en ese caso podríais hacerlo en vuestro coche. La primera vez que nosotros fuimos juntos, a pesar de ser verano, aún no se había habilitado este servicio. La última vez que hemos ido, lo hicimos en el puente de octubre y ya lo tuvimos que utilizar. El autobús sale de Cangas de Onís (un lugar que bien merece una visita) y tiene 7 paradas hasta el aparcamiento de Buferrera (destino final). El precio por persona (ida y vuelta) es de 8 euros (en 2015). Los autobuses salían cada 10-15 minutos de la estación de autobuses de Cangas. El coche se estaciona en el aparcamiento que hay enfrente de la estación y tiene un precio de 2 euros día.

Lagos de Covadonga

La duración del trayecto en autobús depende un poco de las paradas que haga en el camino, es decir, si se llena en Cangas ya no pararía en las paradas intermedias, nuestro caso. En el trayecto hay una parada de interés que es la del Santuario de Covadonga (del que os hablaremos en otra ocasión y que también merece una visita). Puedes bajar, si lo deseas, y luego volver a subir para ir a los lagos, o bien hacerlo a la inversa, por el mismo precio. Al Santuario se puede ir con el coche propio, no es obligatorio hacerlo en autocar. Nosotros en esta ocasión no paramos por haber estado previamente en un par de ocasiones. El día pretendía dedicarse íntegramente a los Lagos de Covadonga (Enol y Ercina). El servicio es muy cómodo y funciona bien.

Lagos de Covadonga: Picos de Europa

Los que habéis ido ya con vuestro coche conocéis como es la carretera de acceso a los lagos, los que estáis pensando en ir, seguro que ya alguien os habrá hablado de ella, curvas, y curvas que ascienden por una montaña llena de “vacas montesas” que pastan a sus anchas. Nosotros hemos subido con nuestro vehículo en dos ocasiones, una el verano en el que aún no había restricciones y os aseguramos que benditas restricciones en temporada alta, porque esos eran atascos infinitos, no sentías ni las curvas de la lentitud con la que avanzabas. Y luego hemos subido fuera de temporada, cuando no lo hacía prácticamente nadie.

Vacas en Lagos de Covadonga

En aquella ocasión fue cuando ocurrió una de nuestras experiencias. Principios de noviembre, “el que no escribe” y yo disfrutamos de un puente local en Asturias. Nos sorprende un clima excepcional. Comemos el día que llegamos en Cudillero en una terraza del puerto, hace calor y sol. Al día siguiente vamos en dirección a los Lagos. Cuando estamos en el Santuario de Covadonga nos acompaña un sol precioso y comenzamos a subir por la carretera de montaña, desde allí, unos 12 km. Según vamos subiendo por la serpenteante y a ratos vertiginosa carretera, el cielo se va nublando, cae una gota, caen dos, caen tres y una de ellas parece hielo… Cinco minutos después caen copos, 7 minutos después caen muchos copos y baja la niebla, y 10 después el paisaje se ha teñido de blanco junto con el asfalto de la carretera.

Lagos de Covadonga: Lago Enol

El camino no permite hacer un cambio de sentido, así que seguimos subiendo esperando, una de dos, o que pare, o que aparezca pronto el Lago Enol, que es el primero que te encuentras. Pero cuando llegamos arriba, a parte de no verse nada, la nieve sube ya tres dedos sobre el suelo y el asfalto. Nos hacemos una foto de “yo estuve allí y espero sobrevivir para contarlo” La nieve no para y decidimos bajar por donde hemos venido.

Lagos de Covadonga: Picos de Europa

Arriba había un autobús turístico que hace lo mismo, va por delante de nosotros y en una de las primeras curvas vemos cómo se va, por suerte, contra la piedra y no contra la ladera. Máxima tensión, hielo inmediato, niebla… Bajamos con tensión, y en unos 6 km, en el Mirador de la Reina que encontraréis en el camino, lucía un sol espléndido y ni un resto blanco en el paisaje ¿Os podéis creer que tras esta tensión, aquí “el que no escribe” me dice que si intentamos volver a subir? ¡Si acabábamos de bajar patinando!… Hombres… 

Lagos de Covadonga: Picos de Europa

Lo que os queremos decir es que el tiempo es muy cambiante, que es fácil subir con niebla y que arriba se despeje, que es fácil subir despejado y que arriba no se vea nada, que podéis subir con sol y caiga el diluvio, o que den lluvias y salga el sol. Que puede estar templado y ponerse a nevar y, si nieva más abajo, nevará arriba. Que en el mismo día os puede pasar un poco de todo. Así es la montaña...

Y ahora vamos al tema, la ruta que hemos hecho y nos ha encantado es de nivel sencillo, accesible para hacer con niños (no con carro), teniendo en cuenta que en algunos tramos hay que hacer un poco la cabrilla montesa, pero vimos a niños encantados. Para hacerla tenéis que seguir el sendero PRPN-E2 (balizas amarillas y blancas). Sobre la distancia del mismo hay diferentes datos. Nosotros pusimos el GPS en marcha y, en total, teniendo en cuenta que el aparatito cuenta cada paso que damos para hacer fotos, que además introdujimos alguna variante que os comentaremos, recorrimos 10 km, aunque la ruta sobre papel leímos que son unos 6 km, pero nosotros introdujimos el Mirador de Entrelagos y el Mirador del Príncipe, más todos los pasos que sumamos haciendo fotografías y desviándonos un poco del camino.

Lagos de Covadonga

Hay una ruta más corta, la PRPN- E1. Ambas empiezan en el aparcamiento de Buferrera. La 1, es de unos 3 km, está señalizada y transcurre principalmente por un camino empedrado. Te lleva al lago Ercina y desde él subes al Mirador Entrelagos (desde donde se ven los dos lagos), desciendes desde allí al lago Enol y ya de vuelta al parking por abajo. La ruta 2 es más larga y tiene variantes. Ésta no incluiría el mirador, pero desde cualquiera de los dos lagos (por los que pasa la ruta) se puede subir al mirador (que es lo que hicimos nosotros).

Lagos de Covadonga

Desde el aparcamiento, está señalizado el comienzo de las rutas, todas empiezan con una ligera subida desde donde vas contemplando unas imágenes estupendas de los Picos de Europa. Si os apetece, tras la primera subida, podéis desviaros al mirador que divisaréis en el ascenso. El Mirador del Príncipe.

No os asustéis con la primera subida, igual recién arrancados pesa un poquito pero solo es por estar calentando. La ruta no tiene un desnivel importante, aunque sí, será en varias ocasiones, subida y bajada.

Lagos de Covadonga: Picos de Europa

Nos desviamos al Mirador del Príncipe para volver, posteriormente a la senda por la que veníamos y seguir las indicaciones, blancas y amarillas, que marcan la PRPN-E2.

Lagos de Covadonga: Arboreto

En muy poca distancia llegaréis al Arboreto. Lo sé, algunos como nosotros diréis, ¡Vaya! “el arboreto” ¿Un arboreto se distingue? ¿Sabré decir desde la distancia… mira, allí está el arboreto? Sí, lo sabréis. Lo primero es una especie de lugar con árboles de variadas especies. En este caso, un cartel lo indicará, “Arboreto”, además, al lado estará una caseta. Atravesaréis el arboreto, la senda será empedrada y al poco de hacerlo encontrareis la mina.

Lagos de Covadonga: Mina Buferrera

Se trata de la Mina de Buferrera. Esta zona de la ruta transcurre por un paisaje pintoresco, fruto de las labores mineras que vivió la zona. Este lugar es el responsable de que se construyera la carretera que lleva hasta los Lagos de Covadonga. De las minas se extraía principalmente manganeso e hierro. En la zona encontraréis paneles informativos.

Lagos de Covadonga: Mina Buferrera

Justo antes de la mina, encontraréis dos formas de poder continuar la ruta y ambas os llevarán al mismo punto.

Lagos de Covadonga: Monumento al Minero

Bien podéis pasar por dentro de una antigua galería y llegar a la zona donde se encuentra el monumento al minero, o bien, podéis subir por arriba de la galería sin atravesarla. Nosotros lo hicimos por abajo. Como os decimos nos pareció, muy interesante y nos encantó el paisaje en esta zona.

Lagos de Covadonga: Mina Buferrera

Continuamos siguiendo las indicaciones de la ruta, en algún punto nos alejamos un poco del camino, pero siempre en la misma dirección y, en breve, aparecerá el Lago Ercina ante nuestra vista.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Aquí llega el momento de relajarse, desaparece el camino y, como todos, nos vamos acercando entre las vacas y por el pasto hacia la orilla del precioso lago. Como imaginaréis le dedicamos un buen rato.

En este punto os reconocemos que dejamos de ver las balizas que marcan la ruta de la que os hablamos. Es una vasta explanada y, seguramente, en algún punto habrá una marca, pero no la vimos.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Los que sigáis la ruta más corta, la 1, desde el Lago Ercina se ve arriba el Mirador Entrelagos, vuestra ruta continúa por allí. Los que queráis hacer la ruta 2, que es la que hicimos nosotros, tenéis que continuar por el margen derecho del lago, no os preocupeis que aparecerán en un ratillo las balizas de nuevo. Vosotros disfrutad del paseo por el margen derecho del Lago Ercina.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Eso sí, si vais a querer subir al Mirador de Entrelagos es una oportunidad para hacerlo en este momento. Nosotros no lo hicimos desde este punto, lo hicimos desde el lago Enol, pero desde el lago Ercina la subida tiene un poco menos de pendiente y es más corta, al menos eso nos pareció. Así que sería una buena oportunidad para subir al mirador desde ese lado (el mirador Entrelagos, como su nombre indica, ofrece la vista de ambos lagos, uno a cada lado) y bajar por donde habéis subido para continuar la ruta por el margen derecho del lago Ercina.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Continuamos la ruta, vamos bordeando el margen derecho del lago, el paisaje es una chulada. En nuestra visita, no son muchos los que seguían este itinerario, íbamos casi solos, encontramos una pequeña fuente de agua no potable, y continuamos. Cuando casi se acaba el margen del lago, hay que continuar hacia la derecha, aparecerá una señal que indica “Laguna el Bricial” y el nombre de la ruta.

Lagos de Covadonga: Lago Ercina

Por allí se inicia un ligero ascenso entre unas rocas que, en cuestión de escasos minutos, os llevará a la Fuente de las Reblagas (indicado con cartel) al lado de una pequeña casa de piedra, desde donde las vistas nos vuelven a encandilar. Un consejo para las rutas circulares, no olvidéis mirar atrás de vez en cuando u os podéis perder paisajes sorprendentes.

Lagos de Covadonga

Continuamos la ruta. Como hemos comentado, seguimos antes las indicaciones de la Laguna Bricial, el considerado “tercer lago” de los Lagos de Covadonga, pero que sólo en contadas ocasiones tiene agua. En nuestra visita, en su emplazamiento encontramos una verde pradera llena de vacas y caballos, aunque desde la distancia se puede distinguir perfectamente la forma del lago que va y viene. Esta laguna nace como fruto de una cascada en las temporadas de deshielo y fuertes lluvias. En otoño no se suelen dar esas condiciones, pero para compensar la ausencia del agua, nos encontramos un colorido estupendo con las hayas que hay por detrás. La Vega del Bricial resulta ser otra preciosa parte de esta variada ruta.

Lagos de Covadonga: Laguna Bricial

Pasado este tramo la ruta vuelve a presentar dos oportunidades, o continuar por la Vega, o adentrarse en el Bosque Palomberu, donde se pueden encontrar bastantes hayas (pequeño hayedo). Dadas las fechas de nuestra visita (octubre), pensamos que el hayedo puede ser una buena idea. Así que, en la bifurcación, optamos por este itinerario.

Lagos de Covadonga: Vega de Bricial

Desde un buen rato atrás la senda transcurre entre piedras, pero no hay desniveles importantes, un poquito arriba, un poquito abajo, pero todo bastante ligero.

Llegamos al hayedo y encontramos rincones mágicos típicos de estos lugares en otoño, con el musgo pegado a los troncos y los tonos aun amarillentos y poco rojizos al estar la estación aún temprana.

Lagos de Covadonga: Bosque Palomberu

En la parte final del hayedo, en algún momento dejamos de ver señalización, pero esta zona está ya muy pegada a la pista, así que, aunque no salimos por el lugar adecuado, en apenas 5 minutos encontramos la pista que lleva hacia el Lago Enol, no sin antes habernos preguntado cómo es posible que sigamos perdiéndonos hasta en las rutas más populares.

Lagos de Covadonga: Bosque Palomberu

Las vistas que se tienen cuando se sale a la pista son inmensas, desde ahí, se gira a la derecha y camina por ella. No nos gustan mucho las pistas, nos suelen aburrir pero reconocemos que, tras llevar un buen rato subiendo y bajando por piedras y pasando por algún barrizal, agradecemos el fácil paseo en ligero ascenso.

Lagos de Covadonga

Caballos, vacas y una pequeña ermita antes de darnos de bruces con el Lago Enol. Ahora, solo toca bordearlo por el margen izquierdo en el sentido de nuestra marcha.

Vaca en Lagos de Covadonga

El Lago Enol, por cierto, está a unos 1.077 metros de altitud y es el más grande ¿Sabéis que en el fondo del lago hay una talla de la Santina? Cada 8 de septiembre, unos buceadores la sacan para realizar una procesión… y es que esa fecha es el día de la Patrona del Principado de Asturias y de los buceadores.

Lagos de Covadonga: Lago Enol

Empezamos con sol, el pronóstico nos decía que a media mañana empezaría a llover, pero la suerte se pone de nuestra parte y siendo ya las 2 de la tarde más o menos no había caído ni una gota, aunque empezaba a amenazar.

Bordeamos el lago, hasta quedar frente al cartel del mismo, donde aquel día de nevada que subimos no se veía absolutamente nada, con la diferencia de que en esta ocasión la imagen era preciosa.

Lagos de Covadonga: Lago Enol

La ruta, en este momento, habría terminado. Pero a nosotros nos queda subir al Mirador Entrelagos, del que os hemos recomendado hacerlo casi mejor desde el otro lado. Decidimos hacerlo en ese momento, antes de comer, a ver si llegamos antes de que empiece a llover.

Lagos de Covadonga: Lago Enol

Para ello, seguimos bordeando el lago y comenzamos la subida zigzagueante, que a esas alturas daba cierto tembleque a mis piernas, ya resentidas por la ruta del día, el hambre, y que veníamos ya trilladitos, ya que el día anterior habíamos estado en los Lagos de Somiedo (de los que os hablaremos).

Caballos en Lagos de Covadonga

Desde arriba del Mirador, las vistas son preciosas, con un lago a cada lado uno se puede sentir el Rey del Mundo.

Lagos de Covadonga: Mirador de Entrelagos
Efecto panorámico
Tras un ratito arriba, comenzamos el descenso de nuevo por donde hemos subido y nos acercamos al pequeño restaurante que hay al lado del Lago Enol, en una cabaña. Nos sentamos en la terraza, nos ponemos los forros polares. Casi las 4 de la tarde, dos bocadillos que son gloria bendita, dos cafés cortados calentitos, y empieza a llover…

Lagos de Covadonga: Lago Enol

Bajan los toldos, y nos quedamos con unos licores viendo como la niebla va y viene y la lluvia colorea de verde más intenso, si cabe, un paisaje que da vida… ¡No tenemos prisa! Escuchar el agua sobre el toldo, oler el prado mojado, ver el lago, antes en calma, como se llena de salpicaduras. No cambiaríamos ese rincón y ese momento por ningún otro… Dejamos que el tiempo pase antes de coger el caminito que en 5 minutos te lleva al autobús que nos devolvería a Cangas.

Lagos de Covadonga: Lago Enol

El paraíso no está tan lejos, ni es tan inaccesible. Con este plan te proponemos pura desconexión… ¿Te animas?

¿Tienes planes hoy?

Vaca en Lagos de Covadonga



9 de octubre de 2015

El Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Tienes planes hoy
Otro otoño más en nuestras vidas. Ya no nos vamos a poner en plan ñoño, hablando de las maravillas de esta estación, ni tampoco de los pensamientos románticos y nostálgicos que nos inspira, porque lo hemos hecho demasiadas veces y van a pasar a conocernos por "los moñas del otoño", y no es plan.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Pero es que nos encanta, y más este año, después de haber sido víctimas de este intenso verano de calor. A veces, he despertado de madrugada con una pesadilla, pensando que estaba en el infierno y, al abrir los ojos, he querido volver al sueño, porque allí hacía menos calor que en nuestra casa. De hecho, algunos días, hemos sentido que éramos aniquilados por la fuerza del sol abrasador y casi hemos suplicado alguna noche que si no refrescaba viniera alguien a rematarnos en esa cama que parecía el mismísimo horno de un asador segoviano.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Ahora que nombramos los asadores segovianos... ¡Qué ganas de que refresque e ir a meternos alguna comida de esas contundentes en un lugar calentito! Esto lo hicimos el otoño pasado y, justamente, en la provincia de Segovia (Castilla y León) ¿Cómo y por qué llegamos allí? Podría haber sido, simplemente, porque sí, el lugar lo merece, pero en aquella ocasión nos "íbamos de hayedo".

Ay, los hayedos... otro clásico de este blog, cada año intentamos traer uno por aquí en estas fechas, porque las hayas en otoño mutan a colores de lienzo, rojizos, naranjas, ocres y amarillos. Y las hojas se reparten entre las ramas y el suelo, creando generalmente paisajes que suelen conquistar casi todas las miradas. Hoy vamos a mostraros y hablaros del Hayedo de la Pedrosa en Segovia.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

El Hayedo de la Pedrosa se encuentra en la frontera de Guadalajara y Segovia. Para visitarlo hay que ir al Puerto de la Quesera, que se encuentra a unos 9,2 km de Riaza, concretamente, en Riofrío de Riaza.

Este hayedo, a diferencia de otros hayedos cercanos, no tiene un control de acceso ni un aforo limitado. Se accede a él desde la misma carretera del puerto, en el km 11,2. También se puede hacer desde la cima del puerto, donde hay más sitio para aparcar y el acceso es más llano, pero no lo recomendamos, a no ser que no hubiera sitio abajo. El motivo es la pendiente del hayedo. Si entráis por la carretera, como hemos dicho antes, en el km 11,2, afrontaréis la pendiente cuesta arriba, en cambio, se accedéis desde el puerto lo haréis cuesta abajo. Así dicho, suena mejor afrontarla hacia abajo pero, al ser bastante pronunciada (unos 300 metros de desnivel en poca distancia) y ser un lugar húmedo y con hojas en el suelo, además de las raíces que sobresalen, lo vemos más cansado y peligroso. Hay bastantes posibilidades de resbalar. De hecho, si tenéis bastones para andar, éste es un lugar perfecto para llevarlos.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

El día que nosotros lo visitamos era principios de noviembre, quizá estaba un poquito avanzado el otoño en esa zona y ya no quedaban casi hojas en las ramas de los árboles, eso sí, el suelo era una alfombra rojiza maravillosa.

El coche hay que estacionarlo en el margen de la carretera, aprovechando los espacios que quedan libres entre el asfalto y la pendiente ya que, en ese punto, estamos en el puerto y a nuestros lados encontraremos desnivel. No hay un aparcamiento habilitado.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia Hayedo de la Pedrosa en Segovia


Hay que adentrarse en el hayedo, nosotros íbamos desde Madrid (excursión perfecta para un día) y al aparcar lo hicimos en el margen por el que conducíamos, así que para adentrarnos en el bosque cruzamos la carretera al otro lado.

La mayor sorpresa, es que, a pesar de que en Madrid había amanecido un día cálido otoñal, en la Pedrosa marcaba el termómetro cero grados centígrados y estaba cayendo agua nieve, que en cuestión de minutos convirtió la alfombra rojiza en un suelo blanquecino. Eso hizo que las imágenes perdieran un poco esa esencia otoñal, pero también sumó cierto encanto.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Por otro lado, ese aguanieve también dificultó un poco una parte del camino. El hayedo se encuentra en pendiente. Nada más que te adentras, encuentras un pequeño arroyo, que fluirá con más o menos agua depende del año. En el silencio lo escucharéis correr y encontraréis sin ninguna dificultad. 

Luego hay que empezar a ascender entre ese bosque mágico. El tema es que, con el agua nieve y las hojas en el suelo, se empezó a formar una superficie bastante resbaladiza, que si le sumas la pendiente, en algunos momentos generó una sensación inquietante. Y casi, más inquietante que la subida era pensar en cómo bajar esa cuesta, llena de árboles y un suelo tan inestable, y llegar abajo con la dentadura completa. Que al final nos iba salir más caro ir al Hayedo de la Pedrosa y rehabilitar nuestra dentadura que habernos marchado un fin de semana a París. Por suerte, la ruta que llevábamos en mente era circular y no teníamos que bajar por allí (por eso os comentamos lo del Puerto antes).

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Además, tenemos que añadir el hecho de que nosotros llevábamos en mente hacer "fotones" (esos que nunca salen), así que habíamos cargado cada uno con su trípode, las bolsas, la cámara, el paraguas... Subir por ahí con todo eso enganchado, cual árbol de Navidad, hacía de nuestro aspecto algo poco tranquilizador.

Los Hayedos tienen esa parte mágica y mística. Para que sobreviva un hayedo tiene que haber bastante humedad, esto hace que en algunos el musgo se adhiera a las cortezas y te recuerde a los bosques de los gnomos, o que la niebla se asiente entre los troncos y te envuelva de misticismo. Si sale el sol, facilmente, te recordará a la Tierra Media otoñal, y si está nublado, verás cuadros de contrastes que no podrás dejar de mirar y, si te gusta la fotografía, fotografiar.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia Hayedo de la Pedrosa en Segovia


Así, emprendimos el recorrido, en el cual veíamos como algunos iban patinando cuesta abajo, y otros, en cambio, subían como si en sus suelas llevaran super-glu, porque no los veías deslizarse minimamente. Y luego estábamos nosotros. 

La cuesta no es muy larga pero si pronunciada, pero sí nos pareció algo cansada, quizá las condiciones climatológicas no ayudaban tampoco. Eso sí, nos pareció un paraje muy bonito.

Hay un punto en la subida dónde encuentras entre los árboles y matorrales un coche de bomberos abandonado, es casi cuando la pendiente empieza a suavizarse, entonces, lo ves y te vienen mil preguntas a la cabeza, aunque la principal es  ¿Cómo ha llegado aquí y por qué nadie se lo ha llevado aún?

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

A partir de un punto desaparecen los árboles para dar paso a matorrales y arbustos variados, en ese momento, si no se va a ascender a algún alto, se está muy cerca de dejar de subir. En nuestra visita, muchos de los arbustos estaban helados y con las gotas de agua congeladas apuntando en la dirección que soplaba el viento.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

No hay una ruta propiamente marcada, aunque si miras al suelo encontrarás un estrecho sendero que, tomado hacia la derecha (mirando en la dirección de la marcha) te va llevando a un camino más marcado, al principio es ligero ascenso y enseguida comienza a discurrir en descenso. En nuestra visita, como podéis comprobar, nos acompañaba un  nieblina que, a ratos, hacía del ambiente algo misterioso y, a ratos, te quitaba la visibilidad.

Un descenso, con una pendiente bastante moderada y que discurre gran parte del tiempo por fuera del bosque. Un bonito paseo por la Sierra de Ayllon.

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Este camino termina en la carretera. El punto al que te saca está a unos 100 metros del alto de puerto, así que una pequeña subida por el margen de la carretera y ya, desde ahí todo bajada hasta el coche.

Este hayedo no está muy masificado, a pesar de no tener control de aforo. El lugar en el que se encuentra y la poca posibilidad de aparcamiento, al menos en nuestra visita, hizo que en la mayor parte del camino estuviéramos solos. Donde más personas nos acumulamos fue en el área de mayor pendiente, la zona de las hayas, por la dificultad que presentaba el terreno. Todavía recuerdo un momento en el que me quedé a mitad de pendiente entre dos árboles de pie y no era capaz de avanzar hacia ningún lado y solo miraba hacia abajo pensando... "voy a rodar", mientras me temblaban las piernas…

Hayedo de la Pedrosa en Segovia

Los hayedos son espacios naturales muy especiales, es muy importante que cuidemos siempre el entorno y que lo respetemos. Mucho cuidado con no pisar las pequeñas hayas, que nosotros, hasta que no fuimos al Hayedo de Montejo con la visita guiada, no éramos conscientes de lo que tarda en crecer una y lo vulnerables que son de pequeñas... ayudemos a que los hayedos sigan ahí…

Después de esta exhibición de energía y supervivencia ¿Qué mejor que un plato contundente y calentito? Y así, en Riofrío de Riaza, nos animamos con un asadito (y no somos mucho de asados) que nos recargó las pilas para el resto del fin de semana.


De camino al pueblo, y para justificar un poco más esa comida que nos esperaba, hicimos una paradita en la misma carretera, a un par de kilómetros del hayedo, para pasear y fotografiar el embalse de Riofrío y el entorno que lo rodea. Es fantástico.

Embalse de Riofrío Segovia

Si estáis interesados en obtener información o conocer nuestra experiencia en otros hayedos o paisajes otoñales, también hemos hablado de:

Hayedo Encantado (Navarra)

El Hayedo de la Pedrosa es una excursión que os recomendamos, especialmente en otoño. Eso sí, llevad un calzado adecuado y ropa suficiente que cuando menos te lo esperas te pueden sorprender los primeros copos de nieve…

¿Tienes planes hoy?

Hayedo de la Pedrosa en Segovia



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