25 de abril de 2011

Ochagavía (Otsagabia) y La Selva de Irati

Entre dos
Nos apetece recordar otra parada que hicimos en Navarra,  tierras que desbordan vegetación, tradiciones y encantos. Concretamente en el Valle del Salazar, lindando con el Valle del Roncal, y a escasos 25 km de la Selva de Irati, un hayedo de impresión , en el que paramos antes de dirigirnos a Ochagavía (Otsagabia).

Hay destinos que hablan por si solos nada más que te los encuentras. Con apenas 700 habitantes este municipio es un ejemplo de conservación y respeto arquitectónico.

Ochagavia (Otsagabia)

Un lugar pintoresco, en pleno Pirineo Navarro, a los pies del monte Orhi, atravesado por el río Anduña que discurre bajo el puente medieval, que en su entrada confluye con el rio Zatoya y que regala reflejos de las casas blasonadas envueltas por un verde rabioso de vida.

Ochagavia (Otsagabia)
El origen del nombre de esta localidad se ha vinculado directamente con los lobos, indicios que se han consolidado teniendo en cuenta el escudo otorgado por Felipe II que figura en algunas de sus casas en el que se refleja un lobo con un cordero de plata entre sus dientes, y que comparten con el resto de Villas del Valle del Salazar.

 En el s.XVIII el pueblo sufrió un ataque francés al que solo pudieron sobrevivir ocho casas. Pero la villa se recuperó conformando una imagen típica del Pirineo navarro.



El sonido del agua que pasa infinita por la zona es el encargado de dar la bienvenida. Las fachadas blancas de las casas multiplican la intensidad de la luz formando contrastes de ensueño.

Ochagavia (Otsagabia)

Sus calles empedradas, decoradas por los geranios de los balcones  que asoman contribuyen al embrujo del entorno.  Ascendiendo por ellas, la vista choca con la Iglesia de San Juan Evangelista, y desde ella se obtiene una vista panorámica de excepción del  municipio. En su interior destacan tres retablos renacentistas.

Ochagavia (Otsagabia)

Esta pequeña maravilla parece formar parte de una obra de un artista que ha ideado un rincón bucólico, lejano a las preocupaciones y en el que la armonía es el máximo exponente. El cauce del rio no fluye tan generoso en los meses estivales, pero a pesar de ello, y aunque discurre sigiloso, es inevitable asomarse al puente  y quedarte absorto en un lugar tan maravilloso.

Ochagavia (Otsagabia)

Como os comentábamos, antes de llegar aquí, y a tan solo 25 km, quisimos hacer una pequeña visita a La Selva de Irati,  que es uno de los mayores hayedos-abetales de toda Europa, entre 17.000-18.000 hectáreas. Existen numerosas sendas y caminos señalizados para disfrutar de un paseo por plena naturaleza que te inunda de oxígeno a cada paso que das. Un paraje tupido que los afortunados que lo han visitado en otoño dicen que es una época mágica, cuando los tonos rojizos, ocres, amarillos y anaranjados se entremezclan.

Selva de Irati
Selva de Irati











En nuestro caso la visita se dio en el mes de agosto, entonces el verde era el protagonista, helechos, abetos, hayas y un sinfín de vegetación variada nos sorprendía en cada rincón.  Pero la Selva tiene más habitantes, corzos, gatos monteses, zorros, martas, tejones que han hecho de ese paraíso natural de gran valor ecólogico su residencia.

Selva de Irati

Escogimos la senda corta con una duración aproximada de un par de horas a un ritmo tranquilo y cuyo destino era el embalse de Irabia que ofrecía una panorámica de impresión. 

Aunamos en esta entrada dos lugares que llenaron nuestro día.  Paisajes imposibles para la imaginación de un par de urbanitas y que nos enamoraron a cada minuto que pasaba.

Selva de Irati
Ochagavia (Otsagabia)









La Selva de Irati y Ochagavía, vecinas en tierras Navarras aguardan sorpresas para todos los gustos y que creemos que a nadie dejaran indiferente.

¿Tienes planes hoy?

Ochagavia (Otsagabia)

12 de abril de 2011

El Monasterio de Piedra

Entre dos
“Las cosas claras y el chocolate espeso”

El Monasterio de Piedra se erige abrazado por el rio Piedra que fluye vivo por cada rincón del entorno que rodea el edificio. El Parque Natural en el que se encuentra se convierte en un paraíso, donde el sonido del agua retumba en cada escondite, entre cascadas, grutas y vegetación verde que despierta esta primavera.

Cascada Baño de Diana Monasterio de Piedra

A 200 km de Madrid, y a 105 km de Zaragoza, en el municipio de Nuévalos encontramos la posibilidad de realizar una escapada a un lugar, emplazado en plena naturaleza, que fue residencia de monjes de clausura,  donde llegó por primera vez el cacao para ser cocinado hasta expandirse por Europa.

Monasterio de Piedra

El origen de la frase que encabeza este escrito, surge en el momento en que Fray De Aguilar se encargó de que llegara este ingrediente al Monasterio, pero su sabor amargo no pareció ser de agrado de los monjes, que lo dedicaron exclusivamente para uso medicinal. Hasta que a unas monjas se les ocurrió la idea de añadirle azucar y suavizarlo. Entonces se despertó entre la población el debate de cómo debía ser desgustado. El chocolate espeso salió victorioso, y de ahí deriva esa frase célebre con la que hemos querido comenzar la presentación de este maravilloso lugar. 

Iglesia Monasterio de Piedra

Editado en 2016: El precio de la entrada es de 15,50 Euros, 13,90 si se saca por internet, y hay precios especiales para niños y seniors. Incluye la visita guiada al Monasterio en el que se puede visitar el Claustro, la sala capitular, los restos de la iglesia, cocina, museo del vino y chocolate  y la entrada al Parque Natural.

El Monasterio de Piedra se alza en un terreno en el que anteriormente se ubicaba el castillo árabe de Piedra Viejas. En el s. XII el terreno fue donado a unos monjes de Poblet, con la intención de afianzar la religión en la zona, levantándose el monasterio. Se instalaron 13 monjes cistercienses, de clausura, que llevaban una vida de recogimiento.

Mientras paseas por el claustro puedes trasladarte a otra época, en torno al mismo, en la visita guiada, os irán explicando detalles históricos acerca del paso del tiempo y la vida monacal. La desamortización de Mendizábal marcó la decadencia del monasterio como tal. Años después con la intención de restaurar el edificio se descubrió en la zona de la cripta, que las tumbas de los monjes habían sido profanadas, y los huesos se hallaban esparcidos indiscriminadamente.

Monasterio de Piedra
Monasterio de Piedra












Hoy por hoy, en el mismo Monasterio se encuentra un hotel, a través del cual se entra para comenzar la visita guiada, que ofrece la posibilidad de pernoctar para aquellos interesados.

Tras este recorrido resumido por el Monasterio, nos adentramos en el Parque.

Cascada Monasterio de Piedra

Con la compra de las entradas os facilitarán un plano con un recorrido perfectamente indicado a través de números y flechas que os adentrara en un paraíso que regalará a vuestra vista, oído y olfato experiencias inolvidables.

Hemos escuchado que el Monasterio de Piedra se encuentra, una vez que empieza el buen tiempo, masificado. En nuestra visita este fin de semana, había gente, pero salvo para la compra de entradas, y quizá en la visita al Monasterio, que bajo nuestra opinión es curiosa pero no impactante, en el resto del recorrido disfrutamos de un paseo con gente pero sin estar desbordado.

Monasterio de Piedra
Monasterio de Piedra











Cascada Trinidad Monasterio de PiedraMonasterio de Piedra












El recorrido se puede hacer desde tres horas, al tiempo que deseéis dedicarle.  Es un paseo sencillo apto para turismo familiar, con la única característica a tener en cuenta, para aquellas personas que pudieran tener dificultad, de que existen bastantes escaleras.

A lo largo del camino numerosos bancos se reparten para poder pararte a disfrutar de la estampa que te rodea. 

Además, a lo largo del día se realizan tres pases de exhibición de aves rapaces, de media hora aproximadamente, que personalmente nos resultó muy atractiva. En la que aparte de poder contemplar desde cerca diferentes especies te ilustran acerca de sus características más importantes. Os recomendamos ir al primer pase que podais, debido a que los asientos están al sol.

Exhibición aves rapaces Monasterio de Piedra
Exhibición aves rapaces Monasterio de Piedra
Los árboles y la vegetación convierten el parque en una multitud de luces y sombras que contribuyen a convertir el espacio en un sitio aun más bucólico si es posible.

Cascada Caprichosa Monasterio de Piedra
Como comentábamos anteriormente, el rio Piedra es el responsable de la banda sonora que musicaliza el parque. Este discurre inquieto entre las rocas y la vegetación como si no pudiera quedar encerrado por cauce alguno.

La denominación de este rio tiene mucho que ver con la composición del agua que discurre en él. Se llegó a decir que todo lo que tocaba, lo convertía en piedra. Lo que el tiempo ha demostrado, es que es responsable de las numerosas grutas y cuevas que la erosión del agua ha ido labrando en el entorno.

Como curiosidad, en el río Piedra se instaló en el s XIX la primera piscifactoría de España, hoy dirigida por el Gobierno de Aragón. En el parque podréis encontrar el Centro de Interpretación de la Fauna Piscícola  donde ampliar información sobre el tema aquellos que estéis interesados.


En el recorrido existen áreas de descanso, donde encontrareis aseos y maquinas con bebida. (lata de refrescos 1,70 euros, por si os interesa). A la entrada del parque además hay dos restaurantes. Nosotros esta vez optamos por llevar nuestra comida,  y disfrutamos de un almuerzo campestre sentados frente a una de las cascadas (El Baño de Diana), sin prisa, en el momento que deseábamos y recreándonos en unas vistas que otros sitio no nos podrían ofrecer.

Cascada Cola de Caballo Monasterio de Piedra

Las subidas y bajadas  por las que te guían te permiten deleitarte en las caidas de agua desde diferentes perspectivas. El vapor de agua y los reflejos de la luz  parecen invadirte. Relacionado con esto, la gruta del Iris te dirige por un camino espectacular por detrás de una de las cascadas más impresionante del recorrido, la “Cola de caballo” de más de 50 metro de altura. Te sumerges en una cueva natural, cuyas paredes filtran el agua por los poros, la voz retumba, y unas escaleras estrechas y de recorrido sinuoso te conducen a recovecos desde los cuales divisas el salto del agua a diferentes alturas.

Gruta Iris Monasterio de Piedra

Este tipo de lugares es difícil describirlos y ser capaz de acercar mínimamente al lector a las sensaciones vividas.

El lago del espejo no podría estar mejor bautizado, entre las rocas el agua parece encontrar un área de reposo. Su quietud impacta tras verla correr con fuerza durante el paseo anterior, y al llegar aquí, parece encontrarse sin vida, su color se torna oscuro debido a la vegetación que cubre el fondo como una alfombra, aportando reflejos imposibles del cielo y las montañas, dando lugar a unas simetrías casi psicodélicas.

Lago del Espejo Monasterio de Piedra

Lago del Espejo Monasterio de Piedra
Lago del Espejo y Peña del diablo Monasterio de Piedra











El embrujo del agua te hipnotiza en la visita, el paseo entre la frondosidad de algunas zonas del parque te traslada y desconecta del día a día. Numerosas especies de aves de variados colores se posan de rama en rama. Los rayos del sol se filtran entre las hojas, por las entradas de las cuevas, en los reflejos de las pozas y los lagos. El agua cambia de color de azules claros, al color blanquecino de la espuma de un agua salvaje o el negro de las sombras.

Un paisaje romántico lleno de sorpresas entre cascadas como el Baño de Diana, Los chorreones, la Cascada Solitaria, la Gruta del Iris, la Cola de caballo, la Peña del Diablo, lagos, pozas y grutas.

Tras nuestra visita sacamos una conclusión clara, un lugar al que como mínimo una vez en la vida, habría que visitar. 

¿Tienes planes hoy?

Cascada Monasterio de Piedra


27 de marzo de 2011

Arquitectura Negra: Majaelrayo y Campillo de Ranas

Entre dos
Majaelrayo

"¿Y el Madrid, qué, otra vez campeón de Europa, no?”…

Majaelrayo

A muchos os será familiar esta frase de aquel entrañable hombre protagonista de un anuncio de coches de los años 90. Parecía estar escondido en algún recóndito paraje inaccesible del mundo. Hoy os hemos querido acercar a ese espacio, que no era un decorado, sino un pueblo de la provincia de Guadalajara, a unos 70 km de la capital de ésta y que forma parte de un conjunto de villas caracterizadas por lo que se conoce la Arquitectura Negra.

Al ver cualquier imagen, y sobre todo al estar allí, no os será difícil adivinar el porqué del nombre con el que se le ha bautizado.

Majaelrayo
Majaelrayo


En un terreno abrupto, vestido por la vegetación que el pasado otoño regalaba contrastes de ensueño, se encuentran las construcciones de pizarra, que no solo cubren los tejados sino también las fachadas con total uniformidad.

Majaelrayo no llega a 100 habitantes, hoy por hoy, el alojamiento rural ha dado una salida a un lugar que tradicionalmente se había dedicado a la ganadería que se alimentaba de los pastos que lo rodea.
Un paseo por la pequeña localidad os permitirá admirar la belleza que conforman los contrastes de la piedra y la naturaleza.

Majaelrayo

A tan solo 3,5 km encontrareis otro de los municipios que os recomendamos, Campillo de Ranas.

Campillo de Ranas

Campillo de Ranas

Forma un concejo junto a varios municipios como Campillejo, El Espinar, Roblelacasa (Ruta de la Cascada de los Aljibes) y Robleluengo, caracterizados, también, por esa arquitectura pintoresca de pizarra que los inunda contrastando con la naturaleza que los envuelve. Y no es de extrañar, se encuentra cercano a dos de los hayedos más meridionales, el de la Tejera Negra, y el Hayedo de Montejo. Este último cercano, también, a la Sierra del Rincón. Además del pico del Ocejón, uno de los más altos de la provincia.

Se trata de uno de los principales municipios de esta ruta, aun asi, estamos hablando de un lugar de muy poca extensión pero que tiene un encanto muy particular.

En nuestra pequeña excursión, fue aquí dónde paramos a comer, y no podemos dejar de haceros la recomendación. Se trata del restaurante La Fragua . Si os animáis a daros un paseo por esta zona y os motiva nuestra sugerencia, realizad reserva previa. No fue nuestro caso, que llegamos por azar sin tener muy claro qué nos apetecía, y tuvimos suerte.

Campillo de Ranas

Un lugar cálido y acogedor, con un servicio muy amable. Aunque si algo resalta en este lugar, es la cantidad que tienen cada uno de sus platos. Queremos destacar sus sorprendentes croquetas, con ese sabor casero de estar hechas con mimo y sobre todo, su tamaño. Admiten pedir medias raciones, cuestión que os recomendamos. ¡No os las perdáis! En la carta encontrareis cocina tradicional de la que apetece cuando paseas por un entorno rural…

El placer de pasear a veces está poco valorado, caminamos para desplazarnos de un lugar a otro, generalmente por caminos familiares que hacemos tan habitualmente que dejamos de pararnos en los detalles de lo que nos rodea. 

Campillo de Ranas


La ruta de los pueblos negros, de la que hoy os hemos hablado a través de dos de sus municipios, te permite realizar actividades en la naturaleza pero, sobre todo, te regala un placer que muchas veces es difícil de disfrutar, el paseo...

Campillo de Ranas

Un recorrido que despierta los sentidos y que hace que, lo que a primera vista te parece un lugar muy pequeño, te permita disfrutarlo sin estar pendiente del reloj.

Sauces, robles, avellanos, plantas silvestres, las estelas del vuelo de algún ave rapaz, las huellas sobre la tierra húmeda de un atigrado felino que se camufla entre las piedras… Todo ello  forma parte de la estampa que pinta, con colores nostálgicos, un paisaje más propio de alguna novela antigua que del siglo XXI.

¿ Tienes planes hoy?

Campillo de Ranas

         Ubicación en Google Maps

1 de marzo de 2011

La Quinta de los Molinos

Entre dos
Pasear entre almendros y olivos puede parecer una utopía si dijéramos que lo hacemos en plena capital de España. La primavera incipiente se manifiesta, actualmente, en este parque. Las flores del almendro son efímeras, y un paraíso de copas blancas inunda en estos momentos la Quinta de los Molinos

Y es que en Madrid hay rincones escondidos de los que da cierto miedo a hablar… Miedo a que de golpe la multitud los descubra y dejen de tener ese encanto que los caracteriza. 

Quinta de los Molinos

En este caso, solo hay que desplazarse a la C/ Alcalá , a la altura del metro Suances. Un parque (catalogado como agro-parque) que durante siglos fue una finca privada muy especial. La Quinta de los Molinos, cuyo nombre proviene de un arroyo que la cruzaba, el Quinto, y los molinos americanos de los años 20 que su último propietario privado adquirió para facilitar el regadío de la finca

Almendros Quinta de los Molinos

Hemos tenido que esperar para escribir sobre ella. Queríamos hacerlo en estas fechas. A pesar de haberla visitado también en el mes de enero, llevabamos semanas pendientes de la floración de los almendros. Este parque tiene miles de ejemplares de ellos que este año, a finales de febrero, son el exponente de la inminente llegada de la primavera. Nada más que atraviesas el arco de entrada el aroma floral es inevitable.

Durante el s.XVI y SXVII en los extrarradios de Madrid abundaban fincas de familias aristócratas. Hace unos meses os hablamos de una de ella, el Parque de El Capricho. Hoy nos queremos centrar en la Quinta de los Molinos. Ésta última perteneció a varias familias, entre ellas a la del Conde Torre Arias, que en los años 20, tras llegar a un acuerdo con un arquitecto alicantino, Cesar Corts, acordó la cesión de la finca a cambio de la construcción de un palacete para él, en la C/General Martinez Campos.

Quinta de los Molinos

El arquitecto fue haciéndose con pequeñas fincas colindantes hasta conseguir un conjunto de casi setenta hectáreas en los años 70, que quiso imprimir un carácter mediterráneo y agrario. Trajo diferentes especies vegetales que se reparten por el parque, los olivos y almendros, probablemente, son los protagonistas, pero también hay cipreses, abedules, eucaliptos, plataneros, cerezos, mimosas, lilas, entre otras muchas, que inundan el lugar.


En la zona alta el arquitecto construyó un palacete de estilo funcionalista que se puede observar en su fachada sobria. Allí estableció su residencia habitual, hasta que tuvo una caída en las escaleras del mismo. Entonces decidió cerrar el edificio y desplazarse a la Torre del Reloj, inmueble que encontrareis a escasos metros y que se construyó, inicialmente, con la intención de ser la residencia familiar de verano.

 Palacete Quinta de los MolinosCasa del Reloj Quinta de los MolinosEstanques Gemelos de Quinta de los Molinos

En el área en el que se ubica el palacio y Casa del Reloj, también encontrareis la pista de tenis, una rosaleda, que en estas fechas no está florecida, uno de los molinos americanos, cuyo movimiento es incansable los días que sopla el viento; dos estanques gemelos, así como la estructura del invernadero, el cual, hoy por hoy, no alberga en su interior ninguna especie vegetal, pero que resulta un elemento imprescindible en un parque de estas característica.  Además, un jardín de corte inglés y algun pasadizo por el que el paseo se convierte en un momento bucólico.

Quinta de los MolinosA la muerte del arquitecto, más conocido por excelente urbanista (autor de la proyección del ensanche de Burgos), los herederos, a comienzos de los años 80, cedieron 21 hectáreas para el uso de jardines públicos al Ayuntamiento. Gracias a esta decisión podemos disfrutar hoy de ese maravilloso lugar.

Quinta de los Molinos

La Quinta de los Molinos es atravesada por un conjunto de caminos que te dirigen a multitud de sorpresas. Perderse por ellos te permite descubrir algunas de sus grutas naturales, encontrar fuentes escondidas e identificar la gran variedad de árboles y arbustos. Cosas que son todo un privilegio del que gozamos sin tener que salir de Madrid.

Apenas un mes antes, a finales de enero, lo visitamos por primera vez. En ese momento los árboles desnudos te hacían difícil imaginar lo que tan solo cuatro semanas después pudimos disfrutar.

Quinta de los MolinosQuinta de los Molinos florecida

Quinta de los Molinos florecido
Quinta de los Molinos

Estas fechas destaca por las flores, pero no hay que dejar de prestar atención a esas praderas verdes que se encuentran en pequeñas vaguadas dónde apetece dejarse rodar, como vimos hacerlo a una pequeña este fin de semana. O eso paseos cerrados por troncos que parecen llevarte a un lugar infinito.

Quinta de los Molinos

Los bancos se reparten a lo largo del parque, en torno al estanque se encuentra un lugar ideal para sentarte y disfrutar del sonido del agua. Aun así, hay tantos lugares para hacer un alto en el camino como se te puedan ocurrir. El pasado domingo más de una familia con mantita en mano se disponía a sentarse sobre el suelo  bajo los arboles florecidos.

Lago Quinta de los Molinos

Este lugar nos enamoró. No es difícil hacerlo cuando tras meses de invierno y estampas desnudas, se te presenta ante la vista, en la ciudad, un parque florecido con aroma a primavera. Aunque es de justicia decir que ya en enero, cuando estuvimos por primera vez aquí, nos resultó encantador. Es un lugar ideal para ir a dar un paseo. Cuando las lilas y las mimosas estén en pleno esplendor debe ser maravilloso.

 Almendros Quinta de los Molinos

Un espacio apto para todos los público que hoy está al alcance de cualquiera que quiera pasear por él. Deportistas, familias, jóvenes, mayores... Están permitidos animales, y debemos decir que disfrutan entre carreras, estando perfectamente limpio y cuidado todo el entorno. Aficionados a la fotografía que se recrean con la nevada de pétalos blancos. Y como no, en general, un lugar perfecto para los amantes de Madrid, que ven en ella más que una ciudad estresante donde la gente camina con prisa entre el asfalto.

Porque Madrid es mucho más. Tiene tanto qué enseñarnos y ofrecernos... Espacios e historias que muchas veces están a la vuelta de la esquina y no hemos sido capaces de descubrir.

¿Tienes planes hoy?

La Quinta de los Molinos en flor

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