29 de agosto de 2014

Jánovas: del abandono a la esperanza

En nuestro viaje por el corazón de los Pirineos Oscenses hicimos una pequeña excursión a un pueblo de los denominados como “abandonados”, aunque este adjetivo no haga justicia a su historia, porque realmente fue un pueblo “expropiado”. Sus habitantes no dejaron sus hogares de forma voluntaria, sino que fueron obligados por unas circunstancias particulares que más adelante os comentaremos.

Janovas




Jánovas se encuentra a 15 km de Ainsa (precioso pueblo con encanto), el acceso lo realizamos a pie, dejamos el coche en las coordenadas que se encuentran al final de la entrada en "ubicación", y desde allí comenzamos a descender levemente hasta llegar a un puente de tablones que cruza el río Ara.

Janovas


El paisaje que rodea este paseo es muy bonito y resulta un entorno maravilloso para caminar. Después de recorrer en la zona lugares como el Cañón del Añisclo o la Ruta que lleva por Ordesa hasta la Cola de Caballo, esto no tiene nada que ver. Simplemente queríamos llegar a este núcleo del que habíamos oído hablar como un agradable paseo. Desde el lugar en el que aparcamos hasta el pueblo habrá unos 15 minutos caminando tranquilamente.

Janovas


Los pueblos abandonados te despiertan muchas preguntas y, sobre todo, al menos a nosotros nos dan nostalgia y tristeza. Ver cómo la vegetación conquista territorios antes ocupados por un pueblo, por vidas y, ahora, convertido por calles desérticas, genera extrañas sensaciones, más aún, cuando sabes que su destino fue forzado y contra la voluntad de sus habitantes con un fin que nunca se produjo. Por suerte, desde nuestra visita en 2012 hasta la fecha, la historia de Jánovas parece poder tener un “continuará” feliz.

Janovas


Jánovas, junto con otros municipios colindantes fueron la zona elegida para construir un pantano. Los inicios se remontan a 1917, pero no es hasta los años 50 cuando esto se considera una obra de interés general. A principios de los años 60 es cuando se produce la expropiación. Sobre ésta, hay numerosos testimonios que relatan lo duro de la misma, cómo se dinamitaron viviendas, cómo se cerró la escuela y, sobre todo, cómo resistió un matrimonio hasta mediados de los años 80, sin luz ni agua, solos en la localidad, teniendo constantes “visitas desagradables” para intentar que se marcharan.

Janovas


El embalse nunca se construyó. Quedó paralizado durante años, mientras que el pueblo fue condenado al abandono y la impotencia. Finalmente un estudio medioambiental por fin negó la viabilidad del proyecto por el fuerte impacto ambiental del mismo. Y poco a poco se fue reconociendo el derecho de los vecinos a volver y retomar sus propiedades, siempre y cuando devolvieran las cantidades que les dieron por la expropiación más los intereses pertinentes (que superan con creces el dinero que percibieron).

Janovas Janovas


Pero como decíamos, la Historia de Jánovas, desde nuestra visita, deja un rayo de esperanza a la lucha de sus habitantes. Se ha ido firmando acuerdos con la Confederación Hidrográfica del Ebro para la reversión de las tierras. Una reversión, por supuesto, no gratuita y por importes que no consideran adecuados, pero sus gentes tienen ganas de cerrar este trágico capítulo y continuar…

Janovas


Jánovas ahora empieza a estar en manos de los suyos, es uno de esos pueblos que fue condenado al abandono para nada, un pueblo vivo que expropiaron y que se ha devuelto en ruinas, pero que ahora se está poco a poco recuperando. Jánovas, si todo sigue así, dejará de estar, afortunadamente, en la lista de pueblos abandonados, para abrir un nuevo capítulo de color en su historia.

Janovas Janovas


No solo las historias de reyes, guerras, palacios, castillos y batallas hacen de un paseo una visita interesante, en Jánovas hay otra historia que marcó su destino, la historia de un pueblo que no se ha querido rendir en un entorno precioso…

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Janovas






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3 de agosto de 2014

Castro de Baroña: Historia a los pies del mar

El pasado verano viajamos a Galicia. En nuestro recorrido turístico, principalmente costero, descubrimos impresionantes puestas de sol, playas idílicas, paisajes imponentes, pueblos con encanto, buena gastronomía y lugares mágicos…

Castro de Baroña

En este último grupo, junto con el de paisajes imponentes vamos a clasificar el lugar que os traemos, se trata del Castro de Baroña, en La Coruña (A Couruña). Pertenece al municipio de Puerto de Son (Porto do Son).

Este castro está ubicado en un enclave muy particular, una pequeña península que sobresale de la costa. Esta rodeado por el agua que forman la Ría de Noia y Muros. Un paraje espectacular.



Para acceder al Castro de Baroña tendréis que dejar el coche estacionado y seguir un pequeño camino de tierra durante unos metros, está señalizado. Al final de la entrada os dejamos, en la ubicación, el lugar exacto de estacionamiento.

Durante los primeros pasos os adentraréis por una zona de árboles para, en pocos metros, caminar a cielo descubierto. Desde lejos comenzaréis a divisar los restos de la antigua civilización que hoy podemos visitar.

Castro de Baroña


Los orígenes celtas del Castro de Baroña dicen que se remontan a la Edad de Hierro. Fueron descubiertos en los años 30, y aun en la actualidad siguen produciéndose nuevos hallazgos. Leímos hace poco que este año (2014) se han encontrado debajo de kilos de sedimentos restos del imponente foso defensivo de este antiguo pueblo y que, con ello, la configuración del mismo ha ido cambiando.

Castro de Baroña


La ubicación de este lugar dice mucho de su historia; sus antiguos habitantes probablemente vivían del mar. Pegados a sus rocas había una gran cantidad de moluscos y el mar era una fuente de pesca. 

Castro de Baroña


Lo que no se ha encontrado en el Castro de Baroña es ningún depósito de agua que abasteciera a la comunidad, por lo que, de una manera u otra, sus habitantes tendrían que ir a buscarla a otro lugar.

Castro de Baroña
Más o menos se pueden observar una veintena de viviendas circulares, con una estructura típica de los castros antiguos y una perfecta ubicación dotada de infraestructuras defensivas.

En cuanto a la visita del mismo, es gratuita, uno llega tras un paseo y te puedes mover sin ninguna limitación por el mismo. Totalmente recomendable subir a las rocas más altas para poder disfrutar de una maravillosa vista del lugar.

Castro de Baroña


Desde arriba se observa todo la estructura arquitectónica, así como el mar que la rodea. A su alrededor, la playa que baña el Castro de Baroña es la de Arealonga. Una playa de aspecto salvaje, que es frecuentada por naturistas, y que por supuesto resalta por el entorno que la acompaña.

Playa Castro de Baroña



En su conjunto, el Castro de Baroña resulta una visita muy interesante seas o no amante de las antiguas civilizaciones, ya que forma un paisaje de excepción que no te dejará indiferente.

Os queremos mencionar, por su cercanía, a unos 16 kms, el Parque Natural de las Dunas de Corrubedo, dónde nosotros nos acercamos para poder ver su popular duna móvil, de más de 1 km de longitud y 20 metros de altura.

Duna de Corrubedo


Parece ser, que años atrás uno podía acercarse a la misma y hasta caminar por ella. Hoy en día y con el fin de protegerla, existe un mirador para divisarla, sin poder adentrarte en ella.

Duna de Corrubedo


Nuestra sensación fue algo decepcionante, el mirador no tiene una perspectiva que permita sentir las dimensiones de la misma, y tras un paseo por una pasarela de madera esperando encontrártela, al llegar al final siente uno un poco de frustración. Os lo comentamos porque nosotros no nos desviariamos hasta allí solo para verla. Otra cosa es que queráis planificar algún tipo de ruta u otra actividad en el parque y aprovechéis la visita. Aun así, para los que queráis juzgar por vosotros mismos, os dejamos la ubicación del aparcamiento para visitarla.

Una vez más, Galicia nos sorprende. Encontramos en su territorio las huellas de sus antiguas civilizaciones en el Castro de Baroña, rodeadas por el mar mágico que baña la costa gallega. Un enclave fascinante que nos encantó.

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20 de julio de 2014

Un día por los Valles Pasiegos

¡Qué ganas! ¡Qué mono tenemos de Cantabria! Andamos en los últimos días buscando unas fechas y alguna oportunidad para poder escaparnos allí otra vez.

Valles Pasiegos


Hemos descubierto que nos encanta ir a Cantabria en pequeñas escapadas. Una larga está genial, pero encontrar tres días, cuatro, en los que escapar allí cuando menos te lo esperas nos reconstituye totalmente. Y ahora tenemos cierto ansia por volver a ir…

Valles Pasiegos




Hasta que esto se produzca, y para calmar un poco la ansiedad, hemos pensado en viajar a través de nuestras fotos, recuerdos y las letras a un itinerario que está en el corazón de Cantabria, y podéroslo mostrar a aquellos que hayáis elegido ésta comunidad autónoma como destino vacacional.

Hoy nos centramos en los Valles Pasiegos.

Vega de Pas

Los Valles Pasiegos los conocimos justo hace un par de veranos o así. Veníamos de pasar nuestras vacaciones en otro lugar y, al llegar a Madrid, una bofetada de calor nos tumbó. Fue tal la desesperación, que esa misma noche deshaciendo las maletas, nos metimos en internet para ver dónde refugiarnos del infierno durante los escasos 4 días que nos quedaban hasta reincorporarnos al mundo laboral. Esa misma noche reservamos y al día siguiente viajábamos a Cantabria.

Selaya


Seis horas después de salir de Madrid estábamos muy cerca de Bárcena Mayor (en Los Tojos), comiéndonos un cocido montañes, a 18 grados, rodeados de una alfombra verde fosforito y 4 vacas en agosto ¡Pura felicidad!

Valles Pasiegos


Al día siguiente nos propusimos adentrarnos en los valles pasiegos. Los ríos que habitan en estos valles son el Miera, el Pisueña y el Pas. Cada uno de los ríos da nombre a uno de los valles, y los 3 forman “Los Valles Pasiegos”.

Selaya Valles Pasiegos


Aunque realmente yo escucho la palabra “pasiego” y pienso en los sobaos, irresistibles… lo sé, estoy enferma… Pero si lo estáis pensando, respondemos a vuestra duda: sí, son originarios de allí, junto con las quesadas. Claro que hablar de los sobaos antes que del paisaje, historia y pueblecitos protagonistas de esta entrada no queda bien, así que luego volveremos a los sobaos.

Los pasiegos, son los habitantes de estos valles. Durante la historia, su medio de vida principalmente fue la ganadería y agricultura. Para sobrevivir, en función de la estación del año, se trasladaban a una zona u otra del valle con su ganado.

Oveja Valles Pasiegos


El recorrido por esta zona engloba un mundo de paisajes naturales y rurales. Es sumergirte en el interior de esta tierra, por sus carreteras que transcurren pegadas a las faldas de los valles en un sube y baja de ligeras pendientes. Con vistas panorámicas y mucha tranquilidad.

Lo recomendable es que el día que os propongáis daros un paseo por este lugar esté, en la medida de los posible, despejado. Con ello no queremos decir soleado, sino sin nubes bajas, ausencia de niebla y, a ser posible, sin lluvia intensa. Pero el chirimiri o el nublado le sientan muy bien. Es un clima responsable de que los valles luzcan así de bonitos y las temperaturas sean tan agradables. En nuestras imágenes veréis algunas que tienen esa nieblina de la que os hablamos.

Villacarriedo Valles Pasiegos


Dentro de los valles pasiegos existen numerosos pueblecitos y aldeas que pueden ser una parada. El encanto de esta excursión radica más en el el conjunto que en pueblos concretos. Nosotros elegimos unas paradas estratégicas picoteando un poco de cada valle, pero hay otros tantos que serán tan buenos como éstos. Más que los destinos en sí mismo, lo bonito es el recorrido en su conjunto.

Comenzamos por Liérganes, un pueblo mágico con una leyenda de cuento, y del que os hablamos más detalladamente hace un tiempo aquí. Liérganes pertenece al Valle de Miera. Es una maravilla de lugar que os recomendamos visitar y que estamos seguros de que os encantará.

Liérganes


El siguiente pueblo en el que paramos fue Selaya, en el Valle del Pisueña. Selaya es un municipio en el que se reparten numerosas casonas y destaca en el núcleo el Palacio de Donadío.

Hasta llegar aquí, el viaje por las carreteras del valle fue un placer, adentrarte por el centro de Cantabria, forrado de esos prados característicos y casas pasiegas salpicadas; formaba una imagen bucólica.

Selaya Palacio de Donadio


Selaya es popularmente conocido por la elaboración de dulces típicos de estos valles. Sobaos y quesadas a los que uno difícilmente puede resistirse. Nos recomendaron el establecimiento de El Macho, y allí fuimos a abastacernos para traernos un surtidillo a casa (maravillosos desayunos).

Villacarriedo Valles Pasiegos


La siguiente parada en nuestro paseo por los Valles Pasiegos estaba establecida en Villacarriedo, dentro del Valle de Carriedo, que pertenece al Valle del Pisueña (tenemos un lío con los valles, pedimos perdón a los cántabros, y en particular a los pasiegos, si en algún punto no lo hemos expresado correctamente).

Villacarriedo Valles Pasiegos



En este municipio se encuentra un palacio barroco imponente, el de Soñares, y también una escuela de escolapios que lleva siglos en activo. Las fachadas de las viviendas, llenas de flores, sus casas, el enclave y demás nos aporta un grato paseo.

Villacarriedo Palacio de Soñares


Pero en Villacarriedo, a parte de pararnos a respirar el aire puro de la zona, buscamos también el lugar dónde comer. Desde la posada donde nos alojábamos nos habían recomendado un lugar; las Piscinas de Villacarriedo. En principio pensábamos que se trataría del típico establecimiento de unas piscinas municipales, nada más lejos de la realidad, disfrutamos de una comida que superaba con creces nuestras expectativas. En su terraza exterior, a una temperatura muy agradable, tuvimos una comida de gran calidad, tanto la materia prima como la elaboración. Nos encantó y si os preguntáís ¿Dónde comer en los Valles Pasiegos? este es un lugar muy recomendable. El precio no era caro para su calidad pero no fue el de un menú, no sé si nos explicamos...

Villacarriedo Valles Pasiegos



Después de disfrutar de una plácida sobremesa continuamos nuestra ruta por los valles. Próximo destino, Vega de Pas.

Vega de Pas Valles Pasiegos


Vega de Pas, en el Valle del Pas, es otro pueblecito encantador. En su plaza se pueden observar las típicas viviendas de las zonas con los miradores de madera y fachadas de piedra. Alrededor, los pastos verdes se extienden infinitos de nuevo.

Vega de Pas Valles Pasiegos


Estuvimos un rato paseando por sus callecitas, por sus rincones para después continuar por las carreteras cántabras camino de Puente Viesgo.



Vega de Pas Valles Pasiegos




Algunos igual no conocéis ésta localidad pero seguramente os será familiar el nombre. Su famosos balneario ha ostentado una fama nacional durante muchos años por la cualidades del agua del que se abastece.

Puente Viesgo


El paseo por Puente Viesto está lleno de casonas preciosas y cuidadas. Había bastante gente paseando en la agradable tarde, sobre todo, en lo que es la vía verde del lugar, donde ha quedado integrada la antigua estación de ferrocarril del municipio.

Puente Viesgo


No sabemos si estaréis de acuerdo con nosotros, pero las estaciones de tren tienen un toque nostálgico romántico muy atractivo.

Puente Viesgo


En Puente Viesgo el cansancio empieza a hacer mella, era nuestra última parada por la zona hasta una próxima visita.

Puente Viesgo


Desde la mañana en la que salimos de Suances, habíamos recorrido paisajes totalmente relajantes, solitarios. Terrenos con ese verde que desprende vida, esa otra Cantabria de tradiciones. Lugares de aire puro, fresco… un placer para los sentidos.

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Valles Pasiegos




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16 de julio de 2014

Ayllón medieval

Aprovechamos estas fechas para hablaros de Ayllón. Es una localidad que se puede visitar en cualquier época del año pero el último fin de semana de julio se celebran sus fiestas medievales.

Ayllón

 Ayllón se encuentra en la provincia de Segovia. Está considerada de forma popular como una de las villas con encanto por su carácter medieval, de hecho, es Conjunto Histórico desde los años 70. 

Ayllón


El enclave con el que linda, la Sierra de Ayllón, colabora en convertirla en un destino de gran atractivo. Cerca, además, tenéis otros rincones que pueden resultaros de interés. Por ejemplo, el Hayedo de la Tejera Negra, Riaza o un pueblecito pequeño no muy conocido, pero con mucho encanto, llamado Madriguera que podrán completar una visita para recordar.

Ayllón Ayllón


El paseo por las calles de Ayllón te lleva directamente al pasado. La única entrada antigua que queda en la muralla (de las tres que tenía) para entrar en el casco antiguo tiene forma de arco, al lado del mismo, podéis encontrar la oficina de turismo para que os guíen por el paseo por el municipio.

Ayllón


Frente al arco de entrada y antes de sumergiros en el paseo de callejuelas os encontraréis el río Aguisejo, cruzado por un puente romano de piedra. Una bonita imagen.

Ayllón


Luego comienza el recorrido, después de atravesar el arco medieval, lo primero que encontraréis de frente será el Palacio de los Contreras, que no pasará indiferente con su decoración de la fachada con los escudos. Pero esto solo será el principio.

Ayllón


Ayllón tiene repartido en toda su extensión un conjunto de palacios, casonas, conventos e iglesias que son un gran patrimonio. Muchas de ellas originarias del s.XV y s.XVI, cuando vivió todo su esplendor. Escudos, piedra, amplias fachadas son símbolos de ello.

Ayllón


Algunos ejemplos de esto serían el Palacio del Obispo Velosillo (obispo que colaboró en el Concilio de Trento), donde actualmente está ubicado el Museo Contemporáneo de la localidad, La Casa del Águila , con un escudo con el ave, la Casa-Palacio de la Emperatriz Eugenia de Montijo (esposa de José Bonaparte III), el Palacio de los Marqueses de Villena (ayuntamiento)...

Ayllón Ayllón


Además, como os decíamos, existen numerosas iglesias y conventos, como Santa María la Mayor, o la Iglesia de San Miguel, que alberga los sepulcros de grandes nobles de la zona.

Ayllón


A los pocos minutos de haber cruzado el arco de la entrada llegaréis a la Plaza Mayor que, por supuesto, no desentona con el carácter del lugar. Toda ella porticada y con una fuente central, construida para conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento de América, conforma una preciosa imagen.

Ayllón


Durante las fiestas medievales, este epicentro se engalana para trasladarnos a puestos variados de artesanía y gastronomía de otros siglos, donde tendremos que cambiar nuestros euros por maravedís, si queremos interactuar con el comercio. Aves rapaces, decapitaciones, música... Una fiesta con un decorado perfecto.

Ayllón medieval


Dicen que el edificio civil más antiguo de Ayllón es la Casa de la Torre, lo que fue cárcel y cuartel.

Ayllón


Pero no te puedes ir de Ayllón sin subir a su cerro, en un agradable paseo, desde donde se obtiene una panorámica del lugar. Casi a vista de pájaro se puede contemplar el trazado de sus calles y las siluetas de sus edificios.

Ayllón


En el cerro no estarás sólo, La Martina, una torre que se divisa desde el pueblo y que formaba parte del antiguo castillo del que no quedan más restos, parece vigilarlo todo como si de un centinela se tratase.

Ayllón


Esta torre se dice que tiene un origen musulmán, posteriormente al dominio árabe, los cristianos construyeron allí una ermita y, parece ser, que esta torre hizo las funciones de campanario.

Ayllón


Así, con todos los devenires de la Historia, se ha convertido en un icono de Ayllón. La construcción sigue allí, viendo pasar el tiempo, mirando hacia la localidad, su futuro y su pasado, hoy representado en las animadas fiestas medievales y los edificios que lo forman. Su gente, los turistas que se quedan a sus pies con la mirada perdida en los campos que la rodean, viendo ese Ayllón medieval que convive con el presente y se ha adaptado perfectamente para mantener su patrimonio cultural y artístico.

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Ayllón



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