2 de marzo de 2015

13 días por el sur de Inglaterra. Día 1: Madrid - Stansted - Cambridge

Bueno, pues llegó el día. Llegó el miércoles en el que habíamos pensado desde hacía meses cuando comenzamos con la organización del viaje.

Tras haber tenido en cuenta todo lo que os comentamos en Preparando el Viaje, nos damos un madrugón, que mejor nos habría venido no acostarnos.

Cambridge Inglaterra
Volamos con Ryanair, el avión salía a las 6.15 de la mañana. Con el tema de la facturación y, teniendo en cuenta que esta compañía low cost ha flexibilizado un poco su política, llevamos una maleta mediana, dos trolleys y dos mochilas. Suena mucho, pero de verdad que no llevabamos tanto, el paraguas escondido en la manga de la chaqueta, eso sí, que por cierto, llevábamos puestas en agosto en Madrid para que no pesará de más la maleta (lo sé, no estamos dando la imagen de no ir muy cargados). De hecho, la noche anterior tuvimos que quitar 9 kilos al equipaje que nos sobraban, ya no sabíamos de qué prescindir. Definitivamente, acabamos de quedar como dos tarados… 

El caso, que sin apenas dormir, allí estábamos, en Barajas, tomando un café, que no podíamos tener ni emoción del sueño que nos invadía. El objetivo era montar en el avión y, en las dos horas y media del trayecto, dormir.

Tuvimos un vuelo bueno, pero dormir, dormir poco. Llegamos a Stansted, es uno de los aeropuertos de Londres que se encuentra a medio camino entre éste y Cambridge. En el capítulo de Londres explicaremos cómo llegar en transporte desde este aeropuerto hasta la capital (en una hora). En el primer día no lo tuvimos que hacer porque teníamos reservado el coche en el mismo aeropuerto, pero el día de devolución del vehículo tuvimos que usarlo.

Cambridge InglaterraRecogimos nuestras maletas y nos fuimos en busca del mostrador de Avis. Allí, encontramos a una amable señorita a la que, de entrada, no entendimos absolutamente nada. Entre el sueño, recién llegados… éramos dos pasmarotes ahí plantados con todo el arsenal de maletas y mochilas, y el taco de folios impresos, de reservas, mapas ¡Qué decir!

Tuvimos suerte y, a pesar de ir a recoger el coche una hora antes de lo que lo habíamos reservado, nos dieron un Golf diésel sin tener que esperar (con la peculiaridad de que allí es más barata la gasolina que el diésel, al menos, durante la fecha de nuestro viaje en agosto 2014). Lo cierto que el coche resultó ser una maravilla, no tuvimos percances y el trato con la empresa fue correcto y sin sobresaltos.

Cambridge Inglaterra


Colocamos el GPS (que llevamos nosotros), colocamos los asientos, el equipaje, toqueteamos todos los botones. Pulsaciones a 150, hay que arrancar, coche manual (eso sí, seguro a todo riesgo), el que conduce, que es el mismo que “el que no escribe”, al volante. La que escribe al lado del copiloto, y… suena el motor… Hay que salir de ahí.

Sí, hay que salir de ahí e ir a Cambridge (a unos 40 minutos y 30 millas), que era nuestro destino para ese día. La hora perfecta, eso sí, pocas horas de sueño a nuestras espaldas, unas cuantas de viaje y de golpe, todo cambiado de lugar.

Cambridge Inglaterra Cambridge Inglaterra


De lo que se ve durante el trayecto a Cambridge, no puedo describir mucho. Iba tan pendiente de los coches, de los bordillos de la izquierda, de los semáforos, rotondas, GPS, el asfalto ese que escupe el agua… De esa sensación extraña de estar haciendo todo mal. Pero debo hacer una mención pública “al que no escribe”, pero sí conduce por la izquierda, por sus dotes, su maestría, su calma y templanza al volante, por meter las marchas a la velocidad de la luz, por ser tan chulito de, encima, ir adelantando y por todo lo que ha tenido que renunciar por conducir mientras yo veía paisajes, hacía videos, cantaba.. y le ayudaba ¿eh? ¡Que mi labor ha sido vital!

Volviendo a Cambridge. En Cambridge decidimos ir directamente al hotel, suponíamos que no nos dejarían subir por ser temprano, pero quizá sí estacionar el vehículo. Y así fue.

Alojamiento de Cambridge: Travelodge Ochard Park. A las afueras, de hecho muy muy cerca del Park and Ride (os hablamos aquí de cómo funcionan). Un alojamiento básico que, dado los precios de Inglaterra, es bastante aceptable y nos atrevemos a recomendar (sin aire acondicionado eso sí). La misma estructura que los travelodge, moqueta, cama amplia, baño como de cabina pequeño pero con muy buena ducha, kettle en la habitación con galletitas. Está aceptable y la atención es buena.

Cambridge Inglaterra
Recién llegados ocurre la primera anécdota del viaje. Tras hablar con ellos, nos dicen que podemos dejar allí el coche, y que a 5 minutos andando tenemos el autobús que nos lleva al centro, el check-in no lo podríamos hacer hasta más tarde. Nos parece buena idea. Pero antes queremos ir al baño.

Vamos al que hay en el hall, primero va uno, luego otro. Yo la segunda, muerta de sueño, antes de salir, veo una cuerda que sale del techo y me resulta extraño, pienso que este sistema de tirar de la cadena es un poco arcaico. Sin dudarlo tiro…

Se enciende de rojo el interior, una sirena a todo volumen empieza a sonar (se me quitó el sueño de golpe)… y salgo disparada, como si eso fuera una alarma de bomberos y me tuviera que tirar por la barra metálica. 

No tiréis de esas cuerdas porque no solo están allí, no, esas cuerdas las encontraréis en los baños públicos más veces si viajáis por Inglaterra. Son las cuerdas para pedir ayuda si a alguien le pasa algo en el baño.…

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Dicho esto, ahora queremos comentaros lo que hicimos y lo que creemos que hubiera sido mejor hacer si elegís nuestro alojamiento.

Nosotros dejamos el coche en el parking gratuito del hotel, caminamos 5 minutos y cogimos el autobús que te lleva al centro de Cambridge (línea B). El autobús, 10 libras, los dos ida y vuelta. 

Cerca del alojamiento hay un Park and Ride que cuesta 1 libra dejar el coche de 1 a 18 horas y a parte se paga el bus, cuyo precio desconocemos, pero fácilmente salga más económico acercarse allí en coche, dejarlo aparcado y coger el bus que sale desde el aparcamiento. Ahí lo dejamos, para que alguno echéis un ojo, dejamos la web.

Hacia las 10 de la mañana estamos en Cambridge, con esa sensación rara que se tiene cuando uno no ha dormido, empieza el día para los demás y tú tienes un desfase temporal que no sabes si tienes hambre, sueño, si es por la mañana o la tarde… pero lo que sí teníamos era mucha emoción. El autobús desde el hotel no tarda más de 10-15 minutos en dejarte en el corazón de Cambridge.

A Cambridge se puede ir desde Londres como excursión del día. Desde Liverpool Street sale un tren que en una hora te deja allí y en un día se puede ver perfectamente lo más significativo. 

Cambridge InglaterraPara empezar, comentar la trascendencia de Cambridge, siempre conocida por sus carácter universitario, su universidad vive desde el s.XIII. La traducción de su nombre es Puente sobre el Río Cam. Río que dota de muchísimos rincones con encanto a esta ciudad, como os vamos a contar.

Elegimos una parada un poco al azar, nos guiamos porque justo el autobús pasa por delante de uno de los puntos que teníamos apuntados. Round Church, así que pensamos que ese es un buen lugar para bajar. Y por ahí vamos a empezar:

Round Church. Llama la atención por su planta circular. Su origen, del s.XII, dicen que es una inspiración del Santo Sepulcro de Jerusalén. Existen muy pocos templos en Inglaterra con esta arquitectura tan peculiar.

Se encuentra situada en una una intersección de varias calles que ya están metidas en el centro de la ciudad. La iglesia, la contemplamos desde fuera, habíamos leído que ya su funcionalidad no estaba dedicada al santo oficio, sino que era un centro de exposiciones (Precio: 1 libra). Dadas las circunstancias, y que acabábamos de pisar el suelo de Cambridge, lo que más nos apetece es pasear por sus calles.

Cada vez que uno hace turismo y, sobre todo, cuando cambias de país, todo te llama mucho la atención. Recién llegados a Inglaterra, la arquitectura británica, sus calles, los semáforos, los colores, los aromas, la gente… todo te resulta tan diferente que cualquier detalle es susceptible de llamar tu atención y emocionarte.

El primer contacto con la ciudad tras la iglesia fue algo caótico, nos encontramos muchísimos japoneses casi tomando la ciudad. No esperábamos algo parecido, porque no nos referimos a un autobús o dos, hablamos de muchísimos, y muchísimos. Poco a poco, conseguimos ir acostumbrándonos, y vimos como había destinos donde no veías a ninguno y otros donde no te veías ni a ti mismo. 

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Cambridge está lleno de Colleges y la mayoría son visitables, aunque depende del día y sus actos privados os podéis encontrar que algunos no sean accesibles, como pasó en nuestra visita. Hay que destacar dos de ellos por diferentes motivos, uno el Peterhouse, el más antiguo de la ciudad que aún sigue en funcionamiento, y el otro, el más popular, el King’s College, que nosotros visitamos. Aunque se encuentran otros tantos con sus peculiaridades, por ejemplo el Trinity Colleges, que es el que da los títulos oficiales de inglés entre otros.

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Nos encaminamos hacia la Oficina de Turismo con la intención de obtener un plano del lugar. Decir que en muchos de estos lugares también te cobran por ello. Amablemente, nos explican qué podemos ver y aprovechamos para comprar allí mismo las entradas al King’s College, 7,40 libras por persona (para empezar a acostumbrarnos). Y hacia allí que nos dirigimos, queríamos verlo antes de la hora de comer, que ya se sabe que por Inglaterra se come antes que aquí, y el horario de visita era de 9.45 a 16.30.

Desde la Oficina de turismo al College es un pequeño paseo, pero en ese momento forma parte de lo que más nos gusta de viajar; pasear, escaparates, carteles, timbres de bicis… Un mercadillo, cosas que te vas encontrando y te hacen que vayas configurando como es ésta popular ciudad que estás empezando a conocer.

Cambridge InglaterraEntramos sin dificultad ni esperas en el King’s College. Este recinto fue mandado construir en el s.XV por Enrique VI. Es impresionante, el tamaño del mismo, los jardines, cada uno de los edificios que conforma el complejo, pero si algo te deja sin palabras es su capilla.

Cuando uno dice o escribe la palabra “capilla” se imagina un pequeño rincón anejo a la planta principal de una iglesia, o una girola desde donde salen pequeños espacios circulares que homenajean algún santo, virgen, Cristo. Vale, pues esto es “otro tipo de capilla”. Nuestro primer contacto con el Gótico Inglés nos dejó sin palabras…

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Especialmente luminosa, sus veinticinco vidrieras, los detalles de las paredes, la ornamentación, es un derroche de decoración, que siendo “exagerada” resulta especialmente bonita. Según tu cuello va subiendo por las paredes hasta chocar con los techos, sorprenden unas bóvedas preciosas que se construyeron posteriormente a los orígenes de la capilla, en el s.XVI. Es cuando no puedes dejar de mirar, y acordarte de que desde ese momento para ti la palabra “capilla” adquiere una nueva dimensión.

Este recinto universitario, como os decíamos, fue mandado construir por Enrique VI, se inició en el s.XV y llevó más de 100 años acabarlo. Entonces, el rey tan solo contaba con 19 años, pero tenía grandes ambiciones con respecto a este lugar. Es un gótico inglés perpendicular, y es que si algo sacamos en claro en nuestro viaje por el sur de Inglaterra fue que el gótico en su Historia ha sido trascendental.

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En esta capilla se celebró el matrimonio de Enrique VIII y Ana Bolena. De hecho, para tal celebración se mandó construir el coro.

Impresionante lugar del que salimos medio emborrachados hasta los jardines. Allí vemos cómo estudiantes de verano se mezclan con algunos turistas como nosotros, y cómo desde el propio jardín, por primera vez, nos podemos acercar al río Cam, donde la vida transcurre como si de un cuento se tratara.

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Era casi mediodía, a pesar de haber llegado hacía unas cuantas horas y con lluvia, ésta había parado, el día estaba bastante caluroso, y numerosas barcas llevan a gente por un paseo a lo largo del río. Es uno de los atractivos de la ciudad.

Estas barcas son curiosas, muy parecidas a las góndolas, pero más largas. El barquero se pone en una base que está en los extremos de la embarcación y con un palo bastante largo, que clava en el fondo del río, va dándose impulso. Existe la posibilidad de contratar la barca con barquero o, si estas animado, lanzarte tú mismo a intentarlo.

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Nos quedamos un rato cerca del río, y es que hasta ahora nos lo habíamos contado, pero acceder a éste no es tan sencillo como parece.

En Cambridge los college dan al río. En gran parte del itinerario del mismo, no es posible acceder a él y caminar por su orilla unos kilómetros. No. 

Y aquí aparecen los famosos Backs. Estos son la parte trasera de los college, cada uno tiene acceso privado a una zona de río y sus propios puentes. Así que, una de nuestras oportunidades de acercarnos al río era desde aquí que ya habíamos pagado la entrada, aunque luego dimos con otras cuantas más gratuitas.

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Y es que, en Cambridge existen unos cuantos puentes públicos y de acceso libre; el más conocido el Magdalene Bridge, el Silver Street Bridge y el de Garret Bridge.

Tras la visita al río, cruzar el puente, visitar el College con su capilla, sentimos que el haber dormido apenas dos horas y todo lo que llevábamos encima empieza a pasar factura, y necesitamos energía.

Hacemos una parada rápida en un McDonald’s solo para sobrevivir, ante todo intentar beber algo, ir al baño y sentarnos un rato. Nada más acabamos, pensamos que la sangre no nos llega al cerebro, caemos en un estado de shock importante y buscamos un banco donde descansar un rato.

Vale, en Cambridge, así como en otras muchísimas ciudades inglesas no hay bancos, debe ser que la gente no se encuentra motivada para quedarse en el exterior, pero estamos tan desesperados que no sabemos ni qué hacer, necesitamos sentarnos y poder cerrar los ojos 5 minutos aunque sea. 

Así que, tras arrastrarnos por Cambridge, llegamos casi de nuevo a la altura del King College y nos encontramos con la Iglesia Great St Mary, desde donde teníamos apuntado, que se podía subir para tener una vista aérea de la ciudad. Tras haber recorrido gran parte de sus calles, la idea de la panorámica no la vemos clara, en Cambridge encontramos el encanto de estar a pie de calle, de ese toque británico en decoración y, para qué engañarnos, el bajón de después de comer que nos convirtió en dos rocas.

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Pero la Iglesia de St. Mary tenía algo muy bueno que ofrecernos, observamos que en lo que parecía su jardín había gente sentada comiendo, en una praderita verde que parecía ideal para descansar. Decidimos copiarlos, y entramos… con la única pega de que no era un jardín, era un cementerio… 

Tal era nuestro cansancio que, bajo un árbol nos sentamos, nos tumbamos, una crucecita a un lado, una tumba al otro, el sol filtrándose por las ramas del árbol que nos cobijaba, el murmullo de la gente hablando. 3 minutos de vídeo para grabar esa surrealista situación y 15 de siesta ¡Qué paz..! (y tanto pensaréis, una siesta en un cementerio, descansamos de muerte...).

Los 15 minutos sirven para sacar algo de fuerza, aunque no nos duraría demasiado…

Continuamos nuestro paseo por Cambridge, vamos en busca de los puentes públicos de los que antes
os hablábamos.

Lo primero que nos encontramos al lado de la Iglesia y frente al King’s College (esquina de Bene't Street y Trumpington Street) es el Reloj del Corpus.

Cambridge InglaterraOs encontraréis una especie de esfera plana redonda y bañada en oro con un saltamontes negro con cara de Pasaje del Terror encima. En la esfera dorada no hay número ni agujas, solo una hendiduras que se iluminan cada 5 minutos. Y es que solo cada 5 minutos el reloj marca la hora correctamente. Su autor dice que así se representa la irregularidad de la vida. Por otro lado, el bicharraco tiene nombre y se llama el Cronófago responsable de comerse el tiempo. Un toque dramático de lo que el paso del tiempo supone. Este reloj lo presentó en 2008 Stephen Hawkins

Este reloj es un auténtica maravilla, tardó en construirse 7 años, aunque comentan que un relojero llamado John Harrison intentó hacerlo en el s.XVIII sin terminarlo. Eso sí, la mecánica con la que funciona llamada “salto de saltamontes”, se basa en un movimiento pendular que él creó.

Lo cierto es que esa imagen, entre tétrica y extraña, hace del reloj un atractivo bastante difícil de fotografiar por el reclamo que despierta entre los turistas.

Nos acercamos a las inmediaciones del Queen’s College, tenemos mucha curiosidad por ver el famoso Puente Matemático, o Puente de Newton que dicen las leyendas. Para eso llegamos al Silver Bridge, desde allí se puede observar perfectamente esta curiosa construcción que comunica los edificios del Queen’s College, el nuevo y el viejo. La zona estaba muy animada y el flujo de embarcaciones de paseo por ese sistema de palo-empuje parecido a las góndolas, es incesante por el río Cam.

Desde la distancia, el Puente Matemático tiene una apariencia muy de imaginarte a Newton colocando tablones de madera rectos y desafiando a la gravedad, hasta ser capaz de construir ese puente que se observa sin un solo tornillo, tuerca, o elemento de sujeción. Para completar la leyenda, se dice que unos estudiantes, queriendo demostrar que también ellos podían, lo desmontaron y, al intentar volverlo a hacer… eso ya no se sujetaba y hubo que anclarlo.

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Eso es lo que se cuenta pero parece ser que la realidad es otra. Que ese puente se construyó con posterioridad a la muerte de Newton, y fue William Etheridge el que se encargó de su diseño, que incluía desde el principio elementos de anclaje. Lo cierto es que el puente tiene enganche, y el hecho de construir esa curvatura con tablones totalmente rectos, sigue haciendo del Puente Matemático un rincón que los visitantes quieren contemplar.

Desde el Puente Silver miramos en dirección opuesta al puente matemático, allí se encuentra, para los amantes de Pink Floyd el primer local donde tocaron, The Anchor. Avanzamos por las calles hasta buscar otro de los puentes que hay más adelante donde podemos bajar al nivel del río. Desde ahí se observa el Darwin College, el primero de Cambridge en admitir alumnos de ambos sexos. Nos encontramos ante un embarcadero y una especie de parque que va por el margen del río donde Cambridge pasa de ser un lugar agitado en una tarde en agosto a un paseo casi solitario entre la vegetación.

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En un rato estamos dando la vuelta, de nuevo el cansancio cae, cae mucho, nos duelen los pies, los riñones. La cámara ya no sabemos cómo sujetarla y pensamos en dejarla abandonada en cualquier rincón. Decidimos sacar un poco de fuerza y acercarnos a Magdalene Bridge, el otro puente público.

Allí mismo, se encuentra el lugar desde donde salen las barcas. Nos sentamos al borde del embarcadero y vemos a los barqueros (estudiantes principalmente) de cerca por primera vez. No van todos uniformados, pero sí que el pantalón corto de estampado escocés predomina. De fondo, otros chicos jóvenes están con su equipo de música regalándonos un sonido poco identificable por nosotros.

Cambridge Inglaterra


Nos quedamos 20 minutos ahí sentados, viendo las barcas ir y venir, haciendo punting, que es comparando como llevan los barqueros las barcas y como se las apañan los turistas para no caer directamente al agua, eso si que es un milagro y no el Puente de Newton o el Reloj del Escarabajo. 

Cuando nos vamos a poner de pie, no respondemos de nosotros, así que llega el momento de tomar una decisión. Queríamos cenar en un pub inglés, pero era tal el cansancio que el estómago estaba cerrado. Pensamos que tendríamos más noches para hacerlo, todas las vacaciones por delante en Inglaterra. Buscamos un supermercado para ir comprar avituallamientos.

Como nuestros itinerarios son densos y pueden estar condicionados por meteorología, queremos tener siempre comida con nosotros, seguir un poco la dinámica de Escocia, comidas nuestras, cenas en pubs. Pero en este caso no siempre pudo ser así.

Cambridge Inglaterra


Compramos agua, dulces, fruta, pan de molde, aperitivos, algo de embutido, y nos vamos en busca del autobús para volver al hotel.

No tardó demasiado en llegar y, de nuevo, en 15 minutos estábamos en nuestra parada. Descargamos el coche, llegamos a la habitación y ni las maletas había que deshacer, como decíamos en estos viajes, uno es una tortuga.

Al tocar la cama, tocamos el cielo. Como la habitación tiene cafetera, nos tomamos algo de lo que habíamos comprado, un café calentito, unas galletitas… y nos parece increíble todo lo que el día ha dado de sí y todo lo que queda por delante. Ponemos el despertador muy temprano… las 7.30 y nos dormimos casi hablando, recordándolo todo,… 

Al día siguiente, Canterbury, no se nos olvidará esa catedral, y los acantilados de Dover, un poquito de paisaje británico

¿Tienes planes hoy?

Cambridge Inglaterra





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1 de marzo de 2015

13 días por el Sur de Inglaterra: preparando el viaje

Recorrer durante 13 días el sur de Inglaterra ha sido una experiencia divertida, didáctica, preciosa… Pueblecitos de cuento, ciudades, catedrales totalmente impresionantes, costumbres diferentes y aventurillas de turisteo. Un viaje que hemos disfrutado el pasado verano de 2014 y os lo queremos contar.

Londres 13 días Sur de Inglaterra


Durante 13 días, hemos hecho multitud de paradas que se han caracterizado, entre otras cosas, por tener “casi siempre” un “más de algo”. Así, en este recorrido podréis descubrir “la calle más antigua de Europa continuamente habitada”, el “segundo reloj más antiguo del mundo en funcionamiento”, “la ciudad más pequeña de Inglaterra”, “el pueblo catalogado como más bonito del país”, la catedral gótica más antigua en uso de Inglaterra, “el castillo más grande y antiguo habitado del mundo” y un largo etcétera más que os iremos enseñando.

Castle Combe 13 días sur de Inglaterra


El diario de viaje que os traemos en esta ocasión es un poco más atípico que los anteriores que hemos realizado como 11 días en Escocia u 8 días por Nueva York. Decidimos que nos apetecía alquilar un coche y recorrer algunos de los pueblos y ciudades que hay en el sur de Inglaterra. Es algo que no es tan común, ya que algunos de los puntos que os vamos a comentar se pueden visitar desde Londres, en excursiones de un día en transporte público (otros no), pero nosotros, queríamos elaborar una ruta circular para recorrer parte del sur británico y poder “britanizarnos” de verdad.

Rye 13 días sur de Inglaterra


“...Y a lo Bridget Jones calzarme un pañuelo en la cabeza, unas gafas de sol y sumergirnos en la campiña inglesa, dejar cottage y granjas a los lados mientras el viento hace volar el pañuelo, y que“el que no escribe”, de chófer, me mirara con ojos golositos…” Vale me estoy viniendo arriba, íbamos por la parte del tour circular por el sur de Inglaterra, olvidemos la dramatización.

Así que, sin encontrar muchas experiencias en internet que hubieran hecho algo similar durante varios días seguidos, comenzamos a organizar nuestro viaje poco a poco. Lo hicimos por nuestra cuenta, reservando con antelación los vuelos, alojamientos y coche de alquiler.

Windsor 1 días por sur de Inglaterra Windsor 13 días sur de Inglaterra


En cuanto a los 13 días de recorrido, es importante tener en cuenta que cogimos los vuelos con horarios muy ajustados para poder aprovecharlos al máximo, de manera que el día 1 del viaje a las 10 de la mañana ya estábamos en Cambridge, y el día 13 salimos de Londres a las 20.30 de la tarde, con lo cual tanto el día de ida como de vuelta fueron perfectamente aprovechables.

El itinerario que finalmente resultó fue el siguiente:

Día 2: Canterbury - Acantilados de Dover (noche en Canterbury)
Día 3: Rye - Seven Sisters - Brighton - Winchester (noche en Winchester)
Día 4: Winchester - Old Sharum - Stonehenge (noche en Salisbury)
Día 5: Salisbury - Castle Combe - Bristol (noche en Bristol)
Día 6: Wells - Glastonbury (noche en Bristol)
Día 7: Bath - Bristol (noche en Bristol)
Día 8: Catedral Bristol y Cotswolds (noche en Stratford upon Avon)
Día 9: Oxford (noche en Oxford)
Día 10: Windsor Castle - Londres (noche en Londres)
Día 11: Londres (noche en Londres)
Día 12: Londres (noche en Londres)
Día 13: Londres - Stansted - Madrid (madrugada en casa)


Mapa itinerario 13 días por el sur de Inglaterra


Comentaros que nosotros ya habíamos estado previamente en Londres. Esto hace que esos 3 días no fueran dedicados a descubrir un lugar desconocido, sino más bien a volver a visitar lugares que ya conocíamos y descubrir otros (las segundas visitas suelen ser geniales). Así que relataremos lo que hicimos e iremos mencionando qué cubrió esta visita y qué cubrimos en la anterior. 

Londres tiene muchísimo que ver, es una ciudad que nos encanta, una ciudad que nos da vida, en la que siempre parece que pasan cosas y tiene planes para ti (perfecto para el nombre de este blog). Así que, posteriormente al diario, esperamos hacer alguna entrada con puntos clave de la ciudad.

Viajamos en agosto. En cada etapa os iremos comentando el alojamiento elegido y nuestras impresiones. Hoteles, Guest House, Inns (nueva modalidad para nosotros) y Bed and Breakfast, tenemos un poquito de todo.

Cambridge 13 días sur de Inglaterra


¿Qué necesitas para viajar a Inglaterra?

Aunque la mayoría que leáis esto es algo que seguro que ya conocéis, hacemos un pequeño guión recordatorio:

- El DNI (si eres comunitario) o pasaporte: con el Documento Nacional de Identidad vigente estás servido, pero también es válido el pasaporte. En nuestro caso llevamos los dos, simplemente por el hecho de prevenir. Si perdíamos uno, tendríamos documentación para volver a casa sin tener que estar moviendo papeleo. Cada vez estamos más cercanos a “las madres” que todo lo ven antes de que ocurra, da miedo.

- La moneda: sí, cuando entras en el Reino Unido todo es diferente. Un día alguien dijo, “lo importante es ese punto de diferenciación” y ellos lo llevaron al límite (moneda, clavijas eléctricas, conducción, unidades de medida…). Aunque no hay problemas para pagar con tarjeta en ningún lugar de los que fuimos, a excepción de algunos transportes, como autobuses, etc, algún alojamiento o parkings, lo recomendable es llevar dinero en efectivo. Y como diría “el que no escribe”: “mi padre siempre me ha dicho que el dinero te saca de problemas” (de fondo la banda sonora de El Padrino resuena en mi mente cada vez que me cuenta esto).

- Tarjeta Europea Sanitaria: no hace falta que tiréis de Seguro médico añadido, en este caso con la Tarjeta Europea, si tenéis algún problema, teóricamente, os atenderán. Si no tenéis la tarjeta en vuestro poder y no os da tiempo a solicitarla, lo aconsejable es tirar de un seguro de viaje que os cubra gastos médicos.

- Adaptador a la corriente: en el Reino Unido, el voltaje es el mismo que en España, pero las clavijas son diferentes. Así que debéis haceros con unos adaptadores que venden en cualquier ferretería si queréis disfrutar de vuestros aparatos eléctricos durante el viaje: móviles, cámaras, secador, etc.

- Paraguas e impermeable: El tiempo es cambiante y tiende a los chaparrones. Es así, nosotros viajamos en verano y fueron una prenda y un complemento imprescindibles en nuestro viaje.

Stow on the Wold 13 días sur de Inglaterra


Particularidades del viaje al Sur de Inglaterra.

A diferencia de nuestra experiencia en Escocia, en este viaje sí que pudimos comprobar lo que quiere decir “inestabilidad meteorológica”. Pudimos perfectamente interiorizar lo que son cambios de tiempo repentinos.

El tiempo básicamente estuvo en los mismos intervalos de temperatura durante todo el recorrido. Los primeros días fueron soleados y más cálidos, para nuestro gusto hasta demasiado calurosas por la humedad (no más de 25 grados). Los siguientes fueron calcos unos de otros, de 15 a 21 grados, sol, nubes, cielos espectaculares que pasaban de nubes de Los Simpsons a cielos negros de película de terror, que nos encantaron. Los cielos de Mordor, como los llamábamos, eran impresionantes. Luego llegaba una gota y ya tocaba correr como si no hubiera mañana, cerrar el chubasquero (que siempre debía estar al alcance de la mano) proteger las cámaras como si fueran el Santo Grial porque, seguidamente, venía un aguacero como no los hemos visto antes. Cortinas de agua que sin piedad descargaban allá donde te pillaran, y eso no lo soportaban ni limpiaparabrisas, ni paraguas, ni impermeable, eso solo podía ser solventado con un cafecito calentito en un pub inglés, o con un soportal del “ temprano gótico inglés”, u otro tipo de refugio medianamente sólido. Eso sí, 15 minutos después volvía el sol, y todo lucía aún con más encanto.

Wells 13 días sur de Inglaterra


En este recorrido hay muchísimas cosas para ver, la mayoría están relacionadas con catedrales y edificios emblemáticos, por tanto, es un viaje que os contamos y relatamos para todos los que crean que les pueda gustar este tipo de turismo, es intenso, pero a nosotros nos ha encantado.

No tiene nada que ver con el viaje a Escocia, donde principalmente encontramos paisajes y muchos castillos, donde la mayoría destacaban por sus enclaves. Aquí, el viaje es un recorrido por ciudades y pueblos, de calles de cuento con catedrales que te dejan boquiabierto, con historias e Historia, con elementos artísticos…

En el sur de Inglaterra hay muchos puntos de interés, nosotros hicimos una selección y en el camino hemos ido encontrando, a los pies de la carretera, puntos que hemos dejado apuntados para otra ocasión y que no pudimos visitar, como Arubel… y otros que directamente tuvimos que descartar porque el viaje se nos iba de las manos, como el Castillo de Dover. Con esto, deciros que nuestros puntos no son los mejores, ni los peores (esperamos), son los que elegimos tras leer y leer pero que hay muchos más que se pueden incluir.

Winchester 13 días sur de Inglaterra


En Inglaterra, los precios son altos en general, y el cambio no colaboraba. En la mayor parte de lugares que entréis hay que pagar, y no son baratas las entradas. Comentaros que existe una tarjeta Pass para poder visitar lugares emblemáticos de Inglaterra, se llama English Heritage Pass. Nosotros, en esta ocasión, no la hemos cogido. Incluía alguno de los puntos de nuestro itinerario y si hubiéramos incluido el Castillo de Dover ya nos habría interesado, pero como no fue así, al final, vimos que no nos ahorrábamos de entrada nada. 

Para Londres hay otra tarjeta, la London Pass, que tampoco hemos utilizado dado que, como os decíamos, ya habíamos estado previamente en Londres y visitado las atracciones más significativas. Sí comentaros que existen otras opciones de ahorro, pero de esto os hablaremos más extendidamente en las entradas de Londres, para no alargar más, la ya de por sí eterna, entrada de introducción. 

El tema de la conducción es otra de las peculiaridades, por supuesto. Deciros que alquilamos un coche. Aunque para un viaje de dos personas es tentador coger un vehículo de los extra pequeños, hay que tener en cuenta que en este tipo de viajes uno va como las tortugas, todo el día con el caparazón a cuestas, es decir, con las maletas para aquí y para allá, por lo que para nosotros era importante que tuviera un maletero con algo de capacidad, porque luego aparcas el coche y no quieres que todo quede a la vista. 

Stow on the Wold 13 días sur de Inglaterra Winchester 13 días sur de Inglaterra


Llevad un GPS, no están mal las indicaciones, pero nosotros lo vemos bastante necesario. Ya hay que concentrar la atención en bastantes cosas como para estar muy pendientes de las indicaciones.

En Inglaterra cogimos un coche manual, por eso de abaratar un poco el viaje. “El que no escribe” fue el conductor (y me transmite que lo de las marchas no es tan malo como se puede imaginar) y yo la atenta copiloto. Las autopistas tienen de 2 a 5 carriles, velocidad máxima 113 km/h, sopor. Las carreteras comarcales, con bordillo lateral, dos únicos carriles, sin arcén, vegetación cortada a modo seto que te cierra como en un túnel de árboles, escasa visibilidad... 90 km/k. Ahí, parecía que estabas en una atracción de Port Aventura. Pasaba la naturaleza por tu vida a la velocidad de la luz. 

Seven Sisters 13 días sur de InglaterraAdemás, todo es extraño. Conducen por la izquierda, vale. Se adelanta por la derecha, vale. Esto ya lo habíamos hecho en Escocia, pero hay más...

¿Autopistas con rotondas? ¿Autopistas con semáforos? Ahí están toditas, toditas para sorprenderte cuando menos te lo esperas. Probablemente, éstas, junto con ser temporada de veraneo, fueran las responsables de los atascos de los “de antes” que nos hemos encontrado en las vísperas y fines de semana, por no hablar del que pillamos camino de vuelta a Stansted.

Miedo a las rotondas no debéis tener, es prácticamente imposible meterte en sentido opuesto. Entras en ellas con medio giro hecho, con lo cual girar a la derecha implicaría maniobrar. Otra cosa ya son los giros, que quizá sea lo que más hace crujir al cerebro, pero en unos días la cosa irá con bastante normalidad (dentro de lo que cabe) Si no con seguir a los demás.

Aparcamiento. En Inglaterra se paga por casi todo, y dentro de ésto está el aparcamiento. Éste era uno de los temas que más nos preocupaba a la hora de organizar el viaje, qué hacer con el coche en cada lugar de destino.

Bristol 13 días sur de InglaterraA ver, generalizando, hay tres fórmulas si nos referimos a ciudades:

1) Park and Ride (o P+R): básicamente, se trata de unas explanadas para aparcar en el medio de la nada, desde donde sale un autobús que te lleva al centro de la ciudad. Suele estar a unas cuantas millas del destino pero en las inmediaciones. Si se trata de destinos populares, suele haber más de uno repartidos en las diferentes carreteras que llevan al lugar, para que puedas parar antes sin tener que atravesar la población. 

Estos aparcamientos no funcionan todos igual. Unos tienen precio fijo para todo el día y por ese precio te incluye ya el autobús de ida y vuelta al centro. Otros tienen como tres tarifas, en intervalos horarios y pueden o no incluir el billete de autobús. 

En general, suele ser la opción más económica por ser la más lejana. Nuestra experiencia cuando los hemos usado ha sido muy buena, especialmente el de Canterbury.

2) Aparcamientos de larga estancia: estos aparcamientos están situados en la misma ciudad, pero no suelen estar en todo el centro, y tampoco suele haber muchos. Qué deciros, son espacios generalmente abiertos donde te permiten estar un número amplio de horas y que te indican las tarifas para cada intervalo de tiempo. Más caro que el P+R en función del tiempo que vayas a estar, pero más barato que los siguientes (los hemos usado bastante).

3) Aparcamiento de corta estancia: son esos aparcamientos en los que todos soñamos aparcar. El que está justo, justo, donde tú quieres ir. Te bajas y ¡tachán! todo el centro para ti. No has soñado con aparcar tan bien en tu vida. Son bastante caros y muchos tienen el estacionamiento limitado a 2 horas, 3 como mucho, con lo que te quedas corto.

4) Aparcamiento en la calle: en muchas calles parece que se puede aparcar, no se ve máquina por los alrededores, ni ningún cartel o señal. Pero si os fijais, enseguida, reconoceréis unas señales, en las que te dejan estacionar de 30 minutos a una hora y media. Si no las véis y la calle es de esas que tienen bastantes sitios y os parecen una maravilla para aparcar, por situación, etc, casi al 95% será de las que tienen este tipo de tarifas (recomendamos preguntar a alguna tienda que esté allí, la gente es muy amable). Para turismo no es una opción válida

5) Aparcamientos privados: terrenos privados que habilitan como aparcamientos, en general los precios estaban bastante en la línea del resto, así que también puede ser una opción.

Cambridge 13 días sur de Inglaterra Londres 13 días sur de Inglaterra


Nosotros hemos llegado a decir que, a pesar del precio de la gasolina, nos salía más barato tener el motor encendido que apagado, con esto de los parkings.

Os dejamos esta web donde podréis buscar aparcamientos. Es muy útil, vienen precios, distancia y tipos. Podéis coger las coordenadas, aunque luego allí, más o menos, todo se ve fácilmente.

Ya se nos ha ido la introducción de las manos, y no era nuestra intención. Irán saliendo más cositas y ampliándose información en el diario de viaje. Esperamos que lo disfrutéis y, sobre todo, que os pueda servir de ayuda si alguien está planificando viajar al sur de Inglaterra.

¡Empezamos con el diario!

¿Tienes planes hoy?

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14 de febrero de 2015

Cervo: el Paseo de los Enamorados

En estas fechas, tan dulces, tan tiernas y, seamos realistas, tan “moñas”, nosotros no queríamos quedarnos fuera de la actualidad, así que con San Valentín o Cupido batiendo sus alas de plumas en el ambiente y los anuncios de corazones, nosotros traemos el llamado Paseo de los Enamorados, en Cervo.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia

Cervo, se encuentra en Lugo (Galicia) y lo que hoy os proponemos es un paseo cortito por un paisaje muy agradable. Este paseo pertenece al Conjunto Histórico Artístico de Sagradelos.

Seguramente, el nombre de Sagradelos os suene, vinculado directamente a su reconocida y característica porcelana. La fábrica se encuentra en este lugar, aunque antes de esta función allí se encontraba una fábrica de fundición de hierro que llegó de manos del Marqués de Sagradelos en el s. XVIII.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia Paseo de los Enamorados Cervo Galicia


Así que, dentro del conjunto se encuentra la fábrica, la Casa de la Administración, que se emplea como museo, y el río Xunco, alrededor del cual realizaremos el llamado Paseo de los Enamorados y que os permitirá enamoraros aún más de todos los enclaves naturales que ofrece Galicia y que no solo están relacionados con el mar.

Hemos estado en dos ocasiones, en una nos llevó un amigo gallego, la segunda vez fuimos solos, y nos costó llegar, así que os dejamos la ubicación para facilitaros la tarea.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia


En la zona hay tres caminos para poder recorrer, nosotros en este caso traemos el que comienza en los alrededores de la fábrica de porcelana y termina en la pequeña presa, son aproximadamente unos 500 metros lineales, 1 km ida y vuelta.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia


Si algo nos llamó la atención cuando visitamos este pequeño pero idílico rincón gallego fue el color del agua del río Xunco, el cual lucía casi negro y sobre el que reposaban algunas hojas caídas de los numerosos árboles que rodean su cauce. Esos contrastes de color, con el verdor característico de Galicia, que rebosa vida.

Nuestras dos visitas han sido siempre en temporada de verano, y os decimos que es un lugar ideal para darse un paseo después de una de esas exquisitas comidas gallegas, acompañadas de Albariño.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia


Sobre este lugar no nos vamos a extender, como os decimos, se trata de un pequeño camino en un entorno mágico que destaca además por su variedad botánica. Si os acercáis a la fábrica de porcelana, que muchos lo hacen, dónde además se organizan visitas guiadas, o si simplemente estáis por la zona y durante un rato queréis disfrutar de un entorno muy agradable, aquí lo encontraréis.

Una visita perfectamente compaginable con otros lugares mágicos de la Mariña Lucense; la Playa de las Catedrales a tan solo 34 km o Viveiro a 26 km, entre otros.

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia


Un lugar que se llama “Paseo de los Enamorados” o “Paseo dos Namorados” (en gallego) y ubicado en estas tierras tiene que tener “magia” ¿No creéis? 

A nosotros nos pareció un rincón diferente en el que pasamos muy buenos momentos. Así que, desde aquí, en vísperas del “día oficial del amor”, esta es nuestra aportación.

Galicia tiene mil rincones para enamorarte, y de lo que más te puedes enamorar estando allí es de ella misma, de sus puestas de sol, de sus playas, de su gastronomía, de sus paisajes, de su vegetación…. un buen rincón para simbolizar el día de San Valentín.

¿Tienes planes hoy?

Paseo de los Enamorados Cervo Galicia






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31 de enero de 2015

Rascafría: cuatro rincones más que no debes perderte

Monasterio Santa María del Paular RascafríaHace un tiempo publicamos una entrada que se titulaba “Rascafría: tres rincones que no debes perderte”, hoy os traemos una segunda parte, con otros cuatro puntos diferentes situados en los alrededores del pueblecito y que corresponden a su municipio. Por supuesto, a los que no hayáis visto la primera entrada os recomendamos que lo hagáis, si vais a Rascafría no podéis perderos ni estos puntos ni estos otros.



Ante todo, vamos a situar Rascafría. Pertenece a la Comunidad de Madrid, está más o menos a unos 90 km de Madrid capital, en la Sierra de Guadarrama, en la zona alta del Valle de Lozoya. Un término municipal que esconde rincones en sus alrededores, perfectos para disfrutar en invierno, que se viste con facilidad de blanco, en primavera con sus cascadas, en verano con sus aguas frescas, piscinas naturales y bosques y en otoño donde la naturaleza destaca con sus cambios de apariencia.


MIRADOR DE LOS ROBLEDOS: EL VALLE DE LOZOYA A TUS PIES

Para llegar a este estupendo Mirador, que dejará la sierra a tus pies, hay que ir hasta la carretera de Cotos, la M-604 ( la misma carretera de la que os hablábamos en la otra entrada de Rascafría por la que se accede al paseo por el margen del Arroyo de la Angostura, en la zona llamada La Isla). Si venís desde Rascafría el desvío quedará a vuestra derecha, a la altura del kilómetro 30 más o menos ( está indicado con una flecha de madera, no demasiado grande), si lo hacéis desde Cotos, quedará a la izquierda.

Rascafría Mirador de los Robledos


Nada más toméis el desvío os encontraréis la posibilidad de aparcar allí mismo, o de ir subiendo por una pequeña y estrecha carretera que lleva directamente al aparcamiento del mirador. Nosotros optamos por subir en coche, el día que nos ponemos vagos, nos ponemos vagos… Pero desde abajo el paseo no es muy largo tampoco, suponemos que rondará los 800 metros, y en día que pueda haber hielo o nieve, seguramente sea lo más aconsejable.

Rascafría Mirador de los Robledos
Desde el Mirador de los Robledos se obtienen unas vistas privilegiadas. Estas fotos que os mostramos en la entrada están tomadas en un otoño, a pesar de la nieve que se ve, que apareció por sorpresa.

Desde el mirador podéis ver el Pueblo de Rascafría, el Monasterio del Paular, el embalse de la Pinilla, lo que viene a ser el Valle de Lozoya, a los pies del Parque Nacional de Guadarrama….

Rascafría Mirador de los Robledos


Pero no será lo único, las montañas de la sierra os acompañarán, para ello lo que os aconsejamos es que avancéis por la explanada superior en busca del Monumento al Guarda Forestal. Esto es un monolito de piedra levantado en homenaje centenario del cuerpo que cuida y protege la naturaleza. Justo enfrente de él, os encontraréis una especie de brújula o rosa de vientos de piedra con aguja de hierro (igual que la que os enseñábamos en el Mirador de los Gitanos, camino de la Laguna Grande de Peñalara).

Rascafría Mirador de los Robledos


A través del movimiento de ésta, moviendo la flecha y señalando el lugar que despierte vuestro interés, podéis localizar las cumbres más populares y menos conocidas de la sierra, así como identificar cada uno de los detalles que se ven desde el mirador y los que no se llegan a ver, pero te dicen en qué dirección se encuentran. Ya lo dice la leyenda que reposa en ésta “brújula”: “Para ver hay que mirar y saber”. Cabeza de Hierro, Cabeza Mediana, Peñalara, Navafría, entre otros tantos.

Rascafría Mirador de los Robledos


Es un lugar tranquilo, donde uno se siente de maravilla. Uno de esos rincones a escasos 5 minutos del pueblo de Rascafría que merece una parada.



EL MONASTERIO DEL PAULAR Y EL PUENTE DEL PERDON: HISTORIA ENTRE MONTAÑAS

Tenía mucho delito que en la anterior entrada que no hubiéramos mencionado uno de los edificios singulares que hay en el municipio de Rascafría y que ha tenido una trascendencia en la Historia, nos referimos al Monasterio de Santa María del Paular, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento. Pero es que si os somos sinceros, es un lugar en el que hemos aparcado numerosas veces, hemos entrado tras la puerta y paseado por el jardín, pero nunca hemos visitado su interior por unos motivos u otros, de horarios, de climatología, etc, aunque siempre, siempre que hemos estado a su lado no hemos podido evitar fotografiarlo.

Monasterio Santa María del Paular Rascafría


El Monasterio se encuentra en la misma carretera de la que os hablamos en el punto anterior, pero en este caso, casi pegado al pueblo de Rascafría ( a unos 2 km). Allí hay un aparcamiento gratuito, dónde os hemos recomendado en la otra ocasión estacionar para visitar el Bosque de Finlandia, Las Presillas o ir al lugar del que os hablaremos en el punto posterior, las Cascadas del Purgatorio.

Monasterio Santa María del Paular Rascafría


El Monasterio del Paular ha sido siempre un punto importantísimo para la zona. Su origen se sitúa en el s.XIV. Uno de los hitos que marca este lugar, es que aquí se fabricó el papel en el que se hizo la edición impresa de la primera parte del Quijote. Financió la construcción de la Cartuja de Granada, cuando era de cartujanos. Y como pasó con muchos otros templos, en el s.XIX, la desamortización de Mendizábal dejó el edificio en casi situación de abandono, perdiendo muchas piezas de gran valor patrimonial. Algunas de ellas recuperadas.

Monasterio Santa María del Paular Rascafría


Actualmente, es una orden benedictina quién lo ocupa, con una cesión de uso. Durante 60 años lo han tenido en usufructo, acabándose éste en 2014. Ahora mismo el edificio es público. Hace años, los monjes subarrendaron el Palacio del Monasterio a una cadena hotelera para su explotación y, al acabar, el periodo de la concesión se ha tenido que echar el cierre del hotel que se convirtió en reclamo para reuniones, bodas, comuniones y fines de semana de calidad. Una fuente económica para toda esa zona. Ahora mismo permanece cerrado y nosotros desconocemos su futuro.

En la web del monasterio podéis encontrar los horarios de visita.

Monasterio Santa María del Paular Rascafría


En función de gustos, que cada uno decida o no visitar su interior, pero al menos sí os recomendamos que os acerquéis a sus alrededores para verlo desde el exterior y pasear entre sus muros. El Monasterio de Santa María del Paular desde fuera goza ya de gran belleza y el enclave en el que se ubica casi conforma una postal.

Rascafría Puente del Perdón


Si queréis tener una perspectiva de las mejores, al otro lado del la carretera, casi enfrente del monasterio se encuentra la puerta que da acceso al paso que lleva al Puente del Perdón, que cruza el río Lozoya. El puente que ahora se puede ver es del s.XVIII, pero el originario databa del s.XIV, y fueron las condiciones meteorológicas las responsables de su deterioro. Se dice que fue construído para que los monjes pudieran acceder a su fábrica de papel. Eso sí, su nombre viene de que aquí era donde se juzgaban a los reos, el último espacio en el que tenían la oportunidad de explicarse. Si convencían se salvaban, si no lo hacían, acababan en la llamada Casa de la Horca, camino a Cotos.



LAS CASCADAS DEL PURGATORIO: LA RUTA MÁS POPULAR DE RASCAFRÍA

La ruta que os proponemos lleva a unas de las cascadas más emblemáticas de la zona. Se ha convertido en un recorrido bastante popular aunque, al menos en nuestra visita, no estaba masificado.

Cascadas del Purgatorio Rascafría


A la primera cascada se accede sin dificultad, a la segunda, que es más alta, sí hay que subir con cuidado y no siempre se puede, bien trepando, o si no dando un rodeo por una pendiente bastante inclinada. La mayoría de los visitantes se quedan en la primera y, en función de las condiciones del terreno y habilidades personales de cada uno, otros ascienden para ver la segunda. Nosotros aún no hemos pasado a la segunda cascada, cuando fuimos un esguince en recuperación no lo hacía aconsejable, pero esto no se va a quedar así…

Cascadas del Purgatorio Rascafría


Esta ruta que lleva desde el Puente del Perdón hasta las Cascadas del Purgatorio, ida y vuelta, es de unos 12-13 km. Se puede ir por un lado del río Aguilón y volver por el otro, o como hicimos en nuestro caso, ir y volver por el mismo. Sea como sea es una ruta lineal.

Cascadas del Purgatorio Rascafría Cascadas del Purgatorio Rascafría


En esta ocasión, fuimos casi en primavera pero hemos leído que es un camino bastante interesante para hacerlo con raquetas de nieve y poder ver la cascada congelada. Sea como sea, es una ruta que se puede hacer en cualquier época del año, siendo conscientes siempre que, si lo que se desea ver es un caudal abundante, la mejor época será el deshielo y la primavera.. No tiene dificultad técnica ninguna el llegar a la primera cascada. Se puede hacer con niños acostumbrados a unas distancias más largas porque, además, en general, quitando el tramo del salto del agua segundo, no tiene un desnivel importante y transcurre por un paraje cómodo para enseñarles insectos, árboles, plantas y disfrutar...

Paisajísticamente hablando el recorrido no es impresionante, se trata más bien de un agradable paseo por la sierra hasta el salto de agua, entre pinos y robles, con el sonido del río de acompañante.

Cascadas del Purgatorio Rascafría


Es una ruta que no tiene pérdida, y esto para que lo digamos nosotros es que tiene que estar muy bien señalizada. Debéis seguir la pista asfaltada del Puente del Perdón , desde ahí se puede atravesar las Presillas o seguir recto hasta que la pista asfaltada se convierte en camino donde encontraréis un cartel que os señala las Cascadas. 

Posteriormente cruzaréis un puente de tablones de madera y ya continua el sendero con unas cuantas señalizaciones más repartidas en el recorrido. Este sendero os llevará hasta los pies de la cascada.

Cascadas del Purgatorio Rascafría


El tiempo en realizarla depende mucho de las condiciones de cada uno, edades y motivación, pero entre paradas y demás, se puede poner en unas 4-5 horas ida y vuelta. Por lo que os recomendamos llevaros algo de comer si hace buen tiempo. De hecho, si salis temprano, podéis utilizar, fuera de temporada, el área recreativa de Las Presillas para descansar a la vuelta, con su amplia explanada y unas mesitas en las que poderse sentar. Y si es verano hasta os podréis bañar en las frías piscinas naturales.

Cascadas del Purgatorio Rascafría Cascadas del Purgatorio Rascafría


Una ruta que no os llevará a la cascada más alta ni más caudalosa, pero si que os permitirá pasar un día al aire libre en un maravilloso entorno.



ARBORETO DE GINER DE LOS RÍOS

Si a la vuelta de la ruta, o a la salida de la visita del Monasterio de Santa María del Paular, o quizá si acabáis de ver el Bosque de Finlandia, o simplemente tenéis ganas de conocer un rinconcito más de Rascafría, tenés este arboreto.

Rascafría Arboreto Ginés de los Ríos


Se encuentra al otro lado de la carretera del Monasterio de Santa María del Paular, justo enfrente. Se trata de un pequeño espacio para amantes de la botánica o, simplemente, para aquellos que quieran pasear y curiosear por un sitio diferente, en el que hay más de 200 especies diferentes de árboles caducifolios, cuya procedencia es de diversos lugares del mundo. Están agrupados por su lugar de origen. Es de acceso gratuito.

Rascafría Arboreto Ginés de los Ríos Rascafría Arboreto Ginés de los Ríos


Otro pequeño tesoro que nos ofrece Rascafría para estar cerca de la naturaleza y conocer más sobre ella.



Y casi entran ganas de acabar de una manera muy similar a como lo hicimos la otra vez, recordando la importancia de los pequeños detalles, de los pequeños rincones, que no tienen los edificios más grandes, ni los saltos de agua más impresionantes, ni la vegetación más exótica, pero que sí se convierten en rincones que forman parte de tus “grandes momentos” con “pequeñas cosas”.

Nos encanta visitar Rascafría, de ruta, de paso, de domingueros, de fotógrafos, de blogueros o de parejita feliz que “pela la pava”, un lugar donde es fácil que encontrar algo que apetezca ver...

Y recordad no perderos tampoco:
  • El Bosque de Finlandia
  • Las Presillas
  • El Arroyo de la Angostura

aquí os lo contamos…

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Rascafría





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