11 de mayo de 2015

Tudanca: una joya en el Valle del Nansa

Conocer Cantabria no es solo perderse por su espectacular costa, en algunos rincones salvajes como Oyambre o la Costa Quebrada , playas kilométricas de arena suave y fina como las de Laredo, o disfrutar el cotizado oleaje bravío para los surfistas en la Playa de los Locos de Suances. No es solo visitar su preciosa capital, Santander, o sus localidades más populares como Santillana del Mar, Castro Urdiales, Potes o Comillas.

Tudanca


Conocer Cantabria implica adentrarse también en su verde y profundo interior. En los valles cruzados por ríos, en paisajes relajantes donde se pueden encontrar municipios realmente bonitos que conservan arquitectura y tradiciones ancestrales. Pequeños rincones que albergan tranquilidad y muchísima belleza, tanto por sí mismos, como por el enclave en el que sitúan. Dentro de éstos, ya os hablamos en su día de nuestra excursión por los Valles Pasiegos, de Bárcena Mayor, de Carmona o de Liérganes

Y hoy queremos sumar un rinconcito más, enclavado en el Valle del Nansa, un pequeño municipio que no llega a 100 habitantes pero que nos pareció que está lleno de encanto: Tudanca.

Tudanca Tudanca


Tudanca fue declarado Conjunto Histórico en los años 80. Nosotros, a pesar de nuestras múltiples visitas a Cantabria (sentimos auténtica devoción por esta Comunidad Autónoma), hasta hace poco no conocimos este lugar. Nos dirigimos allí tras tomarnos uno de esos “desayunos de los campeones” con los que parece que no vas a necesitar comer más en todo el día (mentira, solo nos hizo falta llegar al mediodía a los Tojos donde solemos pecar y arramplar con un cocido montañés para, aquel día, pensar que como era el día de regreso quizá deberíamos tomar algo más ligero, y acabar dándole al rabo de toro y a las judías con venado; como podéis observar muchísimo más ligero, tanto, que optamos además por tomarnos una tartita casera, en fin, si os lo estáis preguntando, llegamos bien a casa, aunque prescindimos de cenar...).

Tudanca


El caso que, aquel día tras el potente desayuno, pusimos destino a Tudanca y no tardamos en encontrarnos en el Valle del Nansa, entre laderas y verde por doquier a pesar de ser el mes de agosto. Simplemente, recorrer estos paisajes en coche es un placer, sobre todo para mí, que voy de copiloto como una reina mirando como pastan las vacas y como las laderas suben y bajan. “El que no escribe” dice que también lo disfruta muchísimo, pero es imposible que sea tanto como yo (yo gano una vez más).

Tudanca


Tudanca se sitúa en un enclave espectacular, rodeado de campo, de laderas, parece aislado en medio de la naturaleza cántabra, a media ladera de Peñasagra. A eso de las 10-11 de la mañana, en el aparcamiento que hay a la entrada donde se debe estacionar, no había ningún vehículo. Llegábamos los que parecíamos los primeros visitantes del día a colarnos por las calles de este bonito lugar.

Tudanca


Si vais a Tudanca, el desayuno de los campeones del que os hablábamos os vendrá muy bien, algunas de sus empinadas calles que salvan el desnivel de la ladera en la que se ubica harán que queméis parte de la energía.

Tudanca Tudanca


Es un placer fijarse en sus casas, arquitectura popular cántabra. Cuanto más asciendes por la calle, las vistas del lugar en el que te encuentras se hacen más majestuosas y tú pasas a sentirte más pequeño.

El paseo es tranquilo, aun estando en pleno verano. Cuando disparamos la cámara se escucha casi el eco de la misma con cada fotografía. Y eso sí, os aseguramos que la disparamos muchas veces. Lo cual, para algunos que nos hayáis leído antes, igual no sea muy significativo, porque lo nuestro es obsesión, pero de verdad que el lugar lo pide a gritos.

Tudanca


Aunque también te grita que te sientes un rato ¿Para qué? Para reposar y empaparte del lugar y la paz de dónde te encuentras. Y así hicimos, cuando estábamos en una de las zonas más alta de Tudanca, justo al lado de una de sus casas más populares, una Casona típicamente montañesa, de importancia histórica.

Esta casona es originaria del s.XVIII, y es conocida también como el Palacio de la Cuesta, cuyo nombre no deriva de la pendiente que habréis ascendido para llegar a ella, sino de la familia a la que pasó después de que el que la mandó construir falleciera sin descendencia.

Tudanca


Su primer propietario fue un vecino que emigró a Perú y, a su vuelta, con el capital obtenido, mandó construir la vivienda. A su muerte, como os contamos, no tenía descendientes y la casona pasó a los antepasados de José María Cossío, escritor español en el s.XX, que formó parte de la Real Academia de la Lengua y que mantuvo contacto con muchas personalidades del momento. Por esa casa, dicen haber pasado Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, Gerardo Diego… entre otros.

Tudanca


Se puede acceder al interior a través de una visita guiada. Nosotros esta última parte la dejamos para otra ocasión, porque aquel día, al lado de esa casona blanca que preside Tudanca y sentados en un pequeño poyete de piedra, dejamos que se nos perdiera la mirada en los valles cántabros. Aquel día también dejamos que las agujas del reloj se movieran sin a su antojo, porque sin hacer nada más que estar los dos allí sentados el tiempo corrió rápido. 

Los tejados de las casas, las vigas de madera, las calles empinadas, el aire limpio y ese día soleado era todo lo que necesitábamos en ese momento.

Tudanca


Un rato después necesitaríamos ese rabo de toro y judías con venado que nos tomamos en los Tojos, del que os hemos hablado antes.

¡Cómo no nos vamos a derretir cada vez que vamos a Cantabria si nos dan todo lo que nos gusta!

¿Tienes planes hoy?

Tudanca





Leer más...

4 de mayo de 2015

Museo Reina Sofía: arte, misterios e Historia en Madrid

En Madrid, entre la estación de Atocha y el Paseo del Prado, se forma un triángulo fundamental en el Madrid cultural. Se trata del trío que forma el Museo del Prado, el Museo Thyssen Bornerzmisa y el Museo Reina Sofía del que os vamos a hablar hoy. Todos ellos muy cerca unos de otros, a un corto paseo por una de las zonas de Madrid con bastante Historia y encanto.

Museo Reina Sofía de Madrid


El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) está al lado de la Estación de Atocha de Madrid, en la calle Santa Isabel 52. Su vocación principalmente está ligada a las manifestaciones artísticas contemporáneas y al s.XX. En constante cambio con sus exposiciones temporales, además, cuenta con una exposición permanente de gran interés. En ésta se encuentra, entre otros, Dalí o Joan Miró y uno de los mayores protagonistas tanto para el turismo nacional e internacional, el famoso cuadro del Guernica de Picasso, que se convierte en uno de los mayores atractivos populares.

Museo Reina Sofía de Madrid


El Museo Reina Sofía está constituido por dos edificios que se diferencian perfectamente, uno mucho más moderno, del s.XXI obra del arquitecto francés Nouvel, y otro mucho más sobrio que fue terminado por Sabatini, aunque son más los arquitectos que contribuyeron a su construcción. Además, fuera de esta ubicación, el Museo Reina Sofía ha ampliado sus muestras artísticas a otros lugares emblemáticos como son el Palacio de Cristal o el Palacio de Velázquez, ambos en el Parque del Retiro, y que se emplean para exposiciones temporales.

Y es que el museo, declarado como tal, no lleva tanto tiempo con nosotros. En los años 80 fue declarado Centro de Arte, ya que solo disponía de exposiciones temporales, y ya en los años 90, cuando por fin tuvo una exposición permanente fue declarado oficialmente museo. Esta colección se fue consiguiendo poco a poco, a base del legados, compras y donaciones que hicieron por ejemplo la mujer de Joan Miró, entre otros. En su trayectoria ha tenido algunas exposiciones que causaron total aceptación entre el público, como la de Antonio López en los años 90, o la de Dalí a principio de los años 2000.

Museo Reina Sofía de Madrid Museo Reina Sofía de Madrid


Nos encanta ahondar en la Historia de los edificios emblemáticos de Madrid, y es que detrás del Museo Reina Sofía, a parte de un excelente museo de arte contemporáneo, se esconde también una larga Historia, llena de idas y venidas, de reyes, de leyendas y mucho más…

Nos vamos a centrar en las sedes principales del centro, donde se encuentra el edificio de Sabatini y la ampliación posterior del arquitecto Jean Nouvel. Respecto a los otros edificios ya hablaremos cuando hagamos una entrada del Parque del Retiro.

Museo Reina Sofía de Madrid


Para resumir su historia y todas las leyendas que lo rodean hay que remontarse al comienzo, en el s.XVI, entonces Felipe II quiere unificar todos los centros que recogen a enfermos y desvalidos en un único centro. A pesar de que inicialmente se plantea hacerlo en la Carrera de San Jerónimo, se considera que sería una buena ubicación donde se encuentra el actual edificio de Sabatini. En aquellas fechas, ese lugar era la periferia y contaba con un buen abastecimiento de agua en su entorno. Inicialmente la iglesia no se lo pone fácil y a través del Concilio de Toledo impide unificar todo en un centro, protegiendo así a todas las congregaciones de religiosas que se dedicaban a esa tarea. Pero Felipe II, acude hasta al Papa para poder llevar su proyecto a cabo.

Museo Reina Sofía de Madrid


Y así comienza la construcción del Hospital. Una construcción que se extendería a lo largo de los siglos y que fue llevándose a cabo poco a poco y ejerciendo sus funciones en la misma medida. En el s.XVIII, Fernando VI considera que el edificio no es adecuado para la función que se le presupone y que por tanto debe adaptarse un nuevo proyecto para llevar a cabo esta función. Así, de la mano del arquitecto José de Hermosilla se inicia el nuevo proyecto para el Hospital General, que no pudo acabar y para el que fue destinado finalmente Sabatini. 

En este edificio, durante todos estos años, han sido muchos los que encontraron el final de su vida, y quizá vinculado con ésto, mucho tienen que ver las infinitas leyendas que han hecho de este lugar un espacio investigado más de una vez por sucesos paranormales.

Museo Reina Sofía de Madrid


Durante toda su historia, el “Hospital General” tuvo también funciones de prisión, depósito de cadáveres del Anatómico Forense y un área dedicada a psiquiátrico, o manicomio como se llamaba antiguamente, dónde se dice que las técnicas que se utilizaban con los pacientes no eran muy ortodoxas, también, en la parte baja estuvo durante un tiempo el Colegio de Cirugía de San Carlos. En la Guerra Civil también se comenta que se torturó y mató a soldados, concretamente en el lugar donde hoy en día está la Biblioteca. A esto sumamos la cantidad de enfermos que llegaban casi incurables con peste, virus e infecciones sin solución. Y parece ser que todos estos cuerpos acababan enterrados en el subsuelo del Hospital.

Museo Reina Sofía de Madrid


Lo cierto es que a mediados de los años 60 el Hospital cerró y quedó sumido en un abandono que rozó la posibilidad de demolición. En esos momento de qué hacer con un edificio que había quedado en la ciudad en soledad, al final, y debido a la trayectoria histórica del mismo, se decide proteger y convertir en edificio Histórico Artístico. Así, la construcción de Sabatini, de corte neoclásico, y que no llegó a acabar tal y como él tenía proyectado, comienza a tener protagonismo, se inicia una rehabilitación y se piensa en orientarlo hacia un Centro Cultural.

Museo Reina Sofía de Madrid


Durante las diferentes etapas desde finales de los 70 hasta el 90, en el que abre como museo, se encuentra en su rehabilitación restos que confirman parte de los hechos dramáticos de lo vivido entre las 4 paredes: tumbas, huesos, cadenas… y hasta tres monjas momificadas (que, por cierto, tras su descubrimiento se dejaron enterradas bajo la entrada principal de la fachada de Sabatini). 

Todos estos hechos alimentan más aún los testimonios de algunos de los trabajadores, sobre todo nocturnos, del Centro de Arte y Museo. Dicen escuchar sonidos, sentir energía extraña, falta de aire, agobio… Además, los modernos ascensores que se construyen en la fachada principal del clásico edificio empiezan por la noche a ponerse en marcha solos. Son tantos los testimonios que en más de una ocasión se hacen estudios paranormales al respecto, quedándose este edificio como uno de los “encantados” de Madrid. Entre las leyendas más “simpáticas”, la que dice que era Picasso quien se aparecía por allí, muy enfadado, porque su obra maestra, El Guernica, lo habían trasladado del Casón del Buen Retiro a un edificio que había sido un Hospital.

Museo Reina Sofía de Madrid


Y entre las leyendas más escalofriantes, la de un paciente que decía llamarse “Ata” (Ataulfo para algunos) y que se manifestó a través de una ouija a unos trabajadores del museo y, posteriormente, a unos profesionales en la materia, afirmando ser un loco asesino.

Apartadas estas leyendas y misterios. La Historia del Museo Reina Sofía continúa. A partir de su apertura como tal empieza a tener bastante éxito, sus colecciones se incrementan y se plantea hacer una remodelación, que al final no parece, como suele pasar, que agrade a todos.

Museo Reina Sofía de Madrid


El arquitecto Jean Nouvel, incorpora un nuevo edificio en el terreno de al lado, donde se encontraban anteriormente edificios anejos al Hospital, y en el momento de la construcción algunos organismos oficiales. Se trata de una construcción totalmente rompedora que intenta unificarse con el antiguo edifico a través de un espacio común, la plaza presidida por la escultura de Roy Lichtenstein. Dos estilos que nada tienen que ver uno con el otro.

Museo Reina Sofía de Madrid


La plaza es realmente llamativa, su altura y las paredes del edifico neoclásico enfrentadas a cristaleras que conforman la otra nueva construcción, al menos, llaman poderosamente la atención. Es una sensación de amplitud y perspectivas.

En esta misma plaza podréis encontrar las taquillas del museo. Aprovechamos este punto para comentaros que el martes el museo permanece cerrado. El resto de días su horario es de 10 a 21 horas, a excepción de los domingos que se cierra a las 19.00 horas. Y con respecto al precio de la entrada, hay diferentes tarificaciones, así que lo mejor es consultarlo en la web, pero para cada día existe un horario en el que la entrada es gratuita, así, los días laborables que está abierto, se puede entrar gratuitamente de 19 horas a 21 horas. Y los domingos desde las 13.30 hasta el cierre.

Museo Reina Sofía de Madrid


Volvemos al nuevo edificio, es muy aconsejable subir a sus terrazas, ubicadas en la sexta planta, desde ellas se obtienen unas vistas de la plaza de la que os hablábamos y, a la vez, y mirando hacia el otro lado, de la Glorieta de Carlos V y la Estación de Atocha. Un poco más de Madrid desde las alturas. Para acceder a este área no es necesario pagar el importe de la entrada del museo, es de acceso libre.

Museo Reina Sofía de Madrid


Y como este blog no es de arquitectura, ni de sucesos paranormales, ni de arte, si no de planes, turismo, ocio y viajes, hemos pensado que el Museo Reina Sofía bien merece una visita tanto para los madrileños como a los turistas.

Porque tiene de todo y para todos, Juan Gris, Dalí, Miró, Picasso y muchos más... Colecciones temporales muy variadas, algunas curiosas y otras tantas, al menos para nosotros, no entendibles pero que no dejan de sorprenderte. Actualmente, se encuentra la exposición temporal llamada “Fuego Blanco” que albergará a partir de junio la obra Nafea Faa Ipoipo de Gauguin, que en este año acaba de ser comprada como la obra más cara de la Historia y, probablemente, no haya muchas más oportunidades de poderla observar públicamente.

Museo Reina Sofía de Madrid


Un edificio que son dos (realmente 4 si contamos con los dos ubicados en el Parque del Retiro). Uno anclado en la Historia de Madrid, de pasillos largos y acristalados con salidas y vistas a un pequeño jardín, y ese aire de película antigua, de niños, de monjas, de médicos y enfermos… Y otro moderno, con cristal, metal, espacios diáfanos. Contrastes, arquitectura, imán para la fotografía...

Museo Reina Sofía de Madrid


Un lugar que puede atraer a los amantes de los misterios y lo paranormal, no es un lugar del que simplemente se hable por una leyenda, sino que son muchos los que cuentan sus experiencias.

Un vértice del triángulo del arte de Madrid, junto con el Museo del Prado y el Museo Thyssen, el Reina Sofía te espera. Arte moderno, Historia y un cachito más de la ciudad.

¿Tienes planes hoy?

Museo Reina Sofía de Madrid






Leer más...

20 de abril de 2015

San Juan de Gaztelugatxe: Lugares que impresionan

La pequeña isla o islote donde se encuentra la Ermita de San Juan De Gaztelugatxe está bañada por el mar Cantábrico. Pertenece al País Vasco (Euskadi) concretamente a Bermeo, en Vizcaya (Bizcaia) y a escasos kilómetros de otros pueblos con encanto como Mundaka.

San Juan de Gaztelugatxe


Este lugar que hoy os mostramos es un sitio mágico. Un rincón costero de belleza espectacular que estamos segurísimos de que a ninguno os decepcionará. Contemplarlo desde la distancia puede ser bastante sencillo, pues hay algún mirador accesible a pie sin demasiado esfuerzo. Pero aunque desde lejos os parezca que llegar hasta la Ermita de San Juan Bautista, situada en la parte alta del islote, es demasiado cansado, no es para tanto el asunto y nosotros os recomendamos que os animéis a bajar la ladera y luego subir los 241 escalones que los separan del templo, ya que gozaréis de unas vistas y sensaciones impresionantes. De hecho, os vamos a dar más de una alternativa para acceder al lugar.

San Juan de Gaztelugatxe


En el entorno hay varios espacios habilitados para estacionar y, en función de la opción que prefiráis para acceder a los pies del puente de los escalones, será mejor una que otra. De hecho, abajo, justo donde empiezan las escaleras hay un pequeño aparcamiento que las diferentes veces que hemos ido siempre estaba cerrado, creemos que es por el estado del terreno, ya que la pasada Semana Santa la parte asfaltada se veía bastante deteriorada. Así que partiremos la premisa de que no se puede acercar uno tanto como le gustaría y que hay que aparcar en la parte alta de la colina.

Desde arriba hay dos formas de acceso. La primera (coordenadas del aparcamiento: 43°26'34.1"N 2°46'19.4"W), una pista medio asfaltada y ancha os irá llevando hasta los pies del puente desde donde comienza la subida a la Ermita. Este camino es un poco más largo que el siguiente que os vamos a decir pero a favor tiene que el porcentaje de desnivel es menor. Otra ventaja de este camino, es que está más acondicionado que el próximo del que os vamos a hablar y, como por esa zona llueve bastante, es más seguro y tiene menos barro.

San Juan de Gaztelugatxe


La otra forma de acceso se hace desde los alrededores del restaurante Enarpi (coordenadas del aparcamiento: 43°26'26.5"N 2°47'00.3"W), donde sale un camino señalizado hacia la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Esta opción es la que nosotros tomamos hace unas semanas. Nada más coger el inicio, la cuesta abajo es bastante pronunciada, primero por una zona más boscosa,, con el suelo empedrado que te lleva hasta un mirador, desde donde está tomada esta fotografía.

San Juan de Gaztelugatxe


Hasta aquí la distancia es muy poca. Desde unos pasos antes de aproximarte al mirador, a la derecha, sale una especie de camino de cabras que es el que hay que tomar, se ve bastante claro. En algunos tramos hay una especie de barandilla de madera para apoyarse, y otros tramos no tienen nada. La mayor dificultad que tenía este tramo, que no es muy largo, es que estaba lloviendo intermitentemente pero de forma constante, con lo que el terreno estaba mojado, y entre vegetación, raíces de árboles, piedras y pendiente, eso resbalaba bastante. Lo favorable de este camino es que es más corto que el anterior y, si el terreno no estuviera húmedo, no representaría esa dificultad. De hecho, la vuelta decidimos de nuevo hacerla por este trayecto en esta ocasión.

San Juan de Gaztelugatxe


La bajada a la ida tenía el problema de la humedad, la subida a la vuelta, de la fatiga. Hay que tomárselo con calma y sin prisas porque merece mucho la pena. Y el inconveniente común para ambas es que aquí el porcentaje de desnivel es bastante más elevado, ya que se suben los mismos metros en menor distancia. Nosotros preferimos la subida a la bajada.

Al final, toméis la opción que toméis, de las dos maneras llegareis al comienzo del puente que une la península con el islote de San Juan de Gaztelugatxe. Desde ahí, tan solo os separarán de la Ermita 241 escalones que conforman este puente de varios arcos, serpenteante, que zigzaguea y se eleva por encima del mar, dejándote rodeada de éste.

San Juan de Gaztelugatxe San Juan de Gaztelugatxe


Un puente estrecho de piedra  por el que, mientras subes, te ves obligado a parar, no tanto por el cansancio como por la necesidad de observar el paisaje que te rodea. No solo hay que mirar al frente, sino hacer una parada y girarse para observar lo que dejas a tus espaldas.

San Juan de Gaztelugatxe


La primera vez que ves este lugar es inevitable que te surjan la pregunta de ¿Quién y por qué montó esto aquí?

Sus orígenes se cree que datan del s.IX o s.X. La Ermita situada en la cumbre del islote está dedicada a San Juan Bautista y no es la original. De hecho, según piséis el último escalón de subida, veréis una huella en la piedra. De ella se dice que es la de San Juan Bautista cuando pasó por allí (leyendas).

San Juan de Gaztelugatxe


En el s.XX, fue destruida y en los años 80 reabierta. Ha sufrido ataques de corsarios, ha sido lugar de enfrentamientos bélicos variados, como en la Guerra Civil, en la batalla del Cabo Machichaco (Matxitxako).

Dicen que si al llegar arriba tocas la campana (tenemos varias versiones) 3 veces te dará suerte, o bien 13 veces que alejará los malos espíritus. Sobre la segunda opción podemos decir que lo leímos allí, la primera opción la hemos visto en internet y comprobado que la gente opta por tocar 3 veces.

San Juan de Gaztelugatxe San Juan de Gaztelugatxe


Nosotros hemos estado juntos en dos ocasiones, una de ella fue un verano. En aquella ocasión tomamos el camino largo del que os hablábamos, que tiene algo menos de porcentaje de desnivel. A pesar de ello y de que se sube mejor, el calor no es el mejor compañero para realizar esta visita. En cambio, este año, lo hemos hecho en primavera y, aunque la ligera lluvia que caracteriza el lugar y de haber ido por el camino que es algo más duro, nos ha resultado menos cansado (aunque reconocemos nuestro estado de forma física que nos hizo tener agujetas al día siguiente en músculos que no sabíamos que teníamos). Aun así, sea como sea, y elijáis el camino que elijáis, nos parece un paraje espectacular.

San Juan de Gaztelugatxe


Aún recordamos la primera vez que fuimos. Era época pre-blog y lo más trascendente “pre- internet”. Íbamos con la Guía Repsol (Guía Campsa por aquel entonces) por la vida y lo que nos encontráramos por casualidad. Estábamos paseando por Getxo y nos paramos a preguntar algo a alguien de allí, y directamente nos dijo… ¿Conocéis San Juan de Gaztelugatxe? Cuando dijimos que no, la mujer de cara y actitud simpática, nos indicó como ir, y con una risita cómplice y casi susurrante nos dijo “Ahí se ha casado Anne Igartiburu”. Y ahora las dos veces que hemos subido ha sido inevitable recordar este comentario y hacer chascarrillos sobre lo “emocionante” que debe ser subir los escaloncitos con unos taconazos de infarto, y cómo llegarían los moños con la brisa cantábrica que azota a ambos lados del puente…

San Juan de Gaztelugatxe


Romerías, fe, supersticiones, leyendas, turistas y, sobre todo y ante todo, un paisaje impresionante. Se trata de esos lugares a los que llegas la primera vez de forma casual y sabes no solo que tendrás que volver, si no que los quieres compartir con los demás, aunque veas que quizá ya está demasiado compartido (atención en verano porque puede estar demasiado masificados, si podéis ir fuera de temporada, mejor).

Uno de esos lugares que te parecen mágicos. Con marea alta o baja, con sol o nublado, perfecto para pasar un buen rato mirando alrededor, escuchando el mar, observando desde lo alto el serpenteante camino que acabas de recorrer o el mar infinito.

San Juan de Gaztelugatxe


No os olvidéis incorporar esta parada a vuestro itinerario, si podéis no os conforméis con verlo desde la distancia, merece la pena el esfuerzo (que no es tanto), de verdad. Un paisaje que si viajáis por los alrededores no deberíais perderos. Además, para reponer fuerzas sabrán cómo recompensaros, en cualquier municipio cercano, como Bermeo, podréis gozar con su maravillosa gastronomía y variados pintxos, como hicimos nosotros…(ya os lo contaremos).

¿Tienes planes hoy?

San Juan de Gaztelugatxe





Leer más...

11 de abril de 2015

Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia

Cuando llega la primavera todos nos volvemos locos buscando cascadas que poder visitar cerca de nuestro entorno. Y si esto no nos pasa a todos, a nosotros, al menos, sí. Nos encantan las cascadas.

Hoy traemos una ubicada en la Comunidad de Madrid. Para llegar a ella nos tenemos que acercar al Puerto de Canencia, allí encontraremos la Chorrera de Mojonavalle.

Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


La verdad es que no sabemos cómo tenemos la poca vergüenza de atrevernos a contaros cómo llegar a esta cascada, porque nosotros para acceder a ella vivimos una auténtica aventura, algo que, por lo que hemos leído, para el resto de la humanidad es muy sencillo. Pero si nos habéis leído antes, sabréis que somos auténticos profesionales en eso de perdernos (algo que confiamos que no nos pasará más gracias al GPS, ahora sólo nos falta saber manejarlo, que parece más complicado que no perderse). El caso es que, a pesar de ello, nos lo pasamos tan bien y nos reímos tanto que hemos pensado que teníamos que compartir este rincón y experiencia con vosotros.

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Es una excursión ideal para la primavera, aunque en otoño la podéis completar con la visita al Abedular de Canencia, cruzado por el Arroyo del Sestil de Maíllo (del que hablaremos en otra ocasión) que está en las proximidades y que en esas fechas se pone precioso. La visita a la Chorrera de Mojonavalle se puede realizar perfectamente con niños, por si alguno os lo estáis planteando, sobre todo, si seguís el itinerario recomendado y no nuestra absurda, pero divertida, improvisación.

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Para empezar, como decíamos, hay que ir al Puerto de Canencia, allí existe un área recreativa con un amplio aparcamiento. A pesar de sus dimensiones, no os confiéis porque suele ponerse hasta arriba de coches, así que es recomendable llegar tempranito. 

Si estacionáis allí el coche, como la ruta (hecha bien) es corta, podéis dejar en los maleteros la comida, si la lleváis, y a la vuelta comer en los merenderos que hay en el propio área recreativa. O ya, al gusto del consumidor, comer en alguno de los pueblos de los alrededores, como Miraflores de la Sierra.

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Una vez estacionado el vehículo, hay que cruzar al otro lado de la carretera. Desde allí sale un sendero en ligera pendiente, que deja una fuente al lado. Así, os adentraréis en una zona boscosa muy agradable. Se deja a un lado una especie de choza y hasta ese momento no hay más que seguir la pista que habréis cogido al inicio.

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


El camino se bifurca a la altura del albergue, no tendréis dudas para distinguirlo, es una casa de fachada blanca. Desde allí, la ruta tendría que ir en descenso, hasta tomar la senda que os lleva a la Chorrera…

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Nosotros, en cambio, en “modo rebaño”, que activamos demasiado a menudo, seguimos a la multitud, que en vez de descender, tomaron la senda que iba en ascenso… y no nos preguntéis cómo, pero ese camino subía y subía, y ni rastro de la cascada y, de golpe tampoco de la gente.

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Lo más perturbador fue, que al cabo de 20 minutos, nos cruzamos con una pareja a la que preguntamos y parecían no conocer cascada alguna. Algo totalmente sorprendente ya que se supone que es uno de los atractivos del lugar ¿Cuánto nos habíamos alejado?

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Pero nuestro despiste tuvo su recompensa, en el camino encontramos un arroyo y al cabo de un rato más y guiados por los “sonidos de la naturaleza” llegamos a la Chorrera de Mojonavalle, eso sí, no a sus pies, sino a su cabecera. Desde arriba veíamos a todo el público en la parte de abajo, observando la caída de agua, y nosotros en lo alto. Una vista diferente, eso sí…

Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


A partir de este punto comenzó la diversión. Íbamos equipados con las mochilas y el trípode y se nos ocurrió la genial idea de acortar. Así que, paralelos a la cascada, decidimos descender por la ladera, al lado del cauce del agua, enganchándonos en matorrales, hundiendo los pies en el barro y cayendo de culo cada pocos metros. Un auténtico espectáculo para los que estaban abajo y para nosotros mismos, que nos veíamos pelear contra la gravedad.

Llegamos abajo como si viniéramos de la guerra, pero llegamos muertos de la risa… y así pudimos observar la vista clásica de la Chorrera de Mojonavalle.

Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Por si hay algún especímen como nosotros, de esos que se pierden siempre, os dejamos las coordenadas de la cascada: 40°51'57.3"N 3°47'08.3"W.

La vuelta desde allí sí que no tiene pérdida, se coge la senda que va en ligero ascenso y en un rato te incorporas al camino por la que venías desde el aparcamiento.

Encontraréis una desviación, antes de incorporaros a la senda final que pone “Tejo Milenario”, nosotros no la tomamos, pero siguiéndola se puede llegar al famoso Tejo del que se dice que tiene más de 1.000 años (como su propio nombre indica).

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid


Cómo veis este es un rincón muy cercano a Madrid capital, a unos 60 kilómetros, dónde se puede pasar un día en la naturaleza con familia, amigos, pareja y disfrutar de un paraje con variados atractivos, entre ellos la Chorrera de Mojonavalle.

Ha llegado la primavera y hay que salir a disfrutarla.

¿Tienes planes hoy?

Ruta Chorrera de Mojonavalle en el Puerto de Canencia Madrid





Leer más...