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11 de marzo de 2016

13 días en Austria. Día 5: Lago Konigssee y Obersee en Alemania

¿Tienes planes hoy?
Quinto día de nuestras vacaciones. Nos despertamos temprano una mañana más después de una jornada espectacular el día anterior. El otoño anterior a este viaje de verano, habíamos hecho una escapada a Baviera. Cuando la estuvimos planificando, vimos que el Lago Konigssee podía ser una opción para uno de los días, pero dada lo corto que fue el viaje al final, por distancias y tiempo, era inviable. Así que, como se nos habían quedado muchas ganas y en este viaje nos quedaba “a mano”, decidimos incluirlo. Hoy cruzamos la frontera a Alemania.

Lago Obersee (Alemania)

Mientras desayunábamos en el hotel comentábamos un poco el planning del día, era ambicioso y de lo que teníamos en mente inicialmente a lo que surgió al final hubo bastante diferencia. 

Para visitar el Lago Konigssee se puede hacer de diferentes maneras. Este lago recuerda a las imágenes de los fiordos. Entre las montañas, se encuentra este imponente lugar de aguas transparentes que, depende del momento, cambian a diferentes tonos azules y verdosos. El lago tiene 8 kilómetros de largo, 1.250 metros de ancho y una profundidad de unos 200 metros.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Pretendíamos coger el barco que te lleva al final del lago y luego en un pequeño paseo desde allí llegar a otro lago que hay detrás, el Obersee. Para después, quizá en la tarde, subir al Nido del Águila, pasando por Betchesgarden. Como veis, intenciones teníamos muchas… Ahora, del dicho al hecho...

El Nido de Águila es un refugio (Kehlsteinhaus) que se le regaló a Hitler por su 50 cumpleaños y casi no utilizó porque dicen que tenía vértigo. De hecho, es por ese motivo que es uno de los pocos lugares que se conservan que tengan que ver con él. Tiene unas vistas impresionantes y la carretera de acceso se considera una obra de ingeniería, hay que coger una lanzadera para acceder. Pero el Nido de Águila nos quedó pendiente porque el día nos trajo otras sorpresas a las que no pudimos renunciar.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Lo primero, llegar desde Golling an der Salzach al aparcamiento del Lago del Rey (o Konigssee). Veréis que el aparcamiento es enorme, está claro que es una zona que supone una gran atracción turística. En el verano de 2015, el precio por dejar estacionado el coche durante todo el día era de 5 euros.

Desde el aparcamiento hasta la zona de las taquillas donde se cogen los tickets para poder atravesar en barco el lago, se pasa por bastantes tiendas de souvenirs, heladerías, ropa, etc.

Nosotros llegamos relativamente temprano y ya el sol estaba en plan “azotante”, que no tenía demasiados miramientos. LLevábamos con nosotros las mochilas con todo el kit, bañador, toallas, manga larga, corta, cámara, etc...

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Hay dos tipos de tickets que podéis coger, uno que te lleva a la Iglesia de St Bartholomew (en la mitad del lago más o menos) y que ida y vuelta son 13,90€. Desde allí, salen varios senderos para poder recorrer. 

Y luego está el ticket que cogimos nosotros, que te lleva hasta el final de lago (Salet). Tiene un precio de 16,90€, ida y vuelta, y tiene una parada en St Bartholomew, donde te puedes bajar, y luego volver a subir para llegar hasta el final. 

Hay que tener en cuenta que el recorrido completo del barco lleva un rato. Es una embarcación extremadamente silenciosa y eléctrica, para evitar cualquier tipo de contaminación en el entorno. Hasta la ermita se tarda unos 35 minutos, y de ahí al final, otros 20 minutos más.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Así que, allí que nos montamos, con una ilusión inmensa, en un barco acristalado que iba hasta arriba de gente. Durante el trayecto te van hablando, pero es en alemán, con lo que no pudimos entender absolutamente nada de lo que iba contando el buen hombre. Nos limitamos a mirar por la ventana y, dada la luz, el sol y el calor que hacía cayendo un poco en la decepción del recorrido, porque no teníamos tan buena visibilidad como habíamos imaginado.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Íbamos haciendo vídeos y fotos mientras sudábamos la gota gorda con ese calor húmedo que acompañaba ese verano. Y de golpe, paran el motor del barco en el centro del lago. Se hace el silencio, se mascaba en el ambiente que algo importante iba a ocurrir. Bien que nos habíamos quedados tirados en medio del lago, lo cual habría sido memorable con todos los que allí estábamos, o bien que nos iban a sorprender con algo.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Por suerte fue lo segundo, uno de los “capitanes” (lo llamaremos así por su indumentaria al más estilo “Vacaciones en el Mar”) coge la trompeta, se asoma por la parte alta del barco que permitía abrir la cristalera, y se marca un solo de un par de minutos. Ahí, en el centro del lago, con el resonar del instrumento musical se podía percibir perfectamente el eco de la melodía. Cómo resonaba retumbando en las paredes de las montañas hasta devolvernos el sonido gemelo que estaban tocando.

St Bartholomew - Konigssee (Alemania)

Precioso todo, en serio, muy bonito, lástima que el momento se rompiera, cuando “el capitán” fue pasando la “gorrilla”, lo que sinceramente aparte de quitarle bastante glamour al momento, nos dejó un poco alucinados; 17€ de crucerito que no incluye los dos minutos de eco. Porque, vamos a ver, el solo estaba bien, pero era una demostración de lo que es el “eco”, no se marcó aquí una pieza musical inolvidable. Nos dió mucho juego para bromear durante un rato el momento de “pasar el cepillo” a los asfixiados pasajeros.

St Bartholomew - Konigssee (Alemania)

Bajamos en St Bartholomew. Es una parada intermedia en el camino, donde se encuentra una pequeña capilla símbolo de peregrinación, dedicada al patrón de los ganaderos y agricultores de la zona de los Alpes. Independientemente del templo, el enclave es una maravilla, de verdad. Fuera del ferry se puede apreciar muchísimo mejor el entorno en el que uno se encuentra.


Paseamos por el margen del lago durante un rato. Muchas de las personas aprovechaban para descalzarse y meterse parcialmente en el agua. Nosotros no paramos de hacer giros de 360 grados casi constantes para intentar captar la inmensidad de ese rincón. Estamos en los Alpes, sí, y ese lugar es precioso.

St Bartholomew - Konigssee (Alemania)

Al cabo de un rato volvemos a uno de los barcos que llegan y nos montamos para continuar hasta el final del lago. Justo, en la última parte del trayecto, quizá por cómo cae la luz o que el fondo fuera diferente, el agua es de un turquesa casi caribeño, impresionante.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Desde el lugar en el que te deja el barco, al final del trayecto, hay que seguir un sendero si os apetece ir a ver el Obersee, un lago que nos dio un día mágico. Solo se puede acceder a él de esta manera, y es un entorno maravilloso.

Lago Obersee (Alemania)

Con el sol atizando, y mis pelos casi más cerca de parecerse a los de Pocholo con unos mechones rubio platino alpino, en unos 15 minutos llegamos al Obersee. Un lago de 500 metros de ancho y kilómetro y medio de largo. Envuelto por montañas que dejaba ver al fondo una pequeña cabaña de madera, al más puro estilo “postal de cuento”.

Cogemos el margen izquierdo del lago y lo vamos bordeando con intención de llegar al otro lado, justo donde la cabaña.

Es un recorrido sin mayor dificultad, quizá unas escaleras medio naturales que con la humedad puedan ser algo resbaladizas, pero sin más.

Lago Obersee (Alemania)

Hace calor, y vemos que la gente va buscando trocitos de orilla donde sentarse, y algunos bañarse. Es muy tentador, ese lago pide a gritos ser conquistado por el espíritu español. 

A mí, personalmente me torturaba bastante el momento bañador, pero tras haber tenido alguna experiencia previa en Austria, con una buena organización, entre “el que no escribe” y yo, nos calzamos nuestros trajes de baño, entre otros tantos que lo hacían con la misma naturalidad.

Lago Obersee (Alemania)

Bastante cerca de la cabaña, a escasos metros encontramos el lugar donde dejar nuestras cosas y darnos un baño en el Obersee. Dentro del agua no hay mucha gente, bastante amago de hacerlo, pero en la realidad, pocos dentro del agua.

El día lo pide, aquí Neptuno (el que no escribe) y la Sirenita (no aguantan más), y justo en el momento que vamos a emprender rumbo al agua, con los bañadores puestos y lanzados,  una de esas avispas bobonas que encuentras en Austria andaba por ahí, y decide meterse bajo mi pie, realmente entre mi chancla y mi pie. Yo noto que algo se me clava, y espabilada de mi piso más fuerte intentando apartar lo que creía que era una piedra puntiaguda. Pero no… levanto el pie cuando me da un dolor insoportable, y ahí estaba el animalito… Quién me iba a decir que iba a acabar atacando a la avispa.

Lago Obersee (Alemania)

El dolor es intenso, por suerte llevamos en nuestro kit un roll on con cortisona para las picaduras, planto un poco y decido meter el pie el el agua… Coja, pero no pienso renunciar a mi baño.

Y ahí empieza el disfrute de un día mágico. El Obersee, a braza, el Obersee a crol, el Obersee haciendo movimientos de sincronizada, El Obersee haciendo el muerto, el Obersee buceando, El Obersee desde el centro, desde la orilla…

Lago Obersee (Alemania)

Ese lago, quizá por la temperatura del día, tenía unas corrientes de impresión. Igual notabas el agua fresca pero dentro de lo templado, que te venía una corriente congelada, y luego se iba. Venían por arriba, por abajo.. Pero era alucinante…

Fueron unos baños impresionantes, nos hicimos videos, fotos, nos reímos, nos paramos dentro del agua a girar de nuevo 360 grados y pensar, que nunca, nos habíamos bañado en un lugar tan espectacular. La ola de calor era un infierno para muchas cosas, pero también gracias a ella pudimos bañarnos en varios lagos de los Alpes y disfrutar de día de relax impresionantes. Cosas que no siempre se pueden hacer, esas aguas cristalinas e impolutas.

Lago Obersee (Alemania)

Se acercaba la hora de comer, como a mi me picó el bicho en todo el centro de la planta del pie, lo de caminar estaba fastidiado, así que “el que no escribe” hizo una incursión para ver si en la zona de la cabaña había algo para picar, porque no llevábamos alimento.

Efectivamente esa cabaña, que estaba al fondo, ofrecía leche, muy típico en la zona, cerveza, vasos de agua y dos tipos de tostas. Una de quesos y otras de jamón (jamón de allí, que es un poco diferente, por no decir muy diferente).

Lago Obersee (Alemania)

Esa cabaña no tenía dentro espacio, la gente se lo tomaba fuera, solo había dos mesas de madera, de banco corrido, y en una esquinita nos sentamos con mi agua, la cerveza del que no escribe y nuestras dos tostas mirando al frente sin dar crédito de dónde estábamos comiendo…

Lago Obersee (Alemania)

Después de comer, buscamos una sombra donde dejar que bajara un poco el piscolabis y emprendimos la vuelta hacia la parada del Ferry. De ida, desde el Ferry, tardaríamos unos 40 minutos, y de vuelta fueron 25 más o menos. Cojeando, pero sobreviviendo.

Lago Obersee (Alemania)

La espera del barco fue dura, había muchísima gente a pesar de venir con bastante frecuencia, con lo que había que hacer cola, sin sombra y a las 4 más o menos eso atizaba sin compasión. A pesar de haber bajado mucho la temperatura con nuestros baños esos momentos fueron muy complicados. Pero el barco llegó y, tras una hora y algo en su interior, con un calor bastante intenso también llegamos a la otra orilla.

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)

Un par de helados que nos compramos junto con la botella de agua más cara de la historia. Ya caía el sol, y aprovechamos un banco para tomárnoslo como dos niños. 

Por supuesto, dadas las horas, lo del Nido del Águila y Betchesgarden ya no era viable, pero si Ramsau, de donde se obtiene una de las imágenes más típicas de Baviera. Aquí os la dejamos.

Ramsau (Alemania) Ramsau (Alemania)


Estábamos bastante cansados, sacamos unas cuantas fotos y pusimos rumbo a Golling an der Salzach.

Cenamos como si hiciera días que no comíamos. Por la noche caía la temperatura y en esa terraza tan preciosa del alojamiento era una maravilla que te pusieran la comida. Nos despedimos pidiendo un ragut de venado muy bueno y otro schnitzel.

Esa noche nos tocaba, además, cerrar nuestras maletas y recoger nuestras coladas clandestinas. Al día siguiente se iba suceder el día al que más miedo tenía, junto a las Cataratas del Krimml, por el esfuerzo físico que había leído que requería. Y además suponía el primer cambio de alojamiento. 

Al día siguiente nuevos rincones especiales, cansancio físico y alguna anécdota que nos convertiría en los turistas más afortunados del día.

¿Tienes planes hoy?

Lago del Rey - Konigssee (Alemania)



29 de septiembre de 2015

3 días en Baviera (Alemania). Día 3: Partnachklamm - Eibsee

¿Tienes planes hoy?
Amanece con sol. Qué gozada. El día anterior nos encantó y para el tercer día en Baviera dimos muchísimas vueltas al mapa. Habíamos estado mirando opciones. En su momento nos planteamos ir a Innsbruck (Austria) que ya tenía montado el mercado de Navidad. Pero, con tan poco tiempo y desconociendo las carreteras, nos daba la sensación de que no nos iba a cundir demasiado (meses después, en verano, lo visitaríamos, sin mercadillo, claro). También miramos el Konigsee, nos apetecía un montón, pero tampoco eran distancias aptas para tan poco tiempo (también nos resarciríamos en verano), así que nos planteamos que quizá subir al Zugpitze (montaña más alta de Alemania) era una buena opción.

Al Zugpitze se puede subir en telecabina desde Alemania y desde Austria. Sale algo más económico desde Austria pero cuando vimos el precio que cobraban por subir, un ligero escalofrío nos recorrió de la nuca al final de la espalda y, tras recuperar el aliento, optamos por un cambio de plan. El precio por persona eran 50 euros.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Visto el tema, teníamos una alternativa y era pasar a Austria, con la intención de coger una telecabina y hacernos una rutita por la montaña. Nos apetecía muchísimo. Así que coordenadas en el GPS y dirección a Austria (sin coger autopista, que si no hace falta la viñeta, os lo contamos aquí).

Nos vamos buscando Ehrwalder Almbahn (Austria). Ésta es la cabina que nos iba a llevar al punto para iniciar la ruta hacia el Sebensee. Una ruta que no parecía tener grandes dificultades pero que transcurría por los Alpes austriacos, con su paisaje, su lago, era lo que queríamos…

Bueno, pues cuando llegamos, a pesar de haber mirado los horarios, a pesar de haberlo revisado 1.000 veces, está cerrada.

Sí, ahí no había ni el tato, nosotros dos, pisando suelo austriaco por primera vez y mirando alrededor en busca de la luz.

Luz, luz, no vimos. Eso estaba cerrado, pero tras el fracaso, sí que empezamos a desbloquearnos y mirar alrededor. En el camino ya habíamos disfrutado del paisaje y allí veíamos las casas de madera, las montañas… a Austria, había que volver. Había que disfrutarla y así hicimos en agosto de 2015.


Bueno, pues tras el fracaso, por suerte habíamos madrugado, teníamos una alternativa, nos vamos a Partnachklamm, una garganta o cañón que se puede atravesar andando y que se encuentra situado en Garmisch- Partenkirchen.

Allá nos dirigimos. Para visitar esta garganta hay que ir al aparcamiento del lugar donde se celebran los saltos de esquí de comienzo de año ¿Quién no recuerda el Año nuevo cuando ha amanecido temprano o se ha acostado tarde con esos conciertos de Viena o los saltos de esquí en TVE? Ya no se retransmiten en esta cadena pero, durante años, era un clásico en muchas casas… En casas de bien claro, no en las de pachangueros incontrolables, es decir, las de los abuelos.

Trampolín salto Garmisch- Partenkirchen Baviera (Alemania)

Al llegar no fuimos conscientes de que hubiera que pagar por estacionar el coche, lo cierto es que, a la vuelta, vemos que sí que la gente, a pesar de ser domingo, sacaba un ticket. A fecha actual no tenemos noticias de ninguna multa y tampoco muy claro si realmente había que pagar o no por el aparcamiento.

Camino Partnachklamm Baviera (Alemania)

Una vez aparcados, para dirigirse hacia el comienzo de la garganta, hay que seguir a pie una carretera que comienza atravesando los trampolines. Sensaciones encontradas ante ellos. Por un lado, al principio no parecen tan sorprendentemente altos, luego, cuando los miras de perfil, observas que no son solo altos, sino realmente vertiginosos.

Camino Partnachklamm Baviera (Alemania) Camino Partnachklamm Baviera (Alemania)


Hay que continuar el camino que está señalizado hacia el inicio del Cañón. Serán unos 15 minutos andando. Luego se llega a la entrada, para acceder hay que pagar 3 euros persona (otoño 2014) y desde ese momento comienzan unos 700 metros por un estrecho camino acondicionado con pasarelas y cuyo sonido es la caída del agua de forma, casi ensordecedora.

Entrada Partnachklamm Baviera (Alemania)

La altura de las rocas alcanza los 80 metros, por ello, la luz entra con bastante dificultad. La sensación es bastante fresca y húmeda. Os recomendamos para esta visita llevar un calzado cómodo, aunque haga buena temperatura, alguna prenda de manga larga y, sobre todo, a ser posible, un chubasquero, gotea el agua por todas partes. Nos llamó muchísimo la atención la tonalidad del agua en esta zona, algo que también pudimos comprobar en Austria, un azulado a ratos turquesa, a ratos grisáceo…

Partnachklamm Baviera (Alemania)

Os podemos decir que nos reímos muchísimo en este recorrido, como hemos comentado, nos encanta hacer fotografías. En este entorno, la escasez de luz hace difícil sacar buenas imágenes y la posibilidad de llevar un trípode en viajes internacionales, a veces, es complicado, pero es que en este caso, dado el ancho de las pasarelas, tampoco te permite plantarte allí y obstaculizar el paso. Así que en esta ocasión, aquí “el que no escribe” llevaba su gorilla (un trípode que seguramente muchos conocéis) y que tiene una forma un poco curiosa.

Partnachklamm Baviera (Alemania)Partnachklamm Baviera (Alemania)


Desde luego no es un trípode para una reflex, pero hay que reconocer que aquí nos ayudó muchísimo a hacer alguna fotografía decente. Lo gracioso es que la gente pasaba y se quedaba absorta en esa especie de brazos enganchado a la barandilla y un loco chalao, con medio cuerpo fuera y posiciones imposibles. Mientras tanto, aquí la que sí escribe se dedicaba a hacer un video de la situación.

Partnachklamm Baviera (Alemania)

Tras recorrer los 700 metros de cañón de golpe se hace la luz, llegas al río y, a partir de ahí, si quieres te puedes sentar a tomar algo que lleves contigo de comida, continuar por varios senderos o diferentes o rutas (alguna vuelve al aparcamiento inicial) o dar la vuelta y deshacer el camino por donde has venido. Esto último fue lo que hicimos nosotros. Hablamos de unos 7 km aproximadamente, ida y vuelta.

Partnachklamm Baviera (Alemania)

La verdad es que nos gustó la experiencia. Partnachklamm, fuera de los horarios establecidos en su web, se puede visitar gratis, pero solo bajo tu responsabilidad. Es una garganta que, en principio, está abierta todo el año, pero a veces por razones de seguridad la pueden cerrar. Si buscáis por internet, encontraréis unas imágenes invernales del lugar totalmente espectaculares, con mucho hielo y nieve.

Partnachklamm Baviera (Alemania)

Bueno, pues queremos más paisajes, así que nos hemos planteado acercarnos al lago Eibsee, a unos 900 y pico metros, un lago azul, transparente, totalmente rodeado de montañas, a los pies del Zugpitze, la montaña más alta de Alemania (2.950 metros) y desde donde se puede coger la telecabina que te lleva hacia su cumbre. Un paisaje totalmente alpino.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Cuando llegamos allí, los aparcamientos están casi llenos. Después de aparcar, nos acercamos a los alrededores del lago y vemos que está todo cerrado, no hay ningún sitio donde podamos comer, así que nos vemos obligados a coger de nuevo el coche en busca de un bar que nos diera alimento.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Ya era bastante tarde, con lo que nos tenemos que conformar con unos sandwiches de gasolinera, unas patatas, y unas bebidas, que nos comemos en un banquito de una marquesina de autobús que encontramos junto al aparcamiento del lago y telecabina.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

En las zonas rodeadas de montañas, los rayos del sol se esconden pronto entre las cumbres. Cuando habíamos terminado de comer, todavía iluminaban uno de los márgenes del lago Eibsee. Nos encanta el paisaje, cumbres nevadas, agua cristalina, a ratos azul, a ratos verde… Decidimos que podemos intentar seguir el camino que hay y que bordea el lago, y hacer la vuelta circular. Unos 6,5 km.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Rodeando el lago lo pasamos genial, lo que desde lejos parecía un camino circular a ratos se aleja del agua y a ratos se acerca. No tiene desnivel significativo y el placer de respirar ese aire, y sentir el frescor, junto con las imágenes no tiene precio, eso sí, se hace más larga de lo que parece, sobre todo, si te pasa lo mismo que a nosotros, que no controlas bien la velocidad a la que cae la luz en esa zona montañosa, y sientes como la oscuridad se te echa encima.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Aún recordamos el momento en el que empezamos a dejar de cruzarnos con nadie y parecía que nunca llegábamos a la mitad de lago. Ese punto en el que sabes que ya volver atrás no tiene sentido porque, probablemente, tardarías lo mismo que si sigues hacia delante.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Ese momento en el que para tranquilizarte dices en alto “no pasa nada, llevamos las linternas del movil”, pero ninguno de los dos móviles tiene batería, ambos se han descargado, ese momento que “el que no escribe” empieza a decir “mira ¿Lo has oído, ese ruido, serán lobos?” y yo me rio y digo “eso es un buho”... en ese momento te das cuenta que “merece la pena andar al estilo Paquito”.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Llegamos justo al final de la ruta cuando la noche cayó, a las 17.30 de la tarde. De verdad que una ruta circular como ésta, así de sencilla, nos pareció una chulada. Queríamos respirar Alpes y ese día nos los llevábamos puestos.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Desde el Eibsee, ya de noche, vamos hacia Kempten, la escapada a Baviera iba a tocando su fin. En una hora y media, aproximadamente, estábamos allí.

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

En esta ocasión fuimos a cenar a Meckatzer Braeu Engel. Un lugar que frecuentaba algún día casi todas las semanas “el que no escribe”. La verdad es que resultó un lugar muy acogedor, con una comida que estaba bastante buena. Lo que no nos esperábamos era encontrarnos a una camarera, a la que cuando pedimos dos cuentas separadas pareció que le habíamos hecho un insulto a sus difuntos. Aún más nos sorprendió, debido a que “el que no escribe” iba todas las semanas con sus compañeros y era costumbre que lo pidieran así. Intentamos explicarle que la solicitud era por temas profesionales y prometo que usamos nuestra mejor de las sonrisas, pero tras muchas idas y venidas con el monedero y unas caras que eran un poema, acabó dándonos las vueltas con un golpe en la mesa que a mi casi me tiemblan las canillas. 

Lago Eibsee Baviera (Alemania)

Nunca, en ningún lugar, ni en España, ni fuera de aquí, nos hemos encontrado un comportamiento similar. Aún recuerdo cómo salí yo, toda ofuscada diciendo “esto me lo hacen donde me puedo comunicar y no se queda así… no se queda así”. Ahora sonrío… El lugar está bien y, salvo esa ocasión, aquí “el que no escribe” nunca ha tenido ningún problema. 

Llega el momento del último paseo, las últimas bocanadas de aire bávaro por el momento. Es la hora de ir al hotel.

Al día siguiente, día cuarto, solo un desayuno, 2 horas de coche y camino al aeropuerto. “El que no escribe” se quedaba en Alemania, yo volvía a Madrid.

En el avión, no puedo negarlo, llevaba bastante pena pero, a la vez, una sonrisa que no me podía quitar de la cara. Iba escuchando música y mirando por la ventana como Alemania se iba haciendo chiquitita, hasta parecerse a los mapas del colegio. 

Desde luego, había sido una pequeña “gran” escapada. 

Un mordisco a Alemania (Baviera), unas pinceladas de los Alpes, un paseo de fantasía por su castillo, un paseo por la Historia en Munich y unos románticos paseos por lugares como Füssen. Fueron risas, sabores nuevos (para mí, claro), olores, colores, costumbres...

3 días en Baviera (Alemania)

Nos encantó, hizo de esa distancia, que el trabajo ponía de por medio, una gran oportunidad, unos recuerdos de esos que se quedan contigo más allá de unas fotos.

Baviera también fue la responsable de que este año, en verano, nos fuéramos a Austria y ahora estemos completamente enamorados de los viajes paisajísticos. Que ya estábamos conquistados, pero ahora es un amor incondicional.

Además, hemos aprendido que no hace falta hacer un super viaje (que está muy bien, claro) en el que te empapes de todo de golpe. Que las pequeñas escapadas, que no siempre te llevan a los sitios más populares, se viven con intensidad, y que la intensidad es lo que muchas veces hace que las cosas se recuerden para siempre.

Volveremos… ¡Claro que sí!

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Lago Eibsee Baviera (Alemania)



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