20 de marzo de 2014

8 días en Nueva York. Día 4: distrito financiero

¿Tienes planes hoy?

Distrito financiero de Nueva York

Pensamos, cuando organizamos de esta forma tan “desordenada” este viaje, que la zona de Wall Street había que visitarla en pleno apogeo, para eso había que huir del fin de semana. Lo que no contamos en la visita es que estaría tomado por el movimiento “indignados”. Por lo que nuestra visita fue acorde con la coyuntura del momento, edificios vallados, calles tomadas, el toro enjaulado, manifestantes. Hermanados con lo que en esos momentos también estaba ocurriendo en Madrid. Tan lejos y tan cerca...

Itinerario día 4 de 8 días en Nueva York


Comenzamos acercándonos a la popular y protagonista Bolsa de Nueva York. Para eso hay que dirigirse al “Downtown”. Antes de los fatídicos atentados del 11-S, parece ser que se podía acceder al interior del edificio como visitante. Actualmente, solo se puede divisar desde fuera y, en nuestro caso, con las vallas  de por medio. Aún así, allí estábamos.

Wall StreetUn día laborable en ese entorno transcurre entre el ajetreo de ejecutivos, gente en traje que se mueve de lado a lado y, como en todo Manhattan, con los vasos de café en la mano.

Esto es algo universal, esos vasos de café enormes, llevados con esta naturalidad, como una prolongación de sus brazos, que no solo transportan sino que se complementan con el uso del móvil, los pasos acelerados, los maletines, y la acción de beber mientras tanto… Para nosotros  eso no es normal, eso son malabares.

El ruido en las calles a primera hora y ver la vida rutinaria transcurrir siempre nos ha gustado. No sólo en Nueva York, a pesar de lo especial que es...

Algo tienen los días laborables que siempre nos han parecido una gozada para hacer turismo. Quizá es porque te hacen sentir aún más privilegiado por poder forma parte de la vida real del lugar que visitas.

Pero volvamos al distrito financiero, que nos sale la vena romántica que nos despierta el viajar, y Nueva York un lunes tiene mucho que contar.

En el distrito financiero se encuentra también el Federal Hall, donde se produjo la investidura de George Wahington, en el s. XVIII, aunque el edificio que actualmente está sito allí no es el original, sino que en el s. XIX se construyó uno nuevo tras la demolición del anterior.

Federal Hall

Dentro del Distrito Financiero, encontraréis como edificio de interés, también, Trinity Church. Se encuentra haciendo esquina, en la confluencia de Broadway con Wall Street. Entre los edificios y el ambiente profesional, el contraste de este edificio es altamente llamativo, y aún se acentúa más cuando ves que, casi a modo de parque, entre el bullicio, el cementerio la rodea, con bancos donde encontramos a gente tomando el almuerzo.

Cementerio y Trinity Church

Por más que intentemos imaginarlo, no podemos visualizar en España a nadie sentado en un cementerio a la hora de la comida, en un descanso laboral. Claro que aquí está totalmente integrado entre los rascacielos, como si de un parque más al uso se tratara, esto nos sorprendió también en Escocia, aunque allí además suelen estar envueltos en leyendas sorprendentes

La Iglesia de Trinity Church es de estilo neogótico. Al mirarla parece hasta pequeña, y es que los altos edificios que la rodean generan esa confusión. A pesar de su cercanía a la Zona Cero consiguió salir prácticamente ilesa de los ataques terroristas.

Trinity Church Trinity Church
Entramos en su interior y luego paseamos por el cementerio. Posteriormente tenemos la intención de acercarnos a la Capilla de St. Paul. Nuestro principal motivación es que sabemos que es el edificio más antiguo de carácter religioso de Nueva York. Sobrevivió a un fuerte incendio y también al atentado.

Capilla St Paul Nueva York

No sólo eso, posteriormente al 11S, fue un centro de acogida para bomberos, para familiares… un lugar de gran intensidad emocional en difíciles momentos.

Capilla St Paul Nueva York

Desde aquí, nuestro siguiente destino es el World Trade Center. En este punto, es importante que os comentemos que nuestro viaje se realizó a finales de 2011, con lo que las imágenes que adjuntamos corresponden a cómo se encontraba la zona en esos momentos. Nos consta que la Zona 0, ahora, presenta una configuración bastante diferente, gran parte de los edificios están terminados, de hecho a finales del año pasado se inauguró la Torre de la Libertad ya (¡vaya, otra excusa para volver!).

Winter Garden en WFC

Nos dirigimos al World Financial Center, en su interior se encuentra el Winter Garden, un hall acristalado que nos resulta un magnífico lugar para sentarnos un rato y reorganizar nuestros planes. Estando allí, es cuando nos cruzamos con la pareja que conocimos en la misa de Gosspel el día anterior. Compartimos un ratito de conversación y continuamos.

Zona 0 Nueva York

Desde este edificio, y tras subir a la primera planta donde contamos con una vista un poco más alta de la zona, decidimos salir al exterior y pasear por Battery Park.

Battery Park

Estos edificios de World Trade Center se encuentran a orillas del Río Hudson, que separa este Lower Manhattan de New Jersey. En el exterior, se montan algunas terrazas donde más ejecutivos aprovechan para tomar algo al mediodía.

Battery Park

El paseo por el margen del río resulta muy bucólico y agradable. Nos tomamos mucho tiempo para disfrutar de él. Y antes de que nos demos cuenta, el cielo se ha puesto oscuro y amenazante de chubascos.

Battery Park

Antes comer, no queremos dejar de ver el Charging Bull, o más conocido para nosotros como Toro de Nueva York. Esta escultura es un símbolo para los neoyorkinos, un símbolo de éxito, prosperidad y fuerza.

Su historia es curiosa, tras la crisis de finales de los 80, un escultor dedica sus ahorros a construir este toro como símbolo de todo lo anteriormente comentado. Y unas navidades, llega, lo coloca con una grúa bajo el árbol de Navidad que había en la zona, y resulta bien acogido por los habitantes. Al ser algo ilegal, es retirado, pero debido a las peticiones populares, finalmente se decide volver a colocarlo, aunque en la ubicación actual que se encuentra ahora, al lado del parque Bowling Green (parque más antiguo de Nueva York).

Bowling Green

A la vuelta de nuestro viaje, escuchamos que daba buena suerte tocarle los testículos al animalito. No lo hicimos, no solo por no saberlo, si no porque como veis, en esas fechas se encontraba vallado.

Charging Bull

Llega la hora de comer, vamos un poco retardados con respecto al resto de la población a la que hemos ido viendo almorzar desde la visita al cementerio de Trinity Church hasta Bowling green.

En su día, leímos que en la zona había una McDonals en el cuál, durante todo su horario de apertura, había una persona tocando en directo el piano. Así que, solo por ver algo así en un McDonals, en vez del payaso de pelo rojo, nos decidimos a ir para allá. Se encuentra en el número 160 de Broadway.

McDonalds piano Nueva York

Tras disfrutar del momento musical, y el alimento gourmet, continuamos con el lunes neoyorkino. Al salir, el tiempo está algo inestable y tenemos además anotado, que en el distrito financiero, aparte de edificios, tenemos una tienda outlet en la que escuchamos que había buenas oportunidades Century 21 (22 Cortlandt St, New York, Nueva York 10007, Estados Unidos).

Nos tomamos la tarde libre por primera vez en el viaje. Se nos pasan unas cuantas horas donde nos entra por vena un espíritu consumista bastante impropio de nosotros, a la par que gratificante.

Charging Bull Torre de la Libertad WTC


Salimos agotados, no estamos acostumbrados a este tipo de turismo comercial, así que volvemos al hotel con todas nuestras bolsas. Lo que no sabíamos es que una hora después estaríamos de vuelta en el Century21 por una mala elección de tallaje ¡En fin!

Pues tras idas y venidas, el día acaba con un agotamiento integral. Eso sí, grandes ilusiones, para el día siguiente, martes, tenemos planificado un itinerario que nos llama mucho la atención. Esos barrios emblemáticos de Nueva York... 

¿Tienes planes hoy?


19 de marzo de 2014

8 Días en Nueva York. Día 3: domingo de Gospel, Central Park y más...

¿Tienes planes hoy?
Central Park

Cuando uno viaja al extranjero, aparte de la parte monumental, es imprescindible dejarse guiar por la cultura y las formas de vivir de los lugares visitados. Por eso, siempre es interesante, en la medida de lo posible, informarse de esos eventos que se celebran en días señalados y forman parte de la vida del lugar. Con esto nos referimos a mercadillos, fiestas locales, o tradiciones varias. 

Así que, os recomendamos mirar el calendario festivo del lugar que vayáis a visitar por si se sucede algún evento de estos que son efímeros y tienes la posibilidad de no perderte.

Itinerario día 3 de 8 días en Nueva York


Tras lo vivido el día anterior, para nosotros, el domingo en Manhattan iba a ser un día especial. Lo llevábamos planificado desde Madrid, queríamos asistir a una misa Gospel. Consultamos variados foros, indagamos sobre los lugares dónde podríamos disfrutar de alguna. EL barrio elegido, por supuesto, fue Harlem, y la Iglesia, finalmente, Abyssinian Baptist Church (aunque existen otras tantas).

Harlem

El domingo, al salir por la puerta del Hotel del Terror, Manhattan estaba mucho más tranquilo. Menos gente, más silencio y un radiante sol que iluminaba el otoño incipente de Nueva York.

La misa era a las 11 de la mañana pero habíamos leído que se formaba una larga cola para asistir como espectador y el aforo era limitado. Desayunamos el edulcorado café americano y unos bollitos (todo light) y nos fuimos al Metro para realizar la incursión en el barrio de Harlem.

No íbamos nada orientados (“el que no escribe” se lanzó como si fuera natal del barrio desconocido), mira que insistí, vamos a mirar, a mirarlo bien… Dudábamos entre qué estación exactamente era la nuestra, pero él ya se veía casi nacionalizado y pensó que eso estaba tirado.

Harlem

Nos bajamos al azar, suponíamos que sería ahí... Bajamos, salimos, miramos alrededor. Nos acercamos a preguntar a una mujer que estaba en la parada del autobús y yo creo que le dimos miedo porque nos miró asustada. No sacamos información clara. Pasaron un par de coches, nos pitaron. No entendíamos nada. Así que, volvimos al Metro, ahí no debía ser…

La zona se veía bastante desértica, algunas personas salpicadas que parecían saber dónde iban, cosa que nosotros no. Tuvimos que preguntar a un policía (parecía el padre de familia de la serie “Cosas de Casa”, la de Steve Urkel). El hombre nos lo intentó explicar todo muy clarito, pero nosotros no veíamos la luz con el número “tori”. Sabíamos que era un número pero no encontrábamoss parecido a los que conocemos ¿Quizá twenty? Bueno pues resultó ser thirty… creemos, aunque él solo nos enseñara 3 de sus dedos. Nos negamos a pensar que ese “tori” pretendía ser un three.

Harlem

Harlem es un barrio del que no pudimos disfrutar mucho tiempo, entre que estábamos perdidos y el estrés por llegar a la iglesia a tiempo, nos obligó a caminar rápido por el amplio Boulevar de Malcom X.

Como es sabido, este barrio desde principios del s. XX estuvo habitado por un porcentaje muy alto de afroamericanos. Durante este tiempo se produjo una explosión artística musical muy importante en la zona, de manos del jazz, del blues, del teatro o la poesía. Actualmente, la población está más mezclada. 

Abyssinian Baptist Church es una de las iglesias conocidas para poder disfrutar de una misa Gospel. Una vez que te aproximas a sus alrededores, de nuevo, te parece estar sumergido en una película. Los previos a la misa son bastante sorprendentes. Si decidís ir a esta iglesia os recomendamos que leáis las siguientes indicaciones:

Harlem- Llegar con suficiente antelación: La misa es a las 11 pero mucho antes comienza a hacerse una fila en una de las esquinas de la manzana de la iglesia. Nosotros cuando llegamos no vimos a nadie en la puerta. Así que nos dedicamos a hacer tiempo, hasta que al preguntar al hombre de la puerta nos indicó que a la vuelta de la esquina estaba la gente esperando. Así que, id con antelación y, sobre todo, buscar el inicio de la fila para no perder sitio y tiempo, como nosotros.

- Indumentaria para entrar en la iglesia: no pantalones cortos, ni faldas cortas, atención, nada de leggins (a una chica que iba delante no la dejaron entrar y tuvo que comprarse una falda para ponérsela encima), tampoco pantalones ajustados ni mochilas. 

- Amantes de la fotografía: no os preparéis  objetivos luminosos, ni trípodes, ni siquiera móviles de última generación, no se pueden hacer fotos ni grabar.

- No se puede salir a mitad del oficio, una vez que estás dentro es para siempre. Vale, suena demasiado dramático, pero es importante que lo sepáis, la misa dura 2 horas con sus 120 minutos completos. Por supuesto, antes de entrar, un señor muy enfadado y con mal carácter se pondrá a gritar en la calle para explicar a todos los guiris (es decir, nosotros) que eso no es un show, que el respeto, que no se puede salir, que si a alguien no le interesa que se vaya… más todo lo que no le entendimos, claro. Pero por el tono no parecía amistoso.

- Cuando la misa lleve su hora y media pasarán un cepillo por todos los asistentes. Nadie obliga a dejar nada, ni hay una cantidad estipulada mínima o máxima. Esto está en función de lo que cada uno considere que quiere hacer. Nosotros como agradecimiento por abrirnos las puertas y no exigirnos más que fuéramos estatuas tapadas como para amortajarse quisimos colaborar.

Al final hubo suerte, y pudimos entrar. 

A partir del momento en que se aproximaba la hora de comienzo el ambiente se hizo especial. En la fila, se mascaba la tensión, todos los que no estábamos en la cabecera de la dudábamos acerca de la posibilidad de entrar. “El que no escribe”, junto con otro español, perteneciente a una parejita de canarios que conocimos esperando en la fila ,se fueron en busca de un plan B, por si acaso nos quedábamos fuera. Se separaron y trajeron alguna opción aunque no clara.

Abyssinian Baptist Church

Por cierto, con  esta pareja  de canarios coincidimos hasta dos veces más en los siguientes días. Será qué Manhattan es pequeño ¿no? 

Durante la espera hasta entrar, disfrutamos mucho. Impresionante la llegada de los “fieles”. Paraban vehículos a nuestro lado y, al abrirse sus puertas, aparecían los asistentes con sus mejores galas. Como una explosión de contrastes con trajes alegres, sombreros, niños que parecían pinceles, los brillos de los zapatos de ellos... Solo faltaba que sonara de fondo “I say a little pray for you”. Igual mi ignorancia es la que no me permitía imaginar que, alrededor de estas misas, que solo había visto en películas, había unas tradiciones que aún pervivían. En algún momento esperábamos ver a Denzel Washington vestido de etiqueta.

Cuando llegamos a la puerta encontramos a unas cuantas mujeres, como recién salidas de la peluquería, todas vestidas de blanco, traje, medias, guantes, gorrito, que se encargaron de guiarnos hasta donde teníamos que sentarnos. Ese lugar estaba en la primera planta, pegados a una ventana que tenía una especie de minibanco, dónde pasaríamos las próximas dos horas casi sin movernos.

Harlem

Estábamos justo encima de la “ministra”. Desde ahí, íbamos viendo como abajo se sentaban todos. Parecía un panel de colores donde todo destacaba, todo llamaba nuestra atención. Nos pareció realmente emocionante. 

Se saludaban entre ellos y se iban colocando ordenadamente. Las mujeres de blanco se repartían por la iglesia para controlar que se mantuviera el decoro y que los visitantes no rompieran el momento con su charla, fotos, etc.

En esos momentos te paras a pensar en cómo observas lo desconocido y entiendes que, para otros, tus costumbres sean tan ajenas, como lo eran en ese momento esas para nosotros…

Luego, entró el coro, uniformado, compuesto  por hombres y mujeres vestidos de grana y blanco. Y empezó…

Harlem

El oficio tuvo bastante menos música de la que esperábamos, de dos horas hubo ratitos musicales, pero no fue lo principal. Los sermones y las réplicas o asentimiento de los oyentes constantes. Discursos fervientes, entregados y apasionados, dónde se alzaba la voz, se gesticulaba y, de forma interactiva, el público participaba.

Además, se pedía y daba la bienvenida a los últimos y recién llegados miembros, hasta para nosotros, los visitantes, hubo un saludo. 

La verdad que es una experiencia de esas que te llevas puestas, de las que son de verdad. Para nuestro gusto excesivamente larga y quizá echamos en falta un poco más de música. Pero en los momento que ésta sonó se nos pusieron los pelos de punta. No hay que olvidar que no es un espectáculo y hay que tratarlo con el máximo respeto posible.

Central Park

Cuando salimos de la iglesia estábamos casi sin palabras. La hora se nos había echado encima, a la una de la tarde era necesario comer.

Nuestra decisión fue parar en un Subway a comprarnos unos bocadillos y algo de bebida. Nuestra amiga nos recomendó, en su día, que nos guardáramos las mantitas del avión para un día comer en Central Park. Asi que, eso decidimos hacer…

Paseamos, conseguimos avituallamientos y nos dirigimos a Central Park. El tiempo nos acompañó, domingo en Manhattan y otoño en Nueva York ¿Qué más se le puede pedir al día?

Central Park

Cuando uno dice que va a Central Park, no puede dejar de imaginarse numerosos clásicos cinematrográficos. Nosotros queríamos disfrutar un rato del lugar, pasear, comer, ver la gente pasar. Hay que tener en cuenta que las dimensiones de este parque urbano equivalen a dos veces el país de Mónaco. Vamos, que se te va de las manos el parquecito.

Central Park

En nuestro caso no teníamos planeado un recorrido concreto, nos dejamos llevar por la improvisación, seguimos caminos al azar, elegimos una praderita verde y nos sentamos a comer.

Central Park

A los lados dejamos campos de béisbol, árboles, gente en patines, con perros, con carritos, en bicicleta. De hecho, se alquilan bicis en numerosos puntos del parque para los que os pueda interesar, tiene que estar divertido y es una forma de abarcar un poco más de este pulmón neoyorkino.

Central Park

Rodeamos el lago y fuimos buscando lentamente una salida que nos dirigió al Upper East Side.

Este barrio de Manhattan, podría llamarse un “barrio bien”, residencial y caracterizado también por ser la milla de los museos.

Upper East Side

En la tarde del domingo aprovechamos para pasear por alguna de sus calles, y fantaseamos. Entre ellas descubrimos que sería un lugar ideal para vivir. Preciosas viviendas, embajadas, y por supuesto museos.

En este barrio tranquilo y precioso, para todos los interesados, podéis encontrar el famoso Guggenheim, el Whitney o el Metropolitan.

Museo Guggenheim Nueva York Museo Metropolitan Nueva York
















Nosotros pasamos por el primero y llegamos hasta las puertas del último, muy justos de tiempo, así que, nos conformamos con ver el edificio, entrar en su recibidor y pulular de lado a lado.

Upper East Side

Pero aquí no acaba el día, con todo lo que se madruga allí, el tiempo se estira como una goma elástica y continuamos el camino. 

Llegamos a la calle W59 que nos lleva directos a la Plaza de Columbus Circle. Para hacerlo, pasamos por Central Park Street, rodeando el parque y por una de las calles donde se encuentran lujosos apartamentos, así como el lugar donde asesinaron a John Lennon.

Central Park desde Central Park Street

Esta Plaza nos llama mucho la atención, pero la luz cae, vamos justos con el tiempo y no nos entretenemos demasiado en ella. Días después volveríamos para inmortalizarla mejor, ya que tiene su trascendencia. Y será en ese día en el que os ampliaremos información sobre la misma. Como anticipo, fijaros dónde apunta el dedo de Colón.

Columbus Circle

Con la luz tocando su fin, a pocos metros de Columbus Circle, no más de 7 minutos, se encuentra el Lincoln Center.

Lincoln Center

Esta plaza, por la noche es tremendamente vistosa. En el Lincoln Center se encuentra un complejo de edificios donde se realizan artes escénicas. Un lugar de trascendencia cultural a nivel mundial. Allí, se encuentra la Metropolitan Opera, la Orquesta Filarmónica, Ballet, Jazz, el David H Koch Theater…

Lincoln Center

Después de esto, decidimos coger el Metro para volver al centro de Manhattan. El domingo ha sido intenso y nos acercamos a cenar al restaurante Bubba Gump, del que os hablamos en la entrada Times Square.

Como imaginaréis, recibimos la cama king size del Hotel del Terror (Pensilvania) como una bendición. Para el día siguiente teníamos más planes preparados, el Distrito Financiero nos esperaba...

¿Tienes planes hoy?

Lincoln Center

16 de marzo de 2014

8 días en Nueva York. Día 2: Estatua de la Libertad, Brooklyn y Top of the Rock

¿Tienes planes hoy?

Estatua de la Libertad desde Ferry

El comienzo de este día, tras las experiencias del día anterior, marca un antes y un después en nuestras vidas. Desde que vivimos lo que os vamos a contar, cuando algo no funciona, cuando algo no va bien la frase que utilizamos, y nuestro entorno conoce, es “no fun”. Vamos a ello.

Como el primer día hicimos todo a pie, e íbamos usar la tarjeta de transportes de la que os hablamos aquí, que es para 7 días, hasta el sábado no decidimos comprarla, así nos serviría hasta el último día en Nueva York.

Itinerario día 2: 8 días en Nueva York


Así que tras desayunar, nos dirigimos al Metro. Tenemos que comprar las tarjetas y dirigirnos a la estación de metro para coger el Ferry que lleva a Staten Island, ahora os diremos para qué.

Bajamos al Metro por primera vez. Nos acercamos a la máquina, pretendemos coger las tarjetas. No pensamos que vayamos a tener problemas, si conseguimos en su día entendernos en Bélgica para coger no sé cuántos billetes, con 3.000 modalidades y no sabemos ni francés ni flamenco, aquí tenemos que ser los reyes del mambo, inglés (nivel medio hablado y escrito) y Nueva York tiene que estar hecho.

Pero una piedra se pone en el camino, de alguna manera no vemos clara la opción de la tarjeta. Ni cuál coger y, sobre todo, cómo pagar. La inseguridad y la desconfianza se apodera de mí, más que nada, porque desde que hemos llegado un señor muy delgado, con un gorro de lana y la camiseta dada de sí, pulula a nuestras espaldas y no para de mirarnos.

Metro Nueva York

Me pone tensa, muy tensa, y por supuesto, yo la tensión no soy de quedarmela para mí, la comparto con “el que no escribe”. Le susurro, le meto prisa, y él no ve la luz, yo no veo la luz, el de atrás cada vez más cerca. El mundo entra y sale ajeno a esta situación

El hombre, al final, se acerca y nos mira, nos habla, yo ni le entiendo, pero finalmente nos pregunta que qué queremos, quiere coger nuestra tarjeta para pagar. Qué tensión, ya lo imaginamos con la tarjeta en mano corriendo Manhattan a través. Bueno, pues resulta que ese hombre, trabajaba allí. Sí, sí.. no sé porque contamos estas cosas que nos humillan… 

El hombre nos ve torpes. Nos ayuda y nos saca los pases. Le damos las gracias y estamos listos para pasar.
“El que no escribe” pasa y mi tarjeta no va. La paso y la paso pero la barrera no se abre. Así que, él está a un lado de los tornos y yo al otro. Por más que intento entrar es imposible. “El que no escribe” insiste en cómo tengo que hacerlo pero yo, por más que lo hago, no funciona. El del gorro nos mira de lejos con cara rara... normal, es para expatriarnos. “El que no escribe” decide cruzar de nuevo el torno hacia donde estoy yo. Intento avisarle para que no lo haga, pero él está decidido y es más rápido que mi voz. Ya había leído que para volver a usar la tarjeta tiene que pasar un tiempo. Tras varios intentos conseguimos que mi tarjeta abra el torno hostil, pero cuando él va a usar de nuevo su tarjeta, entonces  ya no funciona (Ya sabéis, una vez que se usa hay que dejar un tiempo para volverla a usar).

Metro Nueva York

Ahora, cada uno estamos a un lado del torno, de nuevo, pero a la inversa, yo dentro y él fuera. Es muy ridículo, es tan ridículo que pienso que nadie en el mundo mundial ha sido tan absurdo en la vida como nosotros (nivel Paco Martínez Soria a nuestro lado es “avanzado”).  Que es imposible que alguien que coge el Metro en Madrid casi 3 horas diarias, se encuentre en esta situación.

Nos hablamos de lado a lado y un hombre que sale por los tornos se fija en el circo matutino que estamos montando. Nos pregunta que qué pasa, en ese ataque de espanto total, de humillación absoluta, por mis labios no sale otra cosa que “no fun” bien alto y señalando la tarjeta. Definitivamente nos devuelven a España. 

“El que no escribe” me mira con cara de espanto al escuchar la frase de mi vida "¿no fun?" Intuyo el divorcio.  El hombre nos deja su tarjeta para que pase y por fin los dos estamos al mismo lado. Y vuelvo a escuchar “¿no fun?"  Porque claro, todo el mundo de inglés medio (hablado y escrito) sabe que cuando algo no funciona es que “no fun”, está clarísimo.

Estación Ferry hacia Staten Island

Bueno, pues vamos al Ferry. Queremos ver la Estatua de la Libertad. Sabemos que está cerrada pero queremos divisarla y nos habíamos enterado que hay un Ferry que lleva a Staten Island gratis y que te permite tener unas buenas vistas tanto de la estatua como de Manhattan desde el otro lado. 

Estatua Libertad desde Ferry Staten Island

Para coger el Ferry hay que ir a la estación de metro de Whitehall Street, enfrente veréis la estación de ferry. Entrad en el interior, allí habrá gente esperando, consultad los horarios y llegad con antelación. Si queréis tener buenas vistas recordar, a la ida poneros en el lado derecho, y a la vuelta en el izquierdo (para los que tenéis conocimientos marinos, nosotros los adquirimos en el estanque del Retiro, a la ida estribor y a la vuelta babor). Aun así, tranquilos que durante el trayecto te puedes mover con libertad.

Manhattan desde Ferry Staten Island

Para nosotros es una opción muy buena y un paseo agradable. Eso sí, según bajamos, nos pusimos a la cola para volver a subir y dar la vuelta para volver a Manhattan. Ésta fue toda nuestra vista a Staten Island.

Manhattan desde Ferry Staten Island

Una vez de vuelta, estamos en la Downtown, cogemos Water Street. Durante el paseo, encontramos, cómo no, sitios en los que entretenernos. No hay mucha gente, así que, una escultura callejera nos atrapa un rato hacíendonos autofotos con su reflejo. Unos metros más adelante, llegamos al Pier 17.

Water Street

EL Pier 17 es un antiguo embarcadero que ahora está convertido en una zona comercial, con numerosos bares y restaurantes. El sábado se encontraba bastante animado.

Pier 17 Manhattan

De ahí, nos dirigimos a otro de los puntos estrella, el Puente de Brooklyn (construido a finales del s.XIX). Cuántas ganas de ir. Ahora, os vamos a decir una cosa, ese orden, ese “don’t bolck” del que os hablábamos aquí anteriormente, esta llevado a límites extremos.

Puente de Brooklyn

El puente estaba en algunas zonas en obras, no sabemos si seguirá. El caso es que están los carriles de tráfico peatonal y ciclista perfectamente delimitados. Te saltas un poquito la línea de tu carril y sentido, y ya hay ahí una persona para mandarte a tu caminito… Impresionante, no escatiman en recursos para mantener el orden. Qué disciplina. 

Puente de Brooklyn

La verdad es que el paseo es una pasada. Es complicado pararse para hacer una foto por la cantidad de personas que hay y, como casi no te dejaban adelantar generas retenciones. Pero bueno, a medio puente, el tráfico se dispersa. Desde él, se puede ver, casi en paralelo el Puente de Manhattan, construido a principios del s. XX.

Vistas desde Puente de Brooklyn

Cruzamos el puente de Brooklyn al completo, así que, por segunda vez en el día, abandonamos Manhattan. Ahora nos adentramos en el distrito de Brooklyn. 

Puente de Manhattan

Lo primero que hacemos es buscar el acceso para bajar al parque que está a las orillas del río, desde ahí, se puede observar una perspectiva chulisima de Manhattan al fondo y ambos puentes, una de las panorámicas más conocidas de Nueva York. También hay un tiovivo y muchísima gente disfrutando de las praderas verdes que lo rodea.

Puente de Brooklyn

Aprovechamos que estamos en este distrito para pasear un poco por alguna de sus calles y comer en una pizzeria muy conocida, Grimaldis en 1 Front St. Se dice que allí comía Frank Sinatra, además, tiene fama de buenas pizzas y, efectivamente, así estaban. Ahora, hay muchísima gente, larga espera que nosotros no recomendamos. Es decir, si vais y no hay nadie, no está mal, ingredientes frescos, masa fina, precios contenidos, local agradable, cantidad considerable. Pero esperar tantísimo tiempo no creemos que merezca la pena.

Puente de Brooklyn

A la salida, volvemos a acercarnos a la orilla, las imágenes que se tienen de Manhattan son una chulada.

Vistas Manhattan desde Puente de Brooklyn

Luego damos un paseo por el interior del barrio en busca del metro. Hace una tarde maravillosa, y viendo la hora que es, pensamos que sería una buena oportunidad para ir al Rockefeller Center y subir al top of de rock para conseguir una vista aérea de la isla, con suerte pillamos el atardecer y la vemos de día y de noche.

Empire State desde el Top of the Rock (Rockefeller) Edificio Rockefeller
Antes de nada, deciros que eso también habría sido buena idea para Brooklyn. Como habréis visto muchas veces, las imágenes nocturnas desde Brooklyn son preciosas  con todo Manhattan iluminado. 

En un rato estamos en el Rockefeller, cuando llegamos allí hay un poquito de cola, no mucha, y lo que hacen es darnos hora para subir. No recordamos exactamente qué hora era, pero lo cierto es que tuvimos la suerte de pillar la caída de la noche, tal y como queríamos. 

Mientras llega nuestra cita, no tuvimos que esperar más de 40 minutos, nos quedamos por los alrededores charlando, haciendo fotos, buscando un sitio donde sentarnos un rato (cosa nada difícil en Nueva York).

Vistas desde Top of the Rock (Rockefeller)

La verdad es que si tuviéramos que elegir, nos quedabamos antes con las vistas que se tienen desde el edificio Rockefeller que desde el Empire State. Las vistas sobre Central Park son realmente impresionantes y, además, te permite ver el propio Empire State, edificio emblemático y el Chrysler Building. Pillamos una luz preciosa y no puede darse mejor. Lo único que hace un poco de fresquito por las alturas.

Vistas desde Top of the Rock (Rockefeller)

Al salir del Rockefeller, estamos muy cansados. El día casi lo damos por terminado. Elegimos un lugar donde tomar algo y, a una hora más que razonable, estamos en el hotel. Al día siguiente, domingo, teníamos que estar muy temprano en Harlem, el Gospel nos esperaba, entre otras muchas cosas más…

¿Tienes planes hoy?

Vistas desde Top of the Rock (Rockefeller)

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