25 de abril de 2012

Sanabria

Entre dos
Castillo de Puebla de Sanabria

Viajar esta pasada Semana Santa a la provincia de Zamora se convirtió en un conjunto de sorpresas coronado por una  intensa nevada que hizo que, en el mes de abril, nos acompañara una estampa invernal preciosa.

Rio Trefacio Molino Galende

Estas inclemencias meteorológicas nos obligaron a tener que improvisar nuevas alternativas diferentes a las planificadas que iban inicialmente por los derroteros del senderismo. Elegimos la zona del Parque Natural de Sanabria para poder deleitarnos de sus paisajes, rutas como la de Los Monjes o las Cascadas de Sotillo formaban parte de nuestros planes que hemos tenido que posponer para otra escapada. Pero dicen que no hay mal que por bien no venga, y pensando que nos íbamos con un pronóstico de aguaceros, nos encontramos con un manto de nieve que nos ofreció un espectáculo sin igual y nuevas experiencias.

Dentro de las posibilidades, uno de los lugares a los que fuimos a parar, antes de que los copos se presentaran tapándolo todo, fue una bonita localidad de la que habíamos oído hablar mucho y aun no conocíamos: Puebla de Sanabria.

Puebla de Sanabria

A 115 km de Zamora capital, las murallas y el castillo de Puebla de Sanabria descansan desde tiempos atrás en la Historia. El municipio tiene un aire medieval, sus calles empedradas, sus casonas blasonadas, el castillo, las murallas… 

El casco antiguo es totalmente armonioso, perderse por sus calles y respirar el aroma a anís de sus típicos dulces resulta reconfortante. El castillo, hoy convertido en centro de cultura y biblioteca, es una majestuosa fortaleza cuyas obras empezaron en el s. XV a cargo de uno de los Condes de Benavente. A lo largo de la Historia, en numerosas ocasiones, la ruina se hizo su principal habitante, hasta llegar a plantearse en algún momento su demolición. Pero finalmente, y tras sobrevivir en mejores o peores circunstancias a Conflictos bélicos con Portugal y Francia, y al abandono, el castillo pasa a manos del Ayuntamiento de la localidad, quién, antes de convertirlo en casa de la cultura, lo uso como cárcel, almacén, granero…

Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria está abrazada por el rio Tera y el rio Castro. El entorno natural que la rodea es de excepción. Si hacéis una visita a esta zona, en este municipio encontrareis diversidad de opciones de restauración y alojamiento.

A 13 km de Puebla de Sanabria,  hay un lugar que no se puede dejar de visitar, nieve o llueva el Lago de Sanabria te recompensará con unas vistas estupendas ante todo y con la posibilidad de realizar diversas actividades.

El Lago de Sanabria es el lago de origen glaciar más grande de la Península Ibérica y de Europa. La vista se pierde en el infinito ante esa vasta extensión de agua, rodeada de montañas; 9.350 metros suma su perímetro. Ubicado en pleno Parque Natural de Sanabria se convierte en el gran protagonista de la zona, a pesar de haber numerosas lagunas más. Desde esta zona se pueden llevar a cabo diversas rutas de senderismo de montaña, algo que nos hubiera gustado realizar, pero nosotros no íbamos preparados para el tiempo que nos encontramos y esperamos llevar a cabo próximamente y poder contároslas. A pesar de ello, y del frío, y fuerte viento que soplaba, la estampa mereció la pena.

El Lago de Sanabria dispone de pequeñas playas que en verano son lugar de descanso para muchos. Además de ser un lugar en el que se realizan algunos deportes acuáticos.

Lago de Sanabria

El lago alberga en su historia un dramático acontecimiento ocurrido a finales de los años 50 que llevó al fondo de sus aguas a más de un centenar de personas tras la ruptura de la presa de Vega de Tera. Una pésima construcción, lluvias torrenciales y bajas temperaturas provocaron un catastrófico suceso que arrasó el pueblo de Ribadelago, arrastrando no solo sus construcciones sino también a sus habitantes. Tan solo 28 cadáveres de los 144 ( de un pueblo de 256) se pudieron recuperar.

En esta especial visita a la provincia de Zamora, nos alojamos en un pequeño pueblo llamado Trefacio que al amanecer, tras la primera noche de descanso allí, nos descubrió su encanto cubierto por una manta de nieve. Es un pequeño municipio que no llega a 200 habitantes y se encuentra a 10 km de Puebla de Sanabria. 

Trefacio Zamora

El motivo por el que hacemos una parada en el blog en este lugar no es otro que presentaros un humilde paseo que descubrimos debido a  las condiciones meteorológicas adversas por las que nos vimos obligados a quedarnos allí sin movilidad. Nos recomendaron un pequeño paseo paralelo al río Trefacio que unía este municipio con el de Galende. Finalizaba en un molino que ofrecía aquel día una estampa preciosa. Calculamos que el paseo aproximadamente sería de ida y vuelta, a ojo, unos 5 km.

Por eso, por si alguien se aloja en esta localidad o se lo plantea, queremos dejar este pequeño paseo para vuestra información. El camino sale desde el mismo pueblo, dirección al cementerio y luego siguiendo el sendero.

Rio Trefacio Zamora

Otra de las paradas que cabe mencionar sería la de San Martín de Castañeda. Lo normal sería que ahora os hablaramos de su Monasterio cistercense que preside la localidad y lleva sobre sus piedras la Historia y el paso del tiempo. Pero la niebla, la nieve y demás nos impidieron casi verlo por fuera. Asi que llega el momento de recomendaros nuestra parada gastronómica en la localidad. En el Restaurante “La Terraza” de San Martín de Castañeda comimos el famoso chuletón sanabrés. Si os encontrais por la zona, es un lugar agradable con buena relación calidad precio y que aporta unas preciosas vistas desde su mirador con vistas al valle…

Desde San Matín de Castañeda sale la carretera que lleva a La Laguna de los peces. Una carretera de montaña que ofrece unas panorámicas de postal. El paisaje parecía hecho de dunas de nieve virgen. El camino lleva hasta una explanada en la que aparcar el vehículo y, desde allí, a escasos metros caminando, en no más de 15 minutos, aparece la Laguna de los Peces, otra laguna de origen glaciar, situada a unos 1.700 metros de altitud y desde la que parten varias rutas de alta montaña. En nuestra visita, aparte de bastante nieve, soplaba ventisca, así que la expedición duró poco y la visitamos desde la distancia y con tan solo el móvil para sacar una instantánea simbólica. Eso si, disfrutamos de unos paisajes de ensueño en el camino.

Laguna de los Peces

Y como parece ser que este viaje nos quería mostrar pequeños rincones no muy conocidos, acabamos en un paraje  muy especial, curioso, que rebosa paz en cada uno de sus rincones y que recomendamos. Entre las localidades de Rábano de Sanabria y San Justo aparece la Ermita de la Alcobilla, del s. XVI, paraje que resulta de gran interés por estar rodeada de castaños centenarios y alguno milenario, cuyos troncos no alcanzan a ser abrazados. Nos parecieron preciosos e impresionantes.

Ermita de la Alcobilla


Castaños Ermita Alcobilla


El jueves santo, cuando salíamos desde Madrid, llevábamos la intención de visitar Puebla de Sanabria, de hacer la ruta de las Cascadas de Sotillo, o la de los Monjes, de comer a las orillas del Lago de Sanabria, visitar el Monasterio de San Martín de Castañeda, pasear por la Laguna de los Peces, entre otras cosas... Pocas de esas cosas pudimos hacer, en cambio, descubrimos rincones ocultos, únicos, estampas impensables. Fue como trasladarnos a un micromundo totalmente alejado de nuestra rutina y forma de vida. Acercarse a la tranquilidad y la belleza. Muchas veces se habla de los “lugares conocidos”, los que albergan impresionantes vistas, majestuosos monumentos, pero el encanto aparece de repente para sorprenderte en cualquier rincón cuando te encuentras en un entorno tan especial.


¿Tienes planes hoy?

Lago de Sanabria


1 de abril de 2012

Colliure (Colloiure)

Entre dos

Collioure
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
  y al volver la vista atrás
   se ve la senda que nunca
     se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar
(Antonio Machado) 



Machado no pudo desandar sus pasos tras un duro camino, escapando, formando parte del exilio en el que tantos españoles se vieron obligados a participar y del que en su caso, no hubo marcha atrás...

Collioure

Un día de enero de 1939 llegaba a Colliure, un pueblecito costero francés, que le vio apagarse  apenas un mes después de su llegada y que, en su pequeño cementerio, le guarda en una tumba siempre llena de flores  que ha acabado siendo lugar de peregrinación para muchos visitantes.



A tan solo 27 km de la frontera española (Port Bou) y a unos 59 km de Cadaqués por una carretera, sinuosa pero de muy bellas vistas, se puede llegar a esta pintoresca localidad.

Collioure


Collioure, en la Costa Azul francesa, aguarda todos los atractivos que se esperan de un pueblo mediterráneo, el mar azul intenso, las casas rebosantes de encanto, un ambiente animado… y su gran inconveniente, la masificación en temporadas altas, en las que el aparcamiento y la circulación por el interior se convierte en una experiencia que puede resultar complicada. Para compensarlo, además de lo típicos tópicos de las localidades mediterráneas aparecen elementos exclusivos como el castillo de Colliure, un antiguo faro medieval que hoy forma parte de la iglesia, el paso de artistas internacionalmente reconocidos con el nacimiento del fauvismo y la Historia de esta pedanía que en sus orígenes resultó un importante puerto comercial.

Colliure pertence a la conocida comarca del Rosellón, que durante siglos atrás estuvo pasando de manos españolas a francesas en diferentes ocasiones hasta que en el s. XVII se firmara el Tratado de los Pirineos, en el que definitivamente pasó a ser propiedad de Francia.

Collioure

Su castillo del que las primeras referencias datan del s.VII, fue residencia real por primera vez cuando Collioure pertenecía al reino de Mallorca. Hoy por hoy se puede visitar.

Collioure

A la orilla del mar se erige la Iglesia de Notre-Dame-des-Anges, protagonista de excepción del perfil de la localidad que os estamos hablando, gracias entre otras cosas a la torre, antiguo faro medieval.

Collioure
Collioure





















El municipio además a principios del s.XX acogió a Matisse y Derain, dos artistas que buscando nueva inspiración aterrizaron en esta localidad. Las obras producto de su estancia se expusieron en el salón de Otoño de Paris, y allí el nuevo estilo intenso y colorido  al que dio lugar un escenario como Colliure, fue bautizado como fauvismo.

Collioure
Collioure






















Las galerías de arte se salpican por el entramado de callejuelas empedradas que forman amplios escalones y te sumergen en un paseo repleto de rinconcitos pintorescos. Si la zona costera está envuelta en un abanico de azules, el interior de la localidad es multicolor. Sus casas son todas ellas de tonos variopintos, vivos y alegres. Quizá para nosotros esta parte es la más particular y  la que imprime de personalidad propia un lugar como este.

Collioure

Desde ¿Tienes planes hoy?  Queremos abrir nuestras fronteras por primera vez y lo hacemos con este pequeño y emblemático lugar que ha formado parte de la Historia de España en diferentes momentos, donde llegaron muchos exiliados anónimos en tiempos muy difíciles, dónde el arte no ha pasado indiferente y que hoy resulta un escenario que regala estampas realmente bellas. Sin lugar a dudas, Colliure es una población llena de encanto.

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Collioure

6 de marzo de 2012

Monasterio de Yuste y Cuacos de Yuste

Entre dos

"Ha sido posible unir bajo mi dominio a diez pueblos con distintas lenguas y culturas; y a estos relojes que les doy cuerda todos los días, no puedo hacerlos tocar a todos a la misma hora"


Monasterio de Yuste

Carlos I de España y V Alemania tenía estos pensamientos en su retiro tras las grandes conquistas y logros durante el s. XVI siendo emperador, mientras se empeñaba en conseguir que su amplia colección de relojes se sincronizara y dieran la hora simultáneamente. 

Monasterio de Yuste

No es de extrañar que eligiera un lugar como éste para disfrutar del descanso, ubicado en un enclave espectacular, en la provincia de Cáceres, el Monasterio de Yuste está entre los municipio de Cuacos de Yuste y Garganta la Olla. Asentado en la Comarca de la Vera y muy cerca de la Sierra de Gredos (Ávila) ve la Historia pasar desde sus orígenes.

Monasterio de Yuste
Los orígenes de este edificio se remontan a comienzos del s.XV cuando los terrenos sobre los que se erige el edificio fueron cedidos. Desde entonces la orden del Jerónimos fue la que habitó este lugar.

Para la llegada de Carlos I, enfermo de gota y con ganas de descanso, se construyó una sobria casa palacio adyacente al convento.

La visita al Monasterio se convierte en una experiencia relajante en la que no es difícil imaginar a los monjes en sus paseos por los claustros. Y en este caso hablamos en plural, el Monasterio de Yuste cuenta con dos claustros, uno gotico s.XV y otro posterior de estilo renacentista de gran belleza y con el sonido delicado del agua que emana ligeramente de sus fuentes. Ambos están comunicados entre si.

En la visita además podréis descubrir las dependencias del Palacio de Carlos I, la sala de audiencias, la sala de estar y del comedor y la sala de Don Juan de Austria donde el Emperador reconoció a Juan de Austria como hijo suyo. Son llamativas las extraordinarias chimeneas que se encargaban de caldear las estancias y las impresionantes vistas que desde el Monasterio se obtienen hacia el enorme lago.

Monasterio de Yuste

Las alcoba del monarca esta pegada a la iglesia, a la zona del coro, de manera que desde ella pudiera escuchar los oficios, algo que su hijo Felipe II, en el que abdicó antes de su traslado a este lugar, también copiaría en el Monasterio del Escorial de Madrid.
Monasterio de Yuste

Carlos I además ordenó construir una cripta, en ella podréis encontrar la tumba en la que estuvo enterrado hasta su traslado. Éste pereció antes de que fuera acabada y el cuerpo del difunto mientras tanto reposó en la iglesia del Monasterio. Años después, su hijo Felipe II, se encargó de que se trasladara su cuerpo al Monasterio del Escorial donde hoy por hoy descansan los restos de todos los monarcas españoles a excepción de Felipe V que se encuentra en el Palacio de la Granja.

El emperador falleció en la cama, con el crucifijo que su difunta esposa sujetó al momento de su muerte.

El paso de Carlos I por Yuste ha marcado la importancia de este Monasterio en la Historia. Tras esta etapa, y ya en la Guerra de la Independencia, el lugar sufrió un importante incendio donde las dependencias monacales quedaron ampliamente deterioradas. Posteriormente llegó la desamortización de Mendizabal y con ella, como pasó en otros tantos edificios religiosos, los monjes fueron expulsados y el edificio cayó en el abandono.

En los años 50 se comienza una reconstrucción intentando ser fieles a su estilo inicial. Hoy por hoy está abierto al público para el disfrute de todos nosotros, en este enlace podréis ampliar información en cuanto a horarios, tarifas, etc. Es visitable solo en las dependencias que os hemos comentado, pues aun sigue manteniendo su función religiosa. El Monasterio de Yuste en la actualidad es uno de los dos únicos monasterios, de los quince existentes de la Orden Jerónima, que alberga monjes, el resto están ocupados por monjas.

Monasterio de Yuste

A dos kilómetros de este especial lugar, se encuentra Cuacos de Yuste, una peculiar localidad pintoresca que forma parte de la Comarca de la Vera. De este lugar destacan dos puntos. 

El primero que nos encontramos es la Plaza de Juan de Austria, el nombre en honor a ese hijo del emperador reconocido en el Monasterio que durante su infancia fue llamado “Jeromin”. Fue fruto de una relación del Rey tras enviudar. En la plaza se encuentra la casa donde vivió Juan de Austria. Es una plaza muy curiosa, tiene forma de anfiteatro, con gradas, escenario y esta rodeada por las edificicaciones típicas en las que se secan los pimientos. Y es que no hay que olvidar que estamos viajando por la comarca del pimentón… el famoso pimentón de la Vera.

Cuacos de Yuste

Si continuamos el paseo por la localidad llegaremos a la plaza Mayor, que sorprende en su tamaño, bastante grande para las dimensiones del municipio. En ella se observa la típica arquitectura de la región, adobe y mampostería.

En torno a estas dos plazas principales se enredan numerosas callejuelas tortuosas con viviendas que bien merecen un paseo.

Cuacos de Yuste
Y en el entorno de Cuacos y, por tanto, también del Monasterio aun quedan algunos atractivos. Muchos se extrañan de los parajes naturales que ofrece Extremadura, esta zona se caracteriza por sus pozas y gargantas, también denominadas ollas, que en verano se convierten en reclamo para bañistas, y el resto del año para los amantes de la naturaleza. Nos detendremos en alguna de ellas próximamente cuando nos detengamos en un municipio muy cercano Garganta la Olla. Mientras tanto, os comentamos como curiosidad que a poquísima distancia podréis encontrar un cementerio alemán que nosotros no visitamos en el que se encuentran enterrados soldados alemanes caidos durante la I y II Guerra Mundial.

Se aproximan pequeños periodos vacacionales, Semana Santa, algún que otro puente, y lo mejor, la primavera. Esta comarca os aseguramos que podría ser una excelente opción para disfrutar de la naturaleza y la Historia que estamos seguros os gustará.

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7 de febrero de 2012

Ruta Valle de Arán: de la Cascada de Uhels deth Jòeu a Artiga de Lin

Entre dos
En el verano de 2011 hicimos un gran descubrimiento del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Nuestra escapada a los Pirineos Catalanes, estableciendo nuestro campamento base en Vielha, nos ofreció tantas sorpresas y un abanico de posibilidades tan amplio para disfrutar del tiempo de ocio, que no descartamos volver este año.

Hoy vamos a compartir una pequeña ruta circular bastante popular y de dificultad baja que no os dejará indiferente. Con tan solo 90 metros de desnivel y apenas 3 kilómetros podréis disfrutar de un paísaje de excepción. Un circo glaciar y una preciosa cascada son los dos grandes protagonistas. Iniciamos el paseo de La Cascada de Uelhs deth Joèu a Artiga de Lin en el Valle de Arán.

Artiga de Lin

Se trata de un paseo apto para realizar por todos los públicos, solamente hay que tener ganas de llenarse la caja torácica de aire limpio y la mirada de paisajes bonitos.

Hay que dirigirse al municipio de Es Bordes, desde allí encontrareis la señalización para aproximarse con el vehículo hasta una zona donde se puede estacionar, si alguien desea ir andando desde el municipio se trata de unos 8 km más o menos.

Cascada de Uelhs deth JoèuComo comentábamos, esta mini-ruta es circular, nosotros la comenzamos desde la zona de la cascada. Desde el área de estacionamiento tan solo hay que descender unos metros para encontrar de forma accesible como brota el agua de la tierra marcando el nacimiento del rio Joeú.

 La cascada de Uhels deth Jóeu resulta impresionante. Pocas veces se encuentra de una manera tan accesible algo similar.  En los años 30, Norbert casteret, a través de un experimento vertiendo una especie de colorante inofensivo en el agua,  descubrió que estas aguas provienen del glaciar del Aneto en el Valle del Bensaque (Huesca) y viajan subterráneas durante unos 4-5 km hasta aparecer con fuerza, casi como si fuera leche, justo en ese punto. Los caprichos de la naturaleza y sus fenómenos permiten que ocurran cosas como estas.

Frente a ella puedes permanecer tanto tiempo como desees, viendo y escuchando como el agua corre infinita. Luego solo hay que cruzar el puente y ascender por una especie de escalones hasta el sendero que marca el camino. La vegetación en esta parte es densa, se nota la humedad al respirar. Es tremendamente relajante encontrar en el mes de agosto paisajes así de verdes.

Valle
Valle de Arán












El paseo resulta gratificante, sin pendiente, el camino dirige hasta la Artiga de Lin, una pradera extensa rodeada por las montañas, que en el momento en el que aparece ante tu vista es un un lugar idílico y de ensueño. Imaginarlo con las cumbres nevadas hace que se presente como una postal en el pensamiento. Cualquier estación en este lugar debe ser perfecta.. el invierno con la nieve, la primavera con el deshielo, el verano con esos cielos intensos y el otoño en tonos rojizos.

Artiga de Lin

Este es un lugar ideal para deleitarse, parar y dejarte embriagar por la naturaleza en todo su esplendor, respirar, extasiarse con un paraje como aquel, inmortalizarlo para cuando desde la distancia, un día como hoy podáis trasladaros con el recuerdo.

Artiga de Lin

Rodeado de altas cumbres pirenaicas como Forcanada, Malh dera Artiga… esta pradera, en la que el tercer domingo de julio se celebra una romería, no es otra corsa que un circo que se convierte en una parada imprescindible si visitáis el Valle de Aran.

Artiga de Lin

Una ruta sencilla, que no llega ni a ruta, prácticamente es un paseo, que permite acercarse a lugares especiales a senderistas y a personas que no acostumbran a adentrarse en la naturaleza, pero que a través de este camino circular podrán divisar paisajes que pocas veces están tan accesibles.

Desde allí y a pocos kilómetros, un montón de lugares más os esperan. De los Pirineos resultan parajes infinitos y que nosotros esperamos seguir descubriendo.

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Cascada de Uelhs deth Joèu

4 de febrero de 2012

La Plaza de la Paja y el Jardín del Negro de Anglona

Entre dos
Retrocedemos unos siglos atrás, hacia el Madrid Medieval, con sus calles estrechas y tortuosas y su “vida de ayer”. Centramos la mirada en una plaza donde multitud de personas se agolpaban en torno a puestos de comerciantes, el Mercado de la Paja a primera hora de la mañana sonaba imparable, entre frutas y grano se produce la compra venta de los productos. Por la noche, que siempre es complíce de secretos, otro tipo de comerciantes asomaban para vender aguardientes y otra clases de productos.

Plaza de la Paja

La plaza por la que hoy viajamos fue centro de la villa, hasta que Juan II centró su vista en una plaza del arrabal que se transformaría en lo que hoy en día es la Plaza Mayor de Madrid. Pero antes de que esto ocurriera La Plaza de la Paja, bautizada asi por ser el lugar en el que se producía la entrega de paja para alimentar a la mulas de los cleros, era un punto estratégico en la Villa de Madrid.

Queremos viajar de pasado al presente y del presente al pasado. Saborear la Historia del Madrid de los Austrias, dar un salto y trasladarnos al año 2012, donde la Plaza de la Paja, situada en el barrio de la Latina aparece como un remanso de paz y un lugar de encuentro entre las callejuelas de corte medieval que protagonizan el casco histórico de Madrid.

Plaza de la Paja

Tiempo atrás, cuando era centro neurálgico de la villa, los palacetes y las viviendas nobles se asentaron en las inmediaciones de ella. Sin ir más lejos, los mismos Reyes Católicos se instalaron temporalmente en el Palacio Lasso, del que no nos queda prácticamente nada. 

En el presente, conformando la plaza, se encuentran lugares que podrían ser símbolos perfectos de los que esa plaza ha supuesto durante el paso del tiempo.

De la arquitectura noble, queda el Palacio de los Vargas, actualmente rehabilitado como biblioteca municial, un edificio del SXVI (remodelado en el s.XX) pertenenciente a una de las familias más adineradas de Madrid.

Plaza de la Paja
Del papel religioso de la plaza, adosada al palacio y mirando hacia el norte, la Capilla del Obispo. Fue declarada Monumento Nacional en los años 30, está adyacente a la Iglesia de San Andrés, cuya cúpula se divisa desde más de una de las panorámicas que ofrece la plaza. Ha estado bastante tiempo cubierta de andamios pero, actualmente, se puede disfrutar ya de su fachada despejada. Estos dos templos junto con la Parroquia de San Isidro forman un conjunto religioso de gran extensión que estuvo conectado en el pasado. 

La Capilla fue mandada construir por uno de los miembros de la familia Vargas con la intención de que en ella descansara el Patrón de la ciudad, San Isidro Labrador. Su nombre real es Capilla de Santa María y San Juan de Letrán, pero debido al papel de la familia Vargas quien ordenó su construcción acabó por ser conocida como la Capilla del Obispo (uno de los miembros era Obispo de Plasencia) y con este nombre pasea por la Historia. Los restos de San Isidro Labrador permanecieron allí hasta ser trasladados a la Iglesia de San Andrés, no sin haber ciertas disputas que acabaron por tapiar las conexiones internas entre los edificios. Tras el traslado, la familia Vargas decidió emplear la Capilla como panteón familiar y, hoy por hoy, permanece cerrada al público.

Como muestra de la vida de la capital, la plaza nos deja las fachadas típicas de Madrid, de unas seis alturas con balcones alineados que definen muy bien la arquitectura madrileña.

Y además… la Plaza de la Paja esconde un pequeño paraiso de relax. Detrás de un muro de ladrillo se ocultan Los Jardines del Negro de Anglona, pertenecientes al Palacio de Anglona. Pasan prácticamente desapercibidos para el visitante desde la plaza. Situados en la parte más baja, detrás de una pequeña puerta de hierro se descubren 500m2 de jardín de corte nobiliario que, a pesar de haber sido restaurados, mantienen el carácter del s. XVIII, cuando Chalmandier lo diseñó. Se trata de una especie de Jardín colgante que salva el impresionante desnivel que hay entre la Plaza de la Paja y la Calle Segovia, por donde tiempo atrás se encontraba el cauce de un arroyo.

Jardín Negro de Anglona

Abierto al público desde el año 2002, se puede disfrutar si en tu paseo por la Plaza de la Paja tienes la suerte de encontrarte sus puertas abiertas.

Familias nobles habitaron el Palacio de Anglona y fue una de ellas, la perteneciente a la familia Osuna, quien le dio nombre, concretamente don Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pimentel, Marques de Javalquinto y Príncipe de Anglona. Relacionado con esta familia resurge en la Historia de Madrid otro rincón de la villa muy bello del que ya os hemos hablado y que os recomendamos si no lo conocéis: El Parque del Capricho.

Jardín Negro de Anglona

Volviendo al Palacio y los Jardines, construido el edificio en el S.XVI, ocupa una manzana completa. La Historia está llena de idas y venidas, manos que lo cogen y lo dejan… hasta que queda abandonado durante muchos años y a finales de los 80 unos empresarios abren un restaurante llamado el Negro de Anglona en sus dependencias.

Restaurante Negro de Anglona
A partir de ese momento las ventanas quedan cubiertas con cortinas negras y pesadas, el interior se viste con luces malvas y el resultado es una decoración sorprendente de manos de Luis Galliussi, en  la que se mezclan estilos . Su cocina es mediterránea-fusión asiática. Asi es como aparece este local en las inmediaciones de la plaza . Aprovechamos para mencionarlo y dejaros alguna imagen por la originalidad que desprende y el ambiente agradable que se respira. (Editado en 2013, el restaurante cerró en este año)

La Plaza de la Paja en sí misma está rodeada de locales en los que poder tomarse algo. En el momento que las temperaturas son llevaderas, mesas y sillas ocupan parte del espacio central, quedando salpicada de terrazas dónde se puede disfrutar de la paz y belleza de un rincón como este en la ciudad. Además, en la propia Plaza de la Paja podréis deleitaros con uno de los pocos restaurantes rusos que hay en la capital que tiene una relación calidad-precio buena, y un interior original, se trata del Restaurante El Cosaco. Cabe mencionar la cercanía de lugares como la Cava Baja donde podréis parar de bar en bar entre vinos y tapas en una de las calles más tradicionales.

Y cuando parece que estamos a punto de acabar de mencionar todos los encantos de este lugar y de este viaje presente-pasado, pasado-presente, queda por disfrutar de lo mejor… Del ocaso madrileño desde la parte más alta de la Plaza de la Paja, cuando el atardecer de la capital se tinta de azules, añiles, rosas y violetas que rozan el mar de tejados del Madrid de los Austrias. Para nosotros uno de los lugares más especiales de la capital para ver como se despide el sol…

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24 de enero de 2012

Calella de Palafrugell

Entre dos
… Y cerca del mar… porque yo.. nací en el Mediterráneo, nací en el Mediterráneo… (Joan Manuel Serrat)


Cuando podemos, nos gusta acercarnos a admirar ese mar que Joan Manuel Serrat hacía propio en su hermosa canción Mediterráneo, con recuerdos de infancia, aromas y sabores. Algo tiene que tener el lugar del que hoy vamos a hablar para inspirar una canción tan bella. Fue allí, dónde este cantautor la dio vida, en la Costa Brava, salvaje y cristalina, envuelta en acantilados y azules infinitos. Concretamente en un municipio pesquero que parece sacado de un cuadro, nos referimos a Calella de Palafrugell.


A veces cuando hablamos de determinados lugares lo hacemos con miedo, las visitas generalmente van acompañadas de momentos especiales y estos pueden contribuir a idealizarlo. No sé si es el caso, pero hacía mucho tiempo que no estábamos de noche en un lugar tan bucólico, parece un escenario colocado para enamorar…

Pero antes de eso, ubiquemos este pequeño paraíso. Calella de Palafrugell pertenece al Bajo Ampordá (Baix Ampordá), a unos 55 km de Gerona (Girona), y a una distancia similar de Tossa de Mar. Se trata de una pequeña localidad del litoral, que rezuma aroma pesquero. Sus casas blancas se agolpan alrededor de la orilla. Sobresale la torre de su iglesia, Sant Pere, sobre las suaves formas de los tejados anaranjados.

Desde la lejanía, un montón de pequeñas barcas salpicadas reposan más lejos de la orilla de lo que parece. Así, un pequeño suspiro de recuerdos viene a la mente, como si nos evocara el paseo por Cadaqués de un par de años atrás… Pero enseguida se siente como cada una de las localidades tiene personalidad propia…

Calella de Palafrugell

Calella de Palafrugell, mucho más apartado de las aglomeraciones del turismo, reparte por sus callejuelas blancas un carácter más tranquilo. A pesar de ello, nos encontramos en el mes de agosto música típica del lugar y personas agolpadas observando como otros tantos bailaban sincronizadamente la sardana. Recorrer sus calles se convierte en un paseo agradable, la artesanía se salpica entre los comercios y la gente se entretiene y disfruta.

Calella de Palafrugell
Calella de Palafrugell
En la orilla de la playa principal, llamada Port Bo, conviven con total naturalidad las pequeñas barcas pesqueras con grupos de personas que leen, charlan, juegan al borde o dentro de esas aguas claras, con fondos habitados por piedras de mil formas y peces a tropel. La arena no es de las que forma parte de los sueños caribeños de muchos, blanca y fina, es una arena más salvaje, más gruesa y que quizá sea la responsable de la transparencia de sus aguas. 

Calella de PalafrugellEl ocaso en Calella de Palafrugell nos regaló una panorámica preciosa de la localidad. El ambiente al atardecer alegre, desenfadado y tranquilo resultaba muy agradable. En la primera línea del mar varios locales de restauración ofrecen su gastronomía típica en la que poder degustar pescados variados escuchando como el agua, a la que canta Joan Manuel Serrat, entona su melodía al romper delicadamente en la orilla.

Quizá ayudó también la luna llena, que esa noche quiso multiplicar su presencia en el cielo, redonda, apareciendo en el mar con reflejos imposibles. Era como un montón de piezas que se engranan hasta formar un ambiente mágico.

Nos pareció una localidad encantadora, en la que, por cierto, el primer sábado del mes de julio se celebra la Cantada de Habaneras, en Port Bo, sobre las barcas, en la que se reúne multitud de personas para disfrutar de esta tradición que en 2012 cumplirá su cuadragésimosexto aniversario, y cuyo origen se remonta a la vuelta de muchísimos catalanes que, durante el s. XIX, emigraron a Cuba. En su repertorio no falta el considerado, ya casi, himno marinero La Bella Lola, en el que el público levanta sus pañuelos. Y asi, Calella de Palafrugell vuelve a estar salpicada por la música.

Como también lo estuvo la tarde-noche de nuestra visita, no solo con las sardanas que comentamos anteriormente, también después, cuando un saxofón solitario, al borde de una playa nocturna entonaba melodías para dejarse engatusar. En esos momentos olia a mar y, junto con las notas musicales, sonaban risas y conversaciones distendidas… un ambiente que podría ser… el sueño de cualquier noche de verano… Y que nosotros firmábamos ahora mismo porque, si pudiéramos, se convirtiera en el sueño de una noche cualquiera de nuestra vida…

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Calella de Palafrugell

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