28 de marzo de 2016

13 días en Austria. Día 12: Valle de Otzal y Cascadas de Stuibenfall

Tienes planes hoy
Cuando sonó el despertador, casi como un resorte, lo primero que hicimos fue asomarnos a la ventana ¿Niebla, lluvia? Ups… las dos cosas…

La noche anterior, tras las experiencias vividas durante el día en el Valle de Stubai, habíamos estado mirando la previsión meteorológica. No era buena. Pero, no nos lo queríamos creer, de hecho, creérnoslo nos lo creíamos, pero pensábamos que sería llevadero.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

Bajamos a desayunar y seguía lloviendo, subimos de desayunar y seguía lloviendo. Cogimos el coche, teníamos apuntada una telecabina en Fulpmes que entraba en la Stubai Card y que ofrecía bonitas vistas, el Schilck2000. Se divide en dos tramos, uno intermedia y otro superior. En esta zona, se supone que te encuentras desde arriba preciosas vistas y un paisaje de los de Heidi para hacer algunos paseos, lagos, etc.

Nos acercamos y no se ve a nadie en los alrededores. Miramos la montaña que sube y, desde escasos metros de la salida, la niebla es densa. Aún así, porque tendemos a la obcecación, entramos en el interior a preguntar. Hay cámaras en las cumbres y se puede observar desde abajo como está la situación en cima. Las pantallas están gris claro, como si fuera a aparecer de esa nube gris San Pedro para darte la bienvenida. Por si no fuera poco gráfico, preguntamos a la chicha de taquilla, que nos confirma que San Pedro se ha instalado allí arriba de momento.

Fulpmes (Austria)

El día anterior habíamos tomado café al lado de una cascada que se veía a lo lejos, cerca de Neustift. “El que no escribe” pensaba que desde la granja donde tomamos café siguiendo la llamada de la selva, es decir, el soniquete del agua, con ese espíritu aventurero y esa intuición que nos caracteriza, llegaríamos a la cascada. Y mientras hacíamos esta excursión también hacíamos tiempo para que las nubes levantaran.

Valle de Otzal (Austria)

Pues allá que nos fuimos, con poca fe por mi parte, y creo que por él también, aunque se mostrara convencido. Aparcamos y seguía lloviendo. Pero lo último que perdemos es la alegría. Así que, con lluvia, “el que no escribe” se anima hasta a cargar con el trípode y comenzamos a andar. Convertimos las orejas en parabólicas, todo suena a agua, porque llueve, y llueve, y llueve… Comenzamos a subir ligeramente por un camino embarrado que nos lleva a un bosquecillo (5 minutos andando lo más) y nos cruzamos con un árbol caído, ni rastro de riachuelo, cascada, ni nada… Seguimos andando hasta que el camino acaba en unos matorrales maravillosos e infranqueables que nos obligan a dar la vuelta hasta el coche. De recuerdo nos llevamos, yo tres picaduras de pulga que no procede que cuente cómo llegaron a mí, por dignidad, y que me han durado 8 meses, mucho barro en las suelas de las botas de montaña y una gran sonrisa al transcribirlo y rememorarlo.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

Una vez en el coche no lo vemos claro, el paisaje se ve como recortado, las laderas de las montañas se ven interrumpidas por masas de nubes que no dejan ver cómo terminan. Volver a intentar subir al Top of Tyrol parecía absurdo, por muchas ganas que tuviéramos, el día estaba peor que el anterior y, si ahí no vimos nada, ¿qué vamos a ver?

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

Pasamos unos minutos colapsados. Teníamos otras opciones, el mirador de Fulpmes y el de Neustift pendientes, pero ninguno estaba visitable. Otro plan que teníamos era disfrutar del Trineo de Verano de Mieders, que entra con la Stubai Card y que, tras la experiencia en el de Abtenau, nos apetecía mucho. Pero cuando llueve, el trineo de verano cierra, así que tampoco podíamos. Entramos en brote y decidimos que en el Valle de Stubai no podemos quedarnos, sigue lloviendo, luego tampoco está para pasear. Así que, sin tener ni idea de cómo está el Valle de Otzal (vecino de Stubai), retomamos nuestro plan inicial y allá que nos vamos.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

Este recorrido resulta medio improvisado, dadas las circunstancias, y que por no reaccionar a tiempo tardamos un poco en ponernos en marcha, pero finalmente resultó un acierto.

Nuestro primer destino las cascadas Stuibenfall, las más altas del Tirol, con casi 160 metros de altura. El acceso a las cascadas es gratuito, eso sí, si viajáis en coche el aparcamiento son 4€. Nosotros, con todo el trajín, al final no llegamos a este destino hasta las 12:45. Por suerte, la lluvia se había convertido en una compañera intermitente y que, cuando aparecía, no armaba mucho lío, era finita y no muy abundante. Estaba la cosa mejor que en el Valle de Stubai.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

Tiene una pendiente considerable pero a nosotros nos gustó mucho. Cuando llegamos al aparcamiento, “el que no escribe” andaba con cierto apuro, tanto café, zumo y agua, hace a esas horas uno necesite un baño. Me estresan muchísimo los viajes de naturaleza y los baños, y eso que Austria es un lugar donde está todo bastante acondicionado. El caso que venía tan agobiado, ese ruido de agua incesante entre ríos y lluvia, que me dejó en el parking y se fue en busca y captura de un baño hasta colarse en un club con toda su cara. Mientras que aquí, la menda, se pasó 2 horas largas aguantando a muerte mientras veía ese caudal de agua incesante sonar y resonar…

Cascadas de Stubeinfall (Austria) Cascadas de Stubeinfall (Austria)



Estas cascadas tienen 5 plataformas, en nuestra visita, abierta solo hasta las segunda. A partir de ahí, totalmente precintada la subida al resto. Pero debe haber otro camino de acceso a la quinta, porque vimos a lo lejos alguna sombra de gente arriba. Lo cierto, es que hasta la segunda plataforma entre ida y vuelta tardamos unas dos horas, con bastantes paradas para fotos.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

El camino empieza paralelo al agua, antes de llegar a la primera plataforma se pasa por un puente colgante de estos constan de tres cables de acero y que no os imagináis cuánto se tambalean cuando pasas por ellos. Aquí, “el que no escribe”, de nuevo, haciendo exhibición de ese intrépido hombre qué es, fue el único que había en ese momento que se planteó entrar, cruzar y volver, el único inconsciente... El balanceo que cogió eso y el tembleque de piernas con el que tocó tierra “mi Calleja” fue memorable. Si antes nadie entró, después de verle a él, no motivó a nadie…

Cascadas de Stubeinfall (Austria) Cascadas de Stubeinfall (Austria)

























Desde las cascadas pusimos rumbo a Solden. Sin comer aún, y con un horario más español que austriaco, lo de comer se podía poner complicado. Solden es un pueblo por y para la nieve. Zona típicamente de ski y con una apariencia de pueblo de montaña. No se puede aparcar en el centro, nosotros lo hicimos a las afueras, en un parking gratuito cerca del teleférico. Muchísimos comercios con ropa de nieve y montaña.

Cascadas de Stubeinfall (Austria)

En nuestro caso, fuimos buscando un lugar donde comer, cuando allí ya casi estaban para merendar y ¡Bingo! ¿Dónde se da eso? En una pastelería. Y ahí que fuimos, qué ambientazo, la gente con sus tartas y nosotros tuvimos que atacar a un sandwich y bocadillo (que por suerte tenían), un par de tartas y dos capuchinos. Objetivo conseguido.

Sölden (Austria)

Después de comer, un paseíto por la calle principal del pueblo y de vuelta al coche. Viendo que el día avanzaba rápido, sacamos del itinerario el pueblo de Vent, que nos obligaba a alargar demasiado las distancias, así que pusimos rumbo al siguiente punto Oetz.

Oetz (Austria)

Durante los desplazamientos en este tipo de lugares se disfruta muchísimo, las carreteras son lugares agradables y relajantes con imágenes preciosas. De hecho, hacemos un par de paradas en el camino, cuando las circunstancias lo permiten, para disfrutar más del valle.

Oetz (Austria)

Oetz es un pueblo pequeñito pero muy pintoresco y el entorno maravilloso. De la zona, el pueblo más bonito sin duda. Hay un parking en la entrada que, aunque ponía que 1€ por hora, lo cierto es que nosotros, al echar la moneda nos dió para dos horas. Está claro que algo no entendimos bien…

Oetz (Austria) Oetz (Austria)

























Desde Oetz, se puede acceder en unos 30 minutos andando (según las indicaciones que había en la localidad) al lago Pigburgsee. Nos apetece hacerlo. De hecho, el paseo va transcurriendo por una especie de paseo que desemboca en una pradera verde inmensa, llena de florecitas, con un decorado trasero de montañas que parece todo sacado de un cuento.

Oetz (Austria)

Es bastante tarde y la luz se está apagando. Estamos a unos 45 minutos de Fulpmes. En la pradera no lo podemos evitar, explotamos en un júbilo incontrolable. Sacamos el móvil en modo panorámico a pasear de nuevo para hacernos esas fotos en las que salimos los dos haciendo el moñas. Vemos que ir al lago nos va a retrasar demasiado, así que cambiamos el plan por dedicar un buen rato a ese escenario en el que sale lado más chorra de los dos.

Oetz (Austria)

Recuerdo ese rato en la pradera de Oetz como un momento divertidísimo. Seguía lloviéndonos a ratos. Habíamos dejado todo tirado en el suelo, mochila, cámaras, y andábamos dando saltos, tomando posiciones, haciendo “Patakys” ahí en medio, como dos tarados…

Oetz (Austria) Oetz (Austria)


Después de soltar todo lo friki, o casi todo lo friki, que llevamos dentro, toca coger el coche y volver a Fulpmes. Durante el camino, paso de lluvia fina a lluvia intensa, era entrar en el Valle de Stubai y abrirse la puertas de Mordor. Lo cierto, es que casi llegando a Fulpmes vimos que se había abierto un poco el cielo, pero las cumbres seguían tapadas por bolas de algodón.

Aquella noche, volvimos a Casanova a cenar. Esta vez nos entregamos a las ensaladas. Allí son bastantes contundentes. En principio eran ensaladas diferentes pero, como estaban aliñadas con la misma vinagreta, sabían bastante igual. Cosas de la gastronomía…

Oetz (Austria)

En el hotel, tocaba hacer la maleta. Redistribuir las cosas en las maletas y sentir esa cosilla que siempre viene a tu mente cuando el viaje casi está tocando a su fin. Eso sí, el día siguiente no era un día de vuelta sin más, nuestro avión salía por la tarde y no podíamos permitir irnos sin cubrir un par de experiencias más. El día 13 del viaje sería bastante intenso también…

¿Tienes planes hoy?

Cascadas de Stuibenfall (Austria)



Tienes planes hoy / Autor & Editor

Somos una pareja de madrileños que intentan aprovechar el tiempo libre disfrutando de la experiencia de conocer diferentes lugares... Nos encanta movernos, descubrir rincones, comer bien, inmortalizar esos momentos y compartirlos con vosotros.

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